La Rioja registra 60 casos de paperas en los nueve primeros meses del 2017

La Rioja registra 60 casos de paperas en los nueve primeros meses del 2017

La responsable del Servicio de Epidemiología apunta que el repunte responde al «comportamiento natural de la enfermedad» y descarta un fallo vacunal

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Se llama parotiditis... pero todos hablamos de paperas. Es una infección vírica que nunca ha dejado de existir y que durante los últimos años apenas ha tenido incidencia en La Rioja pero que este 2017 ha despertado de su particular letargo con, de momento, 60 casos confirmados, la cifra más alta desde que un fallo vacunal provocara en los años 2006 y 2007 un total de 127 y 167 contagios, respectivamente. Entonces Salud tuvo que poner en marcha una campaña extraordinaria de revacunación de los niños que entonces tenían 8, 9 y 10 años y los jóvenes de entre 18 y 20.

Pero la situación actual en nada se parece a aquella, tranquiliza Eva María Martínez, jefa del servicio de Vigilancia Epidemiológica y Prevención Sanitaria de Rioja Salud. «Es una enfermedad que se comporta de forma cíclica y cada tres o cuatro años registra un repunte de casos. Estamos en ese momento y en La Rioja ha aumentado la incidencia en relación al 2016», cuando fueron 30 los diagnósticos sobre los que se informó al Instituto de Salud Carlos III (la parotiditis es una de las enfermedades de declaración obligatoria). «En el conjunto de España la incidencia también es mayor. Así, el año pasado en estas fechas se habían detectado unos 2.700 casos. En los nueve primeros meses del 2017 han sido unos 6.700. Es el ciclo natural de la enfermedad», sostiene.

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El repunte hasta, de momento, duplicar los casos en relación al curso pasado, tiene sobre todo un 'responsable': los casos que se diagnosticaron en el entorno de Nájera entre finales de julio y mediados de agosto. «En esa zona detectamos un brote con 25 casos que ha afectado sobre todo a jóvenes y que no han tenido complicaciones. Todos estaban correctamente vacunados desde hace unos años», asegura.

«Es una enfermedad cíclica que cada tres o cuatro años registra un aumento de casos» Eva Martínez | Jefa de Vigilancia Epidemiológica de Rioja Salud

El calendario vacunal de La Rioja prescribe dos dosis: una a los 12 meses y otra a los tres años. Entonces, ¿por qué alguien vacunado desarrolla la enfermedad? Martínez apunta que hay varias causas. «Primero porque a lo largo de los años disminuye la inmunidad de la vacuna. Eso hace que los casos no se registren en niños pequeños sino en población más mayor. Además, la efectividad de esta vacuna no es del cien por cien, sino que se sitúa, aproximadamente en el 88%. Eso hace que exista una bolsa de población que es susceptible de contagiarse». En cualquier caso, insiste, «no se trata de un fallo vacunal como tal sino que responde a los comportamientos naturales de la enfermedad». A todo lo anterior se añade que en ocasiones, y en función de su origen geográfico, la enfermedad puede ser diferente. En cualquier caso, «casi todos los brotes están relacionados con el mismo genotipo, por lo que no se detectan cambios en la enfermedad». Eso hace, también, que la vacuna sea siempre la misma.

En esta ocasión, buena parte de los afectados se concentraba en tres rangos de edad: entre los 15 y los 19 años (13 casos); entre los 20 y los 24 (6) y entre los 25 y los 29 (4). Hay una explicación... puramente social. «Se transmite por vía respiratoria y el periodo de transmisión se prolonga desde 48 horas antes de que aparezcan los primeros síntomas hasta cuatro días después. El problema es que hay casos en los que el paciente no presenta clínica [síntomas]. En el caso de la gente joven, que comparte más cosas y más espacios, hay más contagios».

«No es una epidemia, sino un brote», completa Martínez, que insiste en que las dosis del calendario vacunal son suficientes para mantener a raya a las paperas... más allá de su «comportamiento natural».

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