LA VOZ DE LA RIOJA EN EUROPA

Reunión de eurodiputados del Grupo Popular europeo en Logroño. :: m. herreros
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Reunión de eurodiputados del Grupo Popular europeo en Logroño. :: m. herreros

El pasado 20 de abril tuve el enorme gusto de recibir en Logroño a mis compañeros de la delegación española del Partido Popular en el Parlamento Europeo. Durante la jornada de trabajo que desarrollamos esa mañana y que contó con la presencia de representantes políticos a nivel europeo, nacional, regional y local, abordamos temas como el reto demográfico, la competitividad regional o la próxima reforma de la PAC.

El primero de los debates fue el que tuve el placer de moderar y estuvo centrado en la inminente reforma de la Política Agrícola Común. En Bruselas ya se habla de que esta nueva propuesta de reforma será presentada por la Comisión Europea a finales del mes de mayo o principios de junio. Dada la cercanía en el tiempo y la importancia de la PAC, es uno de los temas de moda tanto dentro de la burbuja europea como fuera de ella. Durante el tiempo que duró la mesa de trabajo, surgieron ideas muy interesantes en relación a los intereses de nuestra región de cara a la próxima reforma.

La primera preocupación a la que nos vamos a enfrentar será saber cuál va a ser la cantidad destinada a las políticas agrícolas dentro del presupuesto comunitario post-Brexit. En Bruselas somos conscientes de que va a ser muy complicado que se mantenga el presupuesto que consiguió nuestro presidente, Mariano Rajoy, en la última negociación. En su momento ya supuso un gran logro para las aspiraciones agrícolas españolas. Sin embargo, repetir ese éxito se antoja harto difícil dadas las intenciones de aumentar la financiación de nuevas políticas y prioridades comunitarias como son seguridad y defensa así como el escaso interés por parte de los estados miembros de aumentar sus contribuciones para paliar el agujero presupuestario que supondrá la salida de Reino Unido.

La segunda de las preocupaciones a las que nos enfrentamos es el riesgo de que la mayor subsidiariedad propuesta por el comisario Phil Hogan y el resto de miembros de la Dirección General de Agricultura acabe suponiendo una renacionalización de la Política Agrícola Común. Desde el Parlamento, llevamos meses desgañitándonos alertando de esto. A priori suenan muy bien las ideas de otorgar más margen a los estados para acomodar los instrumentos de esta política a la realidad de sus territorios, sin embargo habrá que ver cómo se materializa esta idea en la práctica.

Por otra parte, nuestro Consejero de Agricultura, Íñigo Nagore, destacó que el nuevo modelo previsto por la Comisión Europea incluye en un sólo programa el primero y el segundo pilar de la política agrícola (ayudas directas y medidas de mercado, por una parte, y desarrollo rural, por otra), y que esto puede acabar siendo un primer paso hacia la cofinanciación de toda la política agrícola, cuando actualmente sólo se cofinancia el capítulo relativo al segundo pilar. Algo que no estamos dispuestos a permitir.

Otra idea en la que hicimos hincapié fue en la necesidad de simplificar la enorme carga administrativa y burocrática a la que tienen que hacer frente los agricultores europeos. Soy consciente de que durante los últimos lustros, con cada reforma, pese a las buenas intenciones no siempre se ha conseguido la simplificación de la gestión, sobre el terreno, de la política agrícola europea. Fueron muy útiles las explicaciones que dio al respecto la diputada autonómica Noemí Manzanos, por lo que hay que evitar que un exceso de subsidiariedad añada mayor complejidad en la ejecución de las medidas de apoyo a los agricultores.

Tengo por delante meses de intenso trabajo pero que aguardo con muchas ganas. Como gran defensora del campo y del mundo rural que soy, confío en que gracias al trabajo de mis colegas y al mío propio vamos a sacar adelante una reforma que sea de utilidad para los agricultores que proveen de productos de la más alta calidad las mesas de los consumidores europeos.

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