Rioja Salud reconoce que el despido de un técnico de gestión fue improcedente

Arizti y Arrieta, señalados en el centro de la imagen./
Arizti y Arrieta, señalados en el centro de la imagen.

Ignacio Arizti, marido de Lydia Arrieta, vincula su salida al recurso que la popular interpuso en Madrid contra la junta local del PP en Haro

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

La Fundación Rioja Salud (FRS) despidió el 31 de julio a Ignacio Arizti. Alegó en la carta de despido que el trabajo del técnico de gestión (se encargaba de la parte económica del área sanitaria), sólo ocupaba el 10% de su jornada laboral y que había llegado el momento de finiquitar la relación laboral. Causas objetivas, adujeron. Esta semana, en los juzgados de lo Social, las dos partes llegaron a un acuerdo: Fundación Rioja Salud reconocía que había sido un despido improcedente y le indemnizaba en consecuencia.

Aquella primera denuncia apuntaba una vulneración de los derechos sindicales toda vez que Arizti, afiliado al PP y marido de Lydia Arrieta -que denunció que la votación de la junta local del PP en Haro estuvo plagada de irregularidades y elevó sus quejas a la comisión de garantías del partido en Madrid-, tenía previsto encabezar la lista de CCOO al Comité de Empresa de la Fundación.

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Arizti apunta que detrás de su salida, fraguada, a su juicio, «tras meses de acoso laboral», hay una motivación política. «La situación de acoso se venía produciendo desde que supieron que iba a concurrir con CCOO al Comité, pero fue 'in crescendo' después de que en el congreso nacional del PP apareciera en una fotografía con el equipo que respaldaba a Cuca Gamarra y, posteriormente, tras el congreso regional en el que ganó José Ignacio Ceniceros».

«Me apartaron de los proyectos para repartir correo y hacer fotocopias» Ignacio Arizti | Trabajador despedido

«Era más económico el despido improcedente que mantenerle en el puesto» Javier Aparicio | Director Fundación Rioja Salud

Según su versión, esa situación de acoso fue progresiva. «Me habían encargado proyectos interesantes como la puesta en marcha del Instituto de investigación sanitaria, de la Unidad Económica de la Salud y otros, pero se me fue apartando progresivamente de todos hasta el punto de que, en un momento dado, me encargan repartir el correo y hacer fotocopias», sostiene. «Me querían quitar de en medio y no entiendo por qué. A partir del Congreso regional del PP el acoso y derribo fue brutal. No sé si hubo orden o fue el propio [Javier] Aparicio [director gerente de FRS] el que actuó», apunta Arizti.

Su crítica es global. «Mucha gente se ha ido de la sanidad riojana por su mala gestión. Tienen que gestionar y no lo hacen», alega al tiempo que hace extensiva su situación a otros trabajadores. «Existe un trato autoritario, hay malestar y amenazas a la plantilla», completa.

Javier Aparicio niega la mayor. Ni motivos políticos ni sindicales, sólo laborales. Explica que en la entidad «se evalúa el desempeño de los trabajadores» y que, en este caso, «la opción del despido era la más procedente. Es mucho más barato acordar un despido improcedente que haberle mantenido en el puesto». En todo caso, cuestionado por el desembolso de ese despido -asegura que es el primer improcedente desde que está al frente de la Fundación- cuando la entidad justificó su procedencia, cree que quizá la mejor opción hubiera sido «un despido disciplinario» ya que «no realizaba adecuadamente su trabajo».

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