La Rioja retorna al saldo migratorio positivo por primera vez desde que se desató la crisis

La región «vuelve a ser tierra de acogida porque presenta buenos índices de recuperación económica y de calidad de vida», apunta el consejero de Hacienda

CARMEN NEVOT LOGROÑO.

Por primera vez desde el 2008, el año en el que arrancó la crisis económica, La Rioja ha vuelto a registrar un saldo migratorio positivo, es decir, han venido 119 personas más que las que han dejado la región. Así lo explicó ayer el consejero de Administración Pública y Hacienda, Alfonso Domínguez, al presentar junto a la directora del Instituto de Estadística de La Rioja, Natalia Ríos, la publicación 'Principales características demográficas de La Rioja, 2017'.

Este saldo migratorio, referido al 2016 -último año del que hay datos disponibles- confirma, según Domínguez, que esta comunidad vuelve a ser tierra de acogida porque presenta «buenos índices de crecimiento económico, de calidad de vida y ofrece oportunidades a las personas de fuera de nuestra región», señaló.

Pese a ello, La Rioja, donde viven 33.026 extranjeros, sigue perdiendo población aunque a un ritmo mucho menor que del 2012 al 2015. A partir del 2016 se desaceleró la caída de modo que la región sólo perdió el 0,06% y a 1 de enero en la comunidad había 312.624 habitantes. Con todo, en la última década 2007-2017 la población riojana ha crecido el 1,5%, lo que supone que hay 4.506 habitantes más.

En el descenso de población influye, entre otros factores, la reducción gradual de nacimientos que favorecen que la región haya registrado de nuevo un saldo vegetativo negativo (-305 personas). Por tercer año consecutivo el número de fallecimientos ha superado al de nacimientos y aquí tienen mucho que ver el aumento de la edad media en el que las madres tienen a su primer hijo (30,8 años) y el indicador coyuntural de fecundidad, que es de 1,4 hijos en La Rioja.

En este contexto, Alfonso Domínguez explicó que el Gobierno de La Rioja desarrolla políticas agresivas de deducciones fiscales a familias y a jóvenes para facilitar su emancipación y que esto a su vez redunde en revertir indicadores como el de fecundidad y la edad media a la que las mujeres son madres por primera vez.

Las conclusiones del documento, en su opinión, invitan a afrontar políticas en torno a los retos que plantea la demografía, como es la agenda de la población en la que está trabajando el Ejecutivo, a través de la mesa de alcaldes, pero también tiene consecuencias en el sistema de financiación que se está negociando en la actualidad. De ahí que el consejero reclamó un sistema que tenga en cuenta las singularidades de la región, como la diseminación de su población, y «nos ayude con los problemas que genera esta dispersión a la hora de prestar servicios públicos».

Por su parte, la directora del Instituto de Estadística de La Rioja, Natalia Ríos, incidió en que la población de esta comunidad no está repartida de manera uniforme. Existe una gran concentración en Logroño y su entorno, donde viven 180.000 personas, 134 de los 174 municipios no superan los 500 habitantes y 60 localidades tienen menos de 100 vecinos.

Por edad, el grupo más numeroso es el de aquellos que tienen entre 16 y 44 años, seguido de la franja de 45 a 64 años. Las mujeres sólo superan a los hombres en el grupo de mayor edad. Precisamente, la edad de los riojanos es de 44 años y la esperanza de vida de los hombres de esta región es de 81,5 años, frente a los 86,4 de las mujeres.

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