La sala Gesell del Palacio de Justicia evitará que los menores revivan agresiones sexuales

Desde esta sala, el tribunal y las partes trasladan al trabajador social o psicólogo las preguntas del interrogatorio. ::/JUAN MARÍN
Desde esta sala, el tribunal y las partes trasladan al trabajador social o psicólogo las preguntas del interrogatorio. :: / JUAN MARÍN

La nueva instalación, que se empleó por primera vez la semana pasada, permite interrogar a las víctimas de manera no invasiva y validar su testimonio hasta el juicio

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Cuando uno entra en la sala Gesell del Palacio de Justicia se da cuenta de que es un espacio especial. Lo dicen tanto los colores de la cajonera de una de las paredes como el llamativo 'puzle-alfombra' sobre el que descansa una pequeña mesa y dos sillitas. De esas que estaban destinadas a sufrir la incombustibilidad de los niños de cualquier centro de Infantil pero que acabarán escuchando historias inimaginables. Tanto por su dureza como por el perfil de las víctimas.

La sala Gesell del Palacio de Justicia se estrenó la semana pasada con un caso de agresión sexual a una joven con discapacidad. Ese será el argumento de fondo de buena parte de las historias que allí se escuchen. Es un espacio diferente, más infantilizado y con un único objetivo: evitar la victimización secundaria de las víctimas. Esto es, evitar que los menores o discapacitados que fueron víctimas de un delito sexual revivan los hechos a base de repetir, a lo largo de la instrucción del proceso, la misma historia en diferentes foros. Durante el 2016, según los datos de la Fiscalía, 22 menores de edad fueron víctimas en La Rioja de algún delito de agresión o abuso sexual. En doce ocasiones el presunto agresor era menor de edad y en una decena de casos fue una persona adulta.

1 La prueba preconstituida Es una prueba que debería practicarse en el acto del juicio, pero que se realiza en la tramitación del caso
Para que sea válida tiene que estar presente el Tribunal, contar con intervención contradictoria de las partes y respetar el derecho a interrogar a los testigos.
2 La entrevista a la víctima Los encargados son los trabajadores sociales y los psicólogos
Aplican protocolos para modular el interrogatorio.
3 Claves de esa entrevista Hay que darle el control al niño sobre la entrevista; sugerir que escriba o dibuje; que cuente 'el secreto' al micrófono; evitar palabras como daño, abuso, malo
..; no interrumpirle; si llora, preguntarle por qué lo hace...
4 Modelo de preguntas ¿Sabes por qué has venido a verme hoy?; Cosas preferidas y menos preferidas de varias personas y del agresor; ¿Cuéntame todo lo que puedas sobre eso? ¿Esto sucedió una sola vez o más de una vez? ¿Hay alguna pregunta que quieras hacer?
..

Hace dos semanas en la Audiencia Provincial se vivió un ejemplo paradigmático del papel vital de esta sala: los padres de dos menores que, presuntamente, sufrieron una agresión sexual hace cinco años -cuanto tenían 4 y 6 años de edad- se negaron a que testificaran para evitar un perjuicio psíquico irreparable. La sala Gesell viene a corregir este tipo de perversiones de los plazos del sistema judicial.

Una trabajadora social o una psicóloga 'traduce' el interrogatorio y lo adapta a la edad del menor

La sala Gesell en Logroño son, realmente, tres habitaciones. La más grande, la más infantil, es en la que hablarán el profesional y el menor. Dos grandes espejos unidireccionales -permiten ver sin ser visto- la separan de otros dos espacios. Uno más amplio en el que se ubicará el técnico de grabación, el fiscal, el tribunal y los abogados que a través de un sistema de comunicación interno trasladarán sus preguntas al trabajador social o al psicólogo; en la otra estará el acusado. Todo quedará grabado.

Dos son las claves de la instalación: La primera es que permite preconstituir una prueba, es decir, tomar declaración al menor y que esta pueda ser empleada a lo largo de toda la instrucción hasta, llegado el caso, tener el mismo valor que la declaración prestada en juicio. Todo con plenas garantías de contradicción y legitima defensa para el acusado.

«Intentan escaquearse»

La segunda, que el interrogatorio es adaptado a la víctima, a su capacidad cognitiva, a su edad, a su lenguaje... Pilar Ruiz, trabajadora social del equipo psicosocial de familia, es una de las expertas que actúa en estos casos. El suyo no es un trabajo sencillo. «Es tan duro lo que tienen que contar los niños que se intentan escaquear», explica. Se esconden debajo de la mesa, buscan algo con lo que entretenerse... buscan no recordar.

El primer paso de su trabajo es «conocer el entorno del menor» y, a partir de ahí, trasladar las preguntas que hacen las partes. Preguntas abiertas, no dirigidas y en las que se deja plena libertad al menor para que relate todo lo que quiera.

«Lo que hay que hacer es ponerse en el nivel evolutivo del menor. Buscar empatía con él e intentar explicarle, en su lenguaje, lo que quiere el tribunal», dice Ruiz, que apunta que para ello cuentan con dos protocolos (Michigan y Nichd) que proponen cómo hacerlo. Sobre la mesa no hay muchos juguetes. Lo básico para evitar que el menor busque una vía de escape, aunque «es libre. Se puede mover por el espacio... pero tienen que saber dónde está y a qué ha venido».

No siempre se consigue lo esperado. Y ahí, dice Ruiz, tenemos la culpa todos. «No tenemos que educarles en la sumisión y hay que enseñarles qué es natural y qué no lo es, que sepan que nadie puede hacer con su cuerpo lo que ellos no quieran, que su cuerpo es suyo». Pero lo más importante, dice, son los secretos. «Nadie nos puede decir que le guardemos un secreto. No hay que guardar ningún secreto».

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