La remolacha riojana se hace fuerte

IÑAKI GARCÍA

No está siendo un año sencillo para prácticamente ningún producto agrícola riojano. El clima no ha acompañado y el cultivo que