Riojanos por el mundo de regreso a La Rioja

De izquierda a derecha, Álex Vilar, Gerardo Huezo, Nacho Hernando, Laura Toca, Nuria Vega, Eduardo Kuadrado, Daniel García y Gonzalo Soriano, riojanos que han regresado tras una estancia en el extranjero. /JONATHAN HERREROSGráfico
De izquierda a derecha, Álex Vilar, Gerardo Huezo, Nacho Hernando, Laura Toca, Nuria Vega, Eduardo Kuadrado, Daniel García y Gonzalo Soriano, riojanos que han regresado tras una estancia en el extranjero. / JONATHAN HERREROS

Aunque el final de la crisis no ha frenado la emigración de jóvenes riojanos al extranjero, crece el número de quienes deciden regresar tras varios años en otros países | Después de un tiempo fuera de La Rioja, formándose o trabajando, encontrar un empleo resulta más fácil

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Cuando Nacho Hernando Angulo se fue a estudiar el Bachillerato a Estados Unidos tenía 16 años. Ahora, a sus 24, acaba de regresar a La Rioja, aunque volverá a América como comercial de Palacios. Allí permanece su hermano Álvaro, quien también trabaja como comercial en el país pero para Arluy. El caso de Nacho es uno de los riojanos que han regresado a casa después de un tiempo fuera. Durante el primer semestre del 2017 fueron 70 los riojanos de 20 a 39 años que desde el extranjero, cifra que confirma la tendencia del 2015 (110) y del 2016 (120). Sí, hay quien vuelve, pero la cifra de jóvenes que emigran sigue siendo superior. Trabajo, estudios y aprender idiomas suelen ser los principales motivos para marcharse fuera.

Estos números contrastan con los del movimiento migratorio general, en los que el saldo es potivo: durante el último año llegaron a La Rioja 218 personas más de las que se fueron, 1.152 inmigrantes eligieron nuestra región frente a las 934 personas que emigraron, según el último informe de Migraciones del INE. La salida al extranjero no se frena, pero sí aumenta el regreso a casa.

Nacho Hernando Angulo 24 años

«Cuando vuelves, valoras mucho más las cosas»

Gracias a una beca deportiva, Nacho Hernando se licenció en Diseño de Exteriores, después en 'Business' por la Southern New Hampshire University y realizó prácticas en New York, hasta que se le agotó el visado. «No tuve otra opción, porque mi intención era quedarme, aunque este año voy a estar yendo y viniendo», explica Nacho, quien en el horizonte tiene regresar a Estados Unidos de forma permanente. No obstante, la experiencia la considera «inolvidable». «Se lo recomiendo a todo el mundo. Los norteamericanos me han dado la bienvenida desde el principio», valora. A pesar de la distancia, ha vivido la crisis y la situación del país «a través de la familia».

«Cuando vuelves te das cuenta de que valoras mucho más las cosas. La gente que se ha quedado aquí se ha quedado más estancada, mientras que en los que se han ido fuera un tiempo noto otra actitud, la intención de querer cambiar las cosas, mejorar», argumenta Nacho, quien, por cierto, ha aprovechado el poco tiempo que lleva asentado de nuevo en La Rioja para proclamarse campeón regional de cross.

Nuria Vega García 30 años

«Al final, intenté volver y vine con ganas»

También en el departamento de Exportación de Palacios trabaja la logroñesa Nuria Vega García, traductora e intérprete jurado, que regresó a La Rioja después de un periplo de siete años por Francia, Inglaterra y Serbia. «Cuando terminé la carrera en Soria decidí ir a Inglaterra por mejorar el idioma y empezar a trabajar porque, en principio, no me apetecía volver a Logroño», recuerda Nuria. Trabajó para una multinacional de la automoción en Inglaterra y, en Belgrado, en una 'startup' de nuevas tecnologías. «Estoy muy contenta por la experiencia. Encontrar trabajo para los traductores, si no eres autónomo, siempre ha sido complicado, es difícil optar a un empleo continuo que te permita unos buenos ingresos», describe Nuria. En cambio, tras una experiencia en el extranjero y su dominio de varios idiomas, las expectativas cambiaron. «Al final, intenté volver y vine con ganas, con la idea de entrar en una empresa fuerte e internacional», expone Nuria.

