La sanidad riojana gasta cada minuto más de 220 euros en medicamentos

La sanidad riojana gasta cada minuto más de 220 euros en medicamentos

La Rioja, que fue la segunda región que más contuvo el gasto por recetas en el 2017, desembolsó el año pasado en total 116 millones de euros

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Cuando haya terminado de leer estas dos páginas -supongamos que tarda un cuarto de hora- la sanidad riojana habrá gastado 3.309 euros en medicamentos. A razón de algo más de 220 euros por minuto. Unos 317.674 cada día, más de 52 millones de las antiguas pesetas. La factura final del 2017 asciende a un total de 115.951.234 euros dividida en dos líneas de gasto diferenciadas. Por un lado está la facturación de recetas médicas expedidas por los galenos riojanos (71.154.358) y, por otro, el consumo de las farmacias hospitalarias del San Pedro y de la Fundación Hospital de Calahorra (44.796.876 euros), los medicamentos y tratamientos empleados y dispensados directamente a los pacientes.

Pero el grueso de ese desembolso es (siempre lo ha sido) el de las recetas, que representa el 62% del total frente al 38% del hospitalario. Y pese a la voluminosidad de las cifras, La Rioja, sólo por detrás de Navarra, fue la región que más contuvo su factura farmacéutica el año pasado: creció el 0,8% (en la comunidad Foral cayó el 0,15%) frente al repunte nacional del 2,60%.

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«Es una diferencia importante», asegura Carmen Sáenz Pastor, directora general de Prestaciones y Farmacia de la Consejería de Salud de La Rioja, que sostiene que ese resultado es fruto «del trabajo continuo y de la adopción de medidas para mejorar la sostenibilidad del sistema». Un esfuerzo que choca de frente con una doble realidad: el progresivo envejecimiento de una población cada vez más medicalizada y el aumento del precio de los medicamentos. «Sobre todo el de los utilizados en al farmacia hospitalaria», completa José Ignacio Torroba, jefe de Farmacia Hospitalaria, que también señala el efecto que «los diagnósticos tempranos y los tratamientos preventivos en muchas patologías» tienen en esa factura global.

«Cada vez vivimos más tiempo, más años y estamos más medicalizados. El envejecimiento de la población influye muchísimo. Ahora la esperanza de vida es superior a los 83 años y se toman más medicamentos para mantener e incluso mejorar la calidad de vida», abunda Sáenz.

Hubo un tiempo, en todo caso, en el que el gasto en medicamentos de La Rioja era bastante mayor. En el 2011, por ejemplo, la factura final sólo de la línea de recetas rozó los 88 millones de euros y, en el 2012 superó los 79 millones. Fue en esa horquilla temporal en la que los sistemas sanitarios comenzaron a reducir, a marchas forzadas, ese gasto. La Rioja se ajustó el cinturón y con descensos interanuales de hasta el 30% el gasto público en medicamentos se situó en 63.512.237 euros, cifra que ha ido repuntando ligeramente durante los últimos cuatro ejercicios.

Por encima de la media

¿Consumimos demasiados medicamentos los riojanos? La estadística dice que el gasto medio por habitante durante el 2017 fue de 225,61 euros, por encima de la media nacional (218,39) y muy lejos de los extremos: Melilla (163 euros) y Extremadura (291,55). «El objetivo es que se consuma lo que se tenga que consumir de manera racional, proporcional y adecuada al diagnóstico y al tratamiento. Que el paciente se lo tome», insiste la directora general de Prestaciones y Farmacia. Y ahí el tamaño de La Rioja influye. «Los ciudadanos están medicados correctamente porque los médicos son muy accesibles, tanto los de Primaria como los especialistas, y existe comunicación entre ellos». Esa comunicación, junto a los sistemas informáticos, han conseguido, por ejemplo, que pacientes que tomaban por duplicado ciertos medicamentos -recetados por diferentes médicos- consuman ahora los que realmente necesitan.

En ese proceso de racionalización del gasto sanitario también han jugado a favor factores externos. Sobre todo en el gasto de las farmacias hospitalarias: «La compra centralizada a través del Ingesa hace que el precio que se consigue desde el Ministerio sea más barato, ya que negocia a otro nivel que el podría hacer La Rioja».

El copago farmacéutico puesto en marcha en el 2012 -que obliga al usuario a abonar entre el 10 y el 60% del precio del medicamento en función de su situación personal e ingresos- y la prescripción por principio activo también fueron medidas dirigidas a garantiza el sostenimiento del sistema sanitario. «La prescripción es por principio activo, por la composición del fármaco. Es lo básico, lo que dice la norma y hacia lo que tenemos que tender», dicen Carmen Sáenz y José Ignacio Torroba, y más allá del ahorro que, en su momento pudo tener la medida, es una garantía adicional para el consumidor. «Está orientado al paciente para evitar esas duplicidades que se han encontrado en algunos casos». ¿Y permite ahorrar recetar genéricos? «El coste, con el sistema de precios de referencia -cuantía máxima con la que se financian las presentaciones de medicamentos siempre que se prescriban y dispensen con cargo a fondos públicos- de genéricos y marcas se ha igualado. Antes había diferencias, pero ahora se ha igualado», sostiene José Ignacio Torroba.

Pero más allá del gasto, lo más importante, insisten, es que el paciente haga caso a su médico y siga el tratamiento. «Así se evita que tenga que ingresar de nuevo o volver a la consulta» y demandar más medicinas. No siempre es posible, lamentan.

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