La Rioja al completo

La guía describe ante los visitantes los frescos de la sacristía y su peculiar suelo de alabastro / Justo Rodriguez

El buen tiempo confirma las expectativas y puebla la región de turistas que la recorren en los días centrales de Semana Santa |Los viajeros se decantan por puntos de interés cultural como San Millán, que ayer contó con una nutrida presencia de visitantes que incluso aumentará hoy

Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

El turista que conoció ayer La Rioja se ha llevado en la retina una postal para enmarcar. El cielo intenso, los campos verdes, el aire limpio, los ríos colmados del agua que ha faltado el resto del año. Hasta el sol se conjuró para abrillantar un poco más el decorado. De esas estampas impresas en la memoria que se repartían ayer al viajero por toda la región, la de San Millán era una de las más reconocibles con Yuso posando con toda su solemnidad ante un San Lorenzo nevado para la ocasión. Se la llevaron cientos de personas. Tantas, que el aparcamiento ubicado junto al monasterio permanecía completo y los coches tenían que buscar hueco cerca del Cárdenas.

Cualquiera de los que ayer realizó la visita guiada por uno de los iconos del turismo en La Rioja podría ejercer de estadística andante. Parejas jóvenes y de mediana edad, mucha familia con chiquillos, algún grupo más numeroso amigo de los selfies. La mayoría de Madrid y Barcelona. Un buen puñado de provincias limítrofes. Todos con el afán de exprimir la Semana Santa conociendo el mayor número posible de lugares y aprovechar la cercanía de otros puntos de interés.

Es el caso de Jordi y Miren, médicos llegados desde Cataluña y alojados en Belorado para desplazarse de forma más o menos equidistante por el mapa que se han propuesto conocer y mostrar también a su hijo Martín. Un plano donde tienen marcado Burgos y Atapuerca, Logroño y Haro, Laguardia y Elciego, San Millán y Santo Domingo. El recorrido de hoy satisface sus expectativas. «Es como lo habíamos imaginado», coinciden. «La Rioja tiene el tamaño perfecto y una variedad de paisajes para una escapada amable», asegura la pareja que hace años también completó el Camino de Santiago y ahora lo evoca cada vez que se cruzan con un peregrino por las carreteras que hoy recorren en coche.

«En cualquier otro país, un patrimonio como San Millán sería visita obligada para cualquier turista» María José y Miguel Madrid

También María José y Miguel van acompañados de sus pequeños Irene y Martín. Y también ellos aprovechan los tres días de fiesta que han conseguido juntar a última hora -«somos periodistas en Madrid, ya sabes lo difícil que es conciliar»- para optimizar el viaje que empezaron en Oña y Frías, ayer prosiguieron en San Millán y hoy prolongan hasta Pamplona con todas las paradas que pueden permitirse. Yuso les fascina. Siempre. Es la cuarta vez que visitan sus muros y quieren trasmitir ese fervor a sus hijos, que llevan en la mano las postales que deberán comentar en clase cuando vuelvan al colegio. «En cualquier otro país, un patrimonio como San Millán sería una visita obligada para cualquier turista», defiende.

Yuso tampoco es nuevo para Estíbaliz. Se ha escapado a pasar el día desde Sartaguda (Navarra) con Javier y quería refrescar la imagen que guardaba cuando visitó el monasterio de niña. «La carga cultural es enorme, no tiene nada que envidiar a otros del resto de España», afirma mientras la guía desentraña para el grupo las características de cada una de las estancias y sus tesoros como si fuera la primera vez que las describe. La única voz que difiere es la de Colm, irlandés residente en Londres. No sólo porque habla en inglés, sino porque la experiencia que está viviendo con Carlos, vallisoletano afincado en Madrid, no les está colmando. «La oferta enoturística está muy lograda, pero aún quedan muchas cosas por mejorar, sobre todo en pueblos más pequeños». Acaba la visita. El turismo en La Rioja abre la puerta al siguiente grupo.

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