Eduardo Kuadrado 31 años

«Se adquiere experiencia en otros países»

El joven cantautor logroñés Eduardo Kuadrado probó suerte durante cerca de un año en Ecuador y Colombia, de donde regresó en verano del 2017. «Me gusta viajar, soy viajero y cantautor, así que llevo la música allá donde voy», declara. Es más, piensa que ha sido «mucho más grato llegar a otros países con mi música que hacerlo en mi ciudad». De la experiencia está más que satisfecho. Considera que «Ecuador es como España hace 40 años» y aunque reconoce que «toda Latinoamérica está en auge», confiesa que «Logroño siempre está aquí, para mí es el centro del universo, el lugar donde quiero estar». Precisamente por eso ha viajado, para conocer otras culturas, enriquecerse personal y artísticamente, y aunque la capital riojana es su punto de referencia, ya plantea volver a marcharse: «Realmente donde se adquiere experiencia es en otros países, con la interculturalidad». En cuanto a la situación actual en España, y en La Rioja en particular, Eduardo Kuadrado cree que nos encontramos «en un punto intermedio en cuanto a trabajos, negocios, arte, educación... todo tiene que dar un cambio, hemos progresado tecnológicamente, pero en otros aspectos nos cuesta más evolucionar».

Gerardo Huezo 30 años

«Lo volvería a hacer, seguro, te enriquece»

Hace tres años Gerardo Huezo finalizó sus estudios de Ingeniería Mecánica en la Universidad de La Rioja y empezó a buscar trabajo. «Hice un par de entrevistas pero la cosa no se movía, así que, como mi novia es de Cabo Verde, país de habla portuguesa, nos planteamos la posibilidad de buscar trabajo en el extranjero», rememora Gerardo. Encontró un empleo en Portugal y se trasladaron allí, a Oporto. «Aquí en La Rioja la industria no está muy desarrollada y me tuve que ir fuera», opina. Y es que este joven logroñés piensa que «para un ingeniero lo difícil es adquirir la primera experiencia, cuando salimos de la universidad no estamos tan valorados». Después de un año, y manteniendo «la ilusión de volver a casa porque estoy muy arraigado aquí», recibió una llamada: una oferta de trabajo en Logroño. «Fue todo muy rápido, en quince días ya había regresado», cuenta Gerardo. Eso sí, el tiempo que estuvo fuera lo recuerda como algo «muy positivo, lo volvería a hacer, seguro, porque te enriquece tanto personal como profesionalmente, además de conocer idiomas, gente mundo...», destaca. Aún así, considera que ha tenido suerte porque «compañeros que se diplomaron conmigo no están trabajando o ya están buscando otras cosas».

Álex Vilar 31 años

«Gracias al inglés trabajo en Exportaciones»

«Al terminar la carrera en el 2010 España estaba en plena crisis y decidí, junto con un amigo, irme a Londres con una mano delante y otra detrás», narra Álex Vilar. Su primer trabajo en Inglaterra fue en la hostelería, a pesar de que estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Segovia. «Al final se alargó la cosa cuatro años, pero volví y ahora, gracias al inglés, trabajo en Exportaciones», cuenta Álex. La razón que tuvo para regresar fue, primero, poder ejercer la profesión para la que había estudiado y, también, que «vivir en una ciudad grande, de 12 millones de habitantes, cansa cuando estás acostumbrado a otras más cómodas como Logroño». Tras su vuelta, se muestra «encantado de estar en mi tierra».

