La Rioja podrá beneficiarse del reparto de fondos europeos por despoblación

Viniegra de Abajo, municipio castigado por la despoblación y el envejecimiento demográfico. / Justo Rodríguez

Las nuevas políticas de cohesión incluirán factores correctores para los territorios afectados por desequilibrios demográficos

José Antonio Del Río
JOSÉ ANTONIO DEL RÍOLogroño

El Parlamento Europeo (PE) ha dado un paso, el primero, para tratar de responder al profundo problema que hace un año le puso sobre la mesa el Comité de las Regiones: la despoblación de sus territorios y los desequilibrios demográficos que provoca. Los afectados por este virus son no pocas regiones de casi todos los estados de la Unión Europea en los que el abandono del medio rural es una constante sin síntomas de reversión. En España, encontramos víctimas de lo que se ha dado en llamar demotanasia (del griego población, y muerte) en Aragón, Cantabria las dos Castillas, Extremadura, Galicia, Asturias y, por supuesto, La Rioja. Aquí, en las zonas más elevadas de la región, la densidad de población se desploma hasta 5,56 habitantes por kilómetro cuadrado, muy lejos de los 62,84 de la comunidad, a enorme distancia de los 93,4 de la media española y a años luz de los 116 la UE.

La semana pasada, la Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo acogía la presentación del 'Informe sobre el despliegue de los instrumentos de la política de cohesión para afrontar el cambio demográfico', del que fue ponente la eurodiputada del grupo de socialistas y demócratas Iratxe García. El informe plantea una discriminación positiva en la futura financiación y presupuestos comunitarios ante el que contempla como uno de los mayores retos de la Unión: la aprobación de una estrategia transversal y la coordinación de todas las políticas y fondos europeos para combatir un problema que sufre una de cada tres regiones de la España septentrional.

Los objetivos del informe, que fue circunstancialmente defendido en Comisión por el eurodiputado socialista Sergio Gutiérrez, son fijar la población, facilitar inversiones y promover la igualdad de oportunidades entre los contextos rural y urbano. El descenso de la densidad de población, el envejecimiento estructural, el descenso de la natalidad y una despoblación gradual son señalados como los principales problemas relacionados con el cambio demográfico.

Las cifras recogidas de Eurostat por Iratxe García en su ponencia muestran una UE envejecida en la que la población en edad laboral disminuirá desde el 65,5% en el 2015 al 56,2 en el 2080, a la vez que la proporción de personas mayores de 65 años aumentará desde el 18,9 al 28,7 en el mismo periodo. De esta forma, la ratio entre la población en edad de trabajar y en edad avanzada pasará de 4 a 1 a 2 a 1 en el 2080.

El panorama regional no invita al optimismo. Un dato: 90 de los 174 municipios de La Rioja, que representan el 60% del territorio, sólo suman el 5% de la población. Y otro: 58 municipios riojanos, una tercera parte del total, tienen menos de 100 habitantes y no es menor la lista de núcleos que hace un siglo contaban entre 90 y 650 residentes y hoy se hallan absolutamente despoblados (Larriba, Luezas, Montalvo de Cameros, Poyales, La Santa, Santa María de Cameros, Turruncún o Zenzano, entre otros).

Para dar respuesta a este fenómeno, el informe presentado en el Parlamento Europeo, que ahora se encuentra en fase de enmiendas, se centra en tres líneas generales: la coordinación mediante la elaboración de una estrategia transversal, una mayor eficacia en la aplicación de los fondos europeos y la definición de la política de cohesión más allá del 2020.

La importancia del informe sobre despoblación, si finalmente es asumido por la Comisión Europea, es, evidentemente, de índole económica. Y La Rioja es una de las regiones llamadas a beneficiarse de un reparto sustancial de euros porque es una de las regiones de España que más sufre los desequilibrios demográficos.

Porque, como apuntó el eurodiputado Sergio Gutiérrez, los territorios con problemas de despoblación necesitan verse beneficiados por una discriminación positiva en la distribución de los próximos fondos europeos. «Hay que diseñar una nueva política de cohesión que introduzca criterios demográficos y la lucha contra la despoblación», indicó. La clave de esa lucha la puso Gutiérrez en la inversión pública: «En el mundo rural sólo nos queda lo público. Se necesitan inversiones públicas en nuestros pueblos». En su opinión, es imprescindible la discriminación positiva para que las zonas rurales reciban financiación por encima de la media».

El informe presentado en el PE es un paso. Un primer paso cargado de buenas intenciones pero aún vacío de propuestas concretas y, lo más importante, de cifras. De hecho, el informe sobre el que deberán pronunciarse Parlamento, Consejo y Comisión europeos, puntualiza: «El marco financiero plurianual posterior a 2020 debe dar un impulso decisivo al fomento de soluciones para abordar los retos demográficos a través de medidas específicas y de un presupuesto ad hoc con financiación adicional para las regiones que sufran dificultades demográficas graves y permanentes». Queda esperar.

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