La Rioja figura entre las cuatro comunidades con menor peso del autoempleo femenino

La ratio de autónomas se sitúa en el 34,5%, un punto por debajo de la media nacional, pese a haber crecido el 11,3% en una década

M. J. GONZÁLEZ LOGROÑO.

La estadística lo confirma: las mujeres riojanas buscan su propio empleo como autónomas. Sin embargo, el autoempleo femenino no ha evolucionado a la misma velocidad que lo ha hecho en otras comunidades autónomas y La Rioja se sitúa a la cola de España en cuanto al peso que las mujeres detentan dentro de este régimen de cotización.

Según los datos recopilados por la Seguridad Social, la comunidad cuenta con un total de 8.994 trabajadoras autónomas, lo que supone el 34,5% del total de afiliaciones registradas por la región dentro de ese colectivo. La ratio riojana se sitúa de esta forma por debajo de la media nacional (35,3%) y en los últimos puestos del escalafón nacional. El registro riojano es similar al de Aragón y sólo supera los datos de Castilla y León (32,4%) y Extremadura (31,8%), comunidades que cierran el ranking nacional. Galicia y Asturias son las dos únicas autonomías en las que la proporción de mujeres autónomas rebasa la barrera del 40%, con el 41,2% y el 41%, respectivamente.

Con todo, y pese a a esa discreta posición en el escalafón nacional, el trabajo femenino por cuenta propia ha crecido a lo largo de la crisis. Para comprobar la fuerza del autoempleo femenino basta sólo con retrotraer el análisis de los datos de la Seguridad al 2008, ejercicio en el que el porcentaje de autónomas sobre el conjunto de las comunidad ascendía al 31%.

La mayor presencia femenina en este régimen de cotización no se ha visto frenada por la recuperación de la economía, al tiempo que el peso de los hombres que se autoemplean como autónomos ha ido progresivamente descendiendo. El delegado de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en La Rioja, Fernando Melchor, atribuye esta evolución, por un lado, a la creciente incorporación de la mujer a este régimen de cotización, en especial al comercio, «ante la dificultad de encontrar un empleo por cuenta ajena en el mercado laboral». Pero a este fenómeno, además, se han sumado «las jubilaciones de autónomos varones en sectores en los que tradicionalmente los hombres han sido mayoritarios, caso de la agricultura y de la ganadería».

En cuanto a la comparativa por autonomías, que posiciona a La Rioja en el furgón de cola del autoempleo femenino, Melchor interpreta que «es una evolución acorde con la que está teniendo la economía, porque el ritmo de creación de riqueza es inferior a la media nacional y la situación no va a variar este año, ya que los últimos informes publicados por los expertos económicos auguran que La Rioja, junto a Cantabria, es la autonomía que menos va a crecer a lo largo del 2018». Además, el delegado de ATA en La Rioja recuerda que «en gran parte de las ocasiones» el negocio de los trabajadores autónomos «depende de las grandes empresas, para las que trabajan como proveedores». «Así que si estas compañías cierran o se deslocalizan, las consecuencias para los autónomos son importantes porque en no pocas ocasiones se ven abocadas a desaparecer», lamenta.

Dos años sin reuniones

Con carácter general, Melchor considera que el colectivo de trabajadores autónomos «está estancado» en La Rioja, lo que hace necesario «hacer un diagnóstico de la situación, en concreto en la Mesa del Trabajo Autónomo, que lleva sin reunirse dos años». Este foro -constituido hace seis años por las cuatro asociaciones de autónomos con representación en La Rioja, además del Gobierno regional y de los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO y de la patronal FER- «debería estudiar el momento en el que se encuentra el sector para consensuar entre todos las medidas que contribuyan a darle un impulso».

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