La Rioja se sitúa entre las autonomías con el impulso económico más moderado del país

La Rioja se sitúa entre las autonomías con el impulso económico más moderado del país

El mercado laboral, el entorno institucional y las infraestructuras son los principales lastres para la competitividad de la economía de la región

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ GALINDO* MJGONZALEZ@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

La Rioja se encuentra en el grupo de comunidades con un nivel de competitividad «medio bajo», según un estudio del Consejo General de Economistas, que sostiene que la región está en el mismo escalafón que autonomías como Asturias, Castilla y León, Cantabria, Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y Canarias. En el caso de La Rioja, los principales lastres para su economía son el mercado de trabajo, el entorno institucional y las infraestructuras básicas.

El estudio, el primero que se realiza de estas características, analiza el nivel de competitividad de las comunidades españolas entre el 2008 y el 2016, y ha contado con la colaboración del Consejo de Economistas de Murcia y del Consejo Económico y Social de esa región. Su principal conclusión es que, con carácter general, la competitividad de las regiones españolas ha mejorado tras la etapa de crisis, aunque no en el mismo grado. Para medir la competitividad de las economías regionales se consideran 53 variables económicas agrupadas en siete ejes que permiten identificar las fortalezas y debilidades competitivas: entorno económico, capital humano, mercado de trabajo, entorno institucional, infraestructuras básicas, entorno empresarial e innovación.

Madrid, País Vasco y Navarra encabezan el ranking de competitividad autonómica, seguidas de Cataluña y Aragón, que tienen un nivel competitivo calificado de 'medio alto'. Por su parte, La Rioja ocupa el sexto puesto del escalafón dentro del grupo de autonomías con un impulso económico más moderado y un grado de competitividad 'medio bajo'. Aun así su situación es notablemente mejor que la de Extremadura, la comunidad que peor parada sale en el documento, ya que es la única comunidad que no recuperó los niveles económicos previos a la crisis al final del periodo analizado.

Pero, ¿cuáles son los factores que impiden a la economía riojana alcanzar una mayor velocidad de crucero? De los siete ejes analizados por los economistas, tres son los que se comportan como un lastre para la prosperidad económica de la región. En primer lugar, el mercado de trabajo, un eje que contiene la tasa de paro como principal medida de desequilibrio, pero también da cuenta de otros fenómenos como la temporalidad, el empleo a tiempo parcial involuntario y las diferencias de género y edad. En segundo lugar se sitúa lo que el estudio denomina entorno institucional. Este eje expone el grado de eficiencia en el funcionamiento de las instituciones públicas, pero también incluye información relacionada con la seguridad y con la desigualdad en la distribución de la renta. Y, como tercer factor ralentizador de la competitividad de la economía riojana, el estudio apunta el eje de las infraestructuras básicas que, además de las vías de comunicación, incluye la inversiones realizadas en los años analizados.

En el otro lado de la balanza, el de los elementos que contribuyen positivamente a la competitividad de la economía de La Rioja, el estudio del Consejo General de Economistas destaca cuatro ejes. El primero, un entorno económico estable y dinámico, «fundamental para garantizar la confianza de productores, consumidores o inversores». El segundo, el eje identificado como capital humano, con variables como la formación continua de los trabajadores, la incorporación de la tecnología y el estado de salud medido con la esperanza de vida. El tercer factor favorable para la economía riojana es que la comunidad cuenta con un tejido empresarial «amplio, sofisticado e internacionalizado», con presencia de sectores de contenido tecnológico e impulso emprendedor, entre otros elementos. Por último, el cuarto eje que más contribuye al dinamismo económico de la región es la innovación, «un factor clave, especialmente en economías desarrollas, para las ganancias de eficiencia», destaca el estudio. Los indicadores incluidos en este eje implican abordar la innovación desde una amplia perspectiva, ya que se incluye tanto el número de investigadores como las patentes y los gastos de I+D.

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