«Los riojanos son muy generosos pero nosotros tenemos que ser creíbles y evitar el fraude»

José Manuel Pascual-Salcedo, presidente del Banco de Alimentos de La Rioja, delante de unos palés cargados de galletas y otros productos. :: sonia tercero
José Manuel Pascual-Salcedo, presidente del Banco de Alimentos de La Rioja, delante de unos palés cargados de galletas y otros productos. :: sonia tercero

Pascual-Salcedo reconoce la dificultad de ejercer un control porque «nuestra labor es de ayuda y de advertencia» a los colectivos si hay algo que no se cumple José Manuel Pascual-Salcedo Presidente del Banco de Alimentos

M. MAYAYO LOGROÑO.

José Manuel Pascual-Salcedo llegó al Banco de Alimentos como otros muchos voluntarios: por culpa del paro. Ingeniero industrial, su empresa cerró y reengancharse a un trabajo era casi misión imposible. «A esa edad, el mundo laboral no tiene ya puerta de entrada para ti pero te sientes útil y con ganas. El Banco de Alimentos fue mi solución y a otros compañeros les ha pasado igual», dice. Fue el anterior presidente, Faustino Gil, quien le propuso llenar ese 'hueco' siendo voluntario de base. «Poco a poco me fue introduciendo, me nombró vicepresidente y cuando enfermó me enfocó hacia su sucesión. De esto hace ya tres años», recuerda. Esta semana, el Banco ha presentado la Memoria del 2016 y junto a sus enormes y solidarios números (12.454 beneficiarios en 104 entidades y 1.300 toneladas de comida repartidas a razón de 106,75 kilos por persona) anuncia nuevos enfoques a su labor, mucha transparencia y exigencia a la hora de rendir cuentas a los riojanos.

-Es notable el descenso de beneficiarios finales: 12.454. El máximo se produjo en el 2014 con 19.400.

-Es un notable descenso y no solo ocurre en La Rioja, lo vemos en toda España. Se va saliendo de la crisis pero también cada vez tenemos más estrictas medidas de control de los beneficiarios finales. Me gustaría recalcar que nosotros damos a entidades benéficas y no a personas.

LAS FRASESMenú equilibrado«Queremos poder dar los mismos kilos pero con más valor nutritivo. Pasar un poco del arroz y la pasta» Control contra el fraude«Dos voluntarios visitan una vez al año todas las entidades y si no cumplen, se les advierte»

- Pero aún así, el 4% de los riojanos dependen de ustedes para comer. Son muchas personas.

-Todavía es una cifra muy alta. Ha empezado a reducirse pero el problema está lejos de resolverse. Todavía es mucha gente y una parte de ellos son cronificados.

-En el 2016 hay un punto de inflexión. Buscan nuevos enfoques.

-Los datos nos dicen dos cosas: ha disminuido el número de beneficiarios y el número de kilos se ha mantenido constante. Hasta ahora, el modelo era cuantitativo, es decir, buscábamos la cantidad. Ahora, queremos pasar a un modelo cualitativo. Queremos dar un servicio de más calidad. Pasar un poco del arroz, la pasta y la legumbre seca a legumbre precocinada, aceite, leche, conservas... Los mismos kilos pero con más valor nutritivo y un menú equilibrado.

-¿Qué requisitos debe cumplir un colectivo para acceder a su ayuda?

-Estar inscrito como colectivo y que en su estatuto, uno de sus fines sea el reparto de comida a quien necesite.

-¿Con qué criterios se asignan más o menos kilos? ¿Número? ¿renta?

-En función del número de beneficiarios. Antes nos conformábamos con que nos enseñaran el listado. Ahora ya exigimos que esos beneficiarios estén acreditados por los servicios sociales. Nosotros no entramos en criterios de renta. Eso es labor del asistente social, que debe decir si esa persona necesita o no la ayuda.

-¿Controlan de alguna forma que esos paquetes de ayuda cumplan su fin?

-Tenemos un control relativo. Hay dos voluntarios que se dedican a visitar. Su labor es más de ayuda que de control. Una vez al año van a todas las entidades y ven un poquito si cumplen, si tienen un sitio adecuado para el reparto, si llevan por escrito los kilos recibidos y los entregados, que los beneficiarios están acreditados por servicios sociales. Si algo no se cumple, se les advierte.

-¿Se ha llegado a retirar la ayuda a algún colectivo?

-Se ha llegado a advertir pero, de momento, todavía no se ha retirado a nadie la ayuda. Los alimentos que llegan de los fondos europeos nos impusieron este control y lo estamos extendiendo al resto de parcelas. Por ejemplo, Cáritas no tiene problemas en este sentido porque ha agrupado a todas las parroquias y lleva todos los controles con gran profesionalidad. Quizás hay que orientar más a las asociaciones de inmigrantes.

-En su memoria reconocen que la sociedad es muy generosa pero también es exigente y quiere saber a dónde va lo que dona. Los ciudadanos se irritan y escandalizan cuando ven alimentos tirados en contenedores. Supongo que estos hechos también les llegarán.

-Es un tema que nos preocupa mucho. Con Cruz Roja compartimos el reparto de alimentos de fondos europeos, que son los más afectados y los que más aparecen tirados. Tanto nos preocupa que hace unos meses sacamos en su periódico una nota en la que llamábamos a la conciencia social para que no tiren esos alimentos y que los devuelvan. Aquí estamos un poco atados porque no tenemos mucha posibilidad de actuar. Lo único que podemos hacer es visitar, comprobar y controlar y poco más. Los riojanos son gente muy generosa pero también hay que darles credibilidad, tenemos que ser creíbles. Y tenemos que mejorar en ayudar a esas entidades benéficas a evitar el fraude.

-¿Y cómo lo harán?

-Queremos profundizar más. Internamente queremos reunirnos con las asociaciones benéficas con las que trabajamos para evitar esos problemas. He consultado con otros bancos de alimentos y, casi siempre, el 98% de los casos de comida tirada son de productos que llegan de los fondos europeos. Creo que se debe a que en muy poco tiempo se debe distribuir mucha cantidad. Son 168.000 kilos que repartimos entre Cruz Roja y nosotros y hay que entregarlos en un mes y después las entidades también deben hacer lo mismo muy rápido. Si hiciéramos un reparto más gradual yo creo que no ocurriría esto.

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