Gonzalo Soriano 30 años

«Quise aprovechar la oportunidad para aprender»

Gerardo, Álex y Gonzalo Soriano son tres amigos logroñeses, ex jugadores de fútbol, del Calasancio. Y los tres han vivido un tiempo fuera de España para reencontrarse ahora de nuevo en Logroño. Gonzalo, que es ingeniero agrícola por la Universidad de La Rioja, disfrutó de una estancia investigadora en la Universidad de Glasgow, en Escocia, para trabajar en su tesis sobre las respuestas a la radiación ultravioleta de los briofitos, «las primeras plantas en colonizar el medio terrestre y tener que enfrentarse a altos niveles de radiación UV». En Glasgow ha permanecido diez meses en diferentes fechas desde el 2015, hasta que regresó definitivamente a finales del pasado año. «Era una oportunidad de trabajar en otro lugar y quise aprovecharla para aprender, además de poder adquirir esa experiencia que te da salir de la zona de confort, incluso a nivel vital», expone Gonzalo. También considera que su periodo en el extranjero ha sido «muy positivo». «Echas de menos cosas, pero también conoces otras. Yo sabía que iba a volver, y cuándo. De hecho, he regresado porque gracias a mis directores de tesis tengo un contrato en la UR», explica. No es lo habitual: «Las cosas en investigación no son sencillas y no es fácil tener trabajo fijo. A mí me encantaría quedarme. La UR ha invertido un dinero en mi formación y qué mejor lugar para quedarme y desarrollar lo que sé que este. Me gustaría devolver la confianza que han puesto en mí». Así, no descarta que se vea 'obligado' a marcharse de nuevo fuera.

Laura Toca 25 años

«A nivel profesional me valió muchísimo»

La calceatense Laura Toca es licenciada en Biotecnología por la Universidad de Lérida y en el 2015 realizó las prácticas en el Centre of Excellence in Biocatalysis de Manchester (Inglaterra) durante medio año. «Siempre había querido marcharme fuera para mejorar el inglés y logré obtener una estancia en el laboratorio de un instituto de Biotecnología», cuenta Laura. Fue poco tiempo pero considera que mereció la pena. «A nivel profesional me valió muchísimo la experiencia porque los laboratorios que puedes encontrar hoy en día en España no tienen ni la mitad el equipamiento que tienen allí, tienen mucha más financiación porque la investigación está mucho más abierta y desarrollada, hay muchas más ayudas, y aquí, no, y resulta más difícil», explica Laura. La experiencia le ha servido a nivel profesional, opina que las empresas valoran «que te hayas ido fuera, que te hayas valido por ti misma y que hayas trabajado en un laboratorio así». Cuando regresó, en Logroño sumó un master a su currículum e hizo las prácticas en el CIBIR. «La verdad es que se me han abierto puertas porque he encontrado trabajo muy rápido, al contrario que muchos de mis compañeros de Biotecnología que no lo han encontrado o están trabajando en otra cosa», expone. Laura trabaja ahora en el laboratorio del complejo Micalanda de Dolmar en Gimileo y recomienda la experiencia de salir fuera porque «no sólo te forma como persona, también profesionalmente».

Javier San Ildefonso 26 años

«La experiencia ha sido muy positiva»

Javier San Ildefonso también es calceatense y residió el primer semestre del 2017 en Oban (Escocia) porque «estaba cubriendo siempre bajas mediante una ETT en el banco y no conseguía un contrato indefinido, así que vi en el extranjero una oportunidad para mejorar mi inglés». Allí trabajó como camarero, nada que ver con su título de graduado en ADE por la UR. Para regresar la razón también fue clara: «Echaba de menos mi casa y consideraba que ya era suficiente tiempo en Escocia (no veía el sol)». «La experiencia ha sido muy positiva y me ha servido para descubrir otra cultura y aprender inglés», valora Javier.

