La Rioja es ya la comunidad con menos reserva de agua embalsada de España

Imagen del (lamentable) estado del embalse de Pajares, en la cabecera del Iregua /Miguel Herreros
Imagen del (lamentable) estado del embalse de Pajares, en la cabecera del Iregua / Miguel Herreros

Los embalses de la región, al 13,2% de su capacidad, están 29 puntos por debajo de la cuenca del Ebro y 24 de la media nacional

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

La despensa hídrica riojana está bajo mínimos. Con solo una docena de meses húmedos durante los últimos tres años y la casi ausencia de precipitaciones desde el pasado verano, los embalses riojanos muestran hoy más tierra y piedras que agua en una desoladora estampa de kilómetros de suelo agrietado y seco que no se veía desde hace casi treinta años.

Aunque estadísticamente este 2017 no es de los peores -a día de hoy se registran 340,8 litros por metro cuadrado frente a los 367 habituales-, lo cierto es que la mayor parte de la cosecha hídrica llegó en la época estival -59,9 litros por metro cuadrado en junio, 86,8 en julio y 34,3 en agosto-, meses en los que las lluvias son menos aprovechables que en el resto de las estaciones. Un invierno sin nevadas, una primavera sin las suficientes aportaciones -abril dejó solo 4,7 litros- y el actual otoño, donde los escasos días en que las nubes han cubierto el omnipresente cielo azul solo han dejado 29 litros en el último trimestre, han llevado a los embalses riojanos a una situación límite.

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A día de hoy, entre el González Lacasa, Mansilla y Pajares, los tres pantanos que gestiona la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), solo albergan 18 hectómetros cúbicos, el 13,2% de su capacidad total, lo que deja a La Rioja a la cola del país en porcentaje de agua embalsada, justo por detrás de las otras dos comunidades autónomas donde ya se han activado las alarmas: Castilla-La Mancha, con 1.012 hectómetros cúbicos, el 17,5% de su capacidad total; y Murcia, con 149, el 17,4%, las tres muy alejadas del 23,5% de la Comunidad Valenciana, del 28,7% de Cantabria y del 29,2% de Castilla y León y a años luz del 60,7% del País Vasco o de comunidades como Madrid, Asturias y Cataluña, todas ellas por encima del 52%, según reflejaba ayer el informe que embalses.net elabora semanalmente con datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que sitúa la actual reserva de agua embalsada nacional en 20.768 hectómetros cúbicos, el 37,04% del total, 11 puntos por debajo de los registros de doce meses atrás.

CHE y Gobierno de La Rioja niegan problemas en el abastecimiento de agua de boca a corto o medio plazo en la región

La preocupante situación de la reserva hídrica riojana, con ese mencionado 13,2%, es más evidente aún cuando se cruzan sus datos con los registros de la cuenca del Ebro -3.305 hectómetros cúbicos, 1.057 menos que la media histórica de los últimos años, de 4.362; lo que supone que a día de hoy se encuentra al 43% de su capacidad total, 29 puntos por encima del porcentaje regional-. Y más aún si se recupera el pasado más reciente de los tres embalses de La Rioja, que el año pasado por estas fechas se encontraban al 19,9%; en el 2015, al 28%; en el 2014, al 29%; y en el 2013, antes de la actual sequía, al 46,9%, con 65 hectómetros cúbicos en sus entrañas.

Agua de boca garantizada

La radiografía actual, agravada por las poco optimistas predicciones meteorológicas a corto plazo, ha encendido las alertas incluso sobre el abastecimiento del agua de boca en el país. La semana pasada, la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, se limitaba a asegurar que «hacemos una planificación y un seguimiento continuo con el fin de asegurar el suministro a la población, que está garantizado sin ninguna duda hasta final de año, aunque la situación difiere en las propias cuencas porque no todas están igual de mal», un apartado en el que situaba a las del Segura, el Júcar y el Tajo.

En La Rioja, sin profundizar en plazos y periodos concretos, los augurios no son tan pesimistas. Fuentes de la CHE consultadas ayer por Diario LA RIOJA aseveraban que «no hay problemas para atender el abastecimiento con el volumen de agua actual». A la espera de nieve y lluvias antes del comienzo de la nueva campaña, en primavera, desde la Confederación Hidrográfica del Ebro se recuerda que «el abastecimiento de agua de boca es el prioritario y en esta época, además, es su único uso, más allá del mínimo garantista del caudal ecológico, que más que un uso es una obligación».

En el mismo sentido se respondía desde la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente. «Todos los municipios adheridos a sistemas de abastecimiento supramunicipales regulados tienen garantizado el suministro de agua de boca a medio-largo plazo. Incluso aunque no lloviera nada en los próximos meses no habría problemas en sistemas como el Oja, el Yalde, el Regajo... lo mismo que en el Ebro, el Iregua o el Cidacos», explicaron desde el departamento de Íñigo Nagore.

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