Jesús Díaz Ortega 24 años

«Tenía ganas de vivir una experiencia en el extranjero»

De octubre del 2016 a junio del 2017 Jesús Díaz Ortega, de 24 años y natural de Zarratón, además de ex jugador de fútbol del Haro y La Calzada (como San Ildefonso), trabajó en Eastbourne (Inglaterra) como 'au pair', por mediación de la agencia AupairIdiomas. «Decidí irme porque tenía ganas de vivir una experiencia en el extranjero y necesitaba mejorar mi inglés, ya que cada vez es más importante para los profesores», afirma. Graduado en Educación Primaria por la UR, durante su estancia en Inglaterra aprobó el FIRST (B2). «Tenía claro que esta experiencia iba a ser transitoria, para verano encontré trabajo y vine a mediados de junio», recuerda. No obstante, Jesús asegura que «la experiencia ha sido muy positiva, ya que durante esos ocho meses los aproveché al máximo; me sirvió para obtener un título de inglés reconocido internacionalmente y vivir numerosas experiencias».

Daniel García Ruiz 21 años

«Este tipo de trabajos siempre te enriquecen»

Aunque nacido en Labastida (Álava), Daniel García estudia ADE en la UR. Primero pasó medio año disfrutando de una beca Erasmus en Italia y, después, el verano pasado estuvo tres meses trabajando en un hotel de Escocia (AupairIdiomas). Su labor se centró en el servicio de limpieza y cree que «este tipo de trabajos, aunque no estén relacionados con lo que estudias, te enriquecen para valorar los empleos y, por ejemplo, saber por qué te encuentras las habitaciones así cuando acudes a un hotel». El hecho de haber estado fuera ha hecho que «refuerce el idioma», así que para él la experiencia ha sido «inmejorable». A modo de anécdota, Daniel recuerda cómo «cuando me fui a Italia estábamos sin gobierno y, al volver, el país seguía igual, todo parado».

Teresa Lapresa 29 años

«Dejamos nuestros hogares por obligación»

La periodista riojana Teresa Lapresa realizó un servicio de voluntariado europeo con Cáritas durante un año, desde marzo del 2014, en Bolzano (Italia). «Cuando finalizó, Cáritas me ofreció quedarme con un contrato de trabajo», recuerda Teresa, quien participó en proyectos de carácter social, principalmente en un centro de acogida para refugiados. Antes de regresar a Logroño el último verano realizó otro voluntariado en Ghana como profesora en una pequeña escuela rural. «La principal motivación para irme fue la falta de opciones profesionales y la absoluta precariedad de las mismas. La parte positiva era ir a una zona en la que podía perfeccionar dos idiomas (alemán e italiano) y participar en proyectos a los que en España, con mi formación como periodista, tenía difícil acceso», declara Teresa. Completado ese objetivo, el regreso estuvo motivado por una «oportunidad en casa para trabajar en el mundo de la comunicación, cosa complicada en el extranjero si no eres nativo». «Además, he querido poner en práctica aquí todo lo que he aprendido en Italia», añade. En términos generales, «la experiencia ha sido positiva tanto a nivel personal como laboral» porque, reconoce, «he podido aprender mucho y definir mi recorrido profesional». Teresa confía en que «de estas experiencias siempre se extraen cosas que nos enriquecen, pero el problema al que nos enfrentamos los jóvenes es que dejamos nuestros hogares principalmente por obligación, no por seguir ningún tipo de instinto aventurero».

Francisco Corzana 43 años

«Imprescindible para la investigación científica»

Francisco Corzana es doctor en Química por la UR y ha pasado varios veranos en las universidades de Oxford y Cambridge, en Reino Unido, como profesor visitante e investigador. Su principal motivación fue «establecer nuevos contactos con científicos de gran prestigio y ampliar mi formación», aprovechando para trabajar «en temas punteros en la química actual, como la modificación selectiva de anticuerpos para emplearlos en el tratamiento de distintos tipos de tumores». En aquellas universidades ha tenido acceso «a equipamiento y tecnología no disponible en mi universidad», por lo que cree que le ha proporcionado «una visión más abierta, este tipo de experiencias son imprescindibles para alguien que se dedique a la investigación científica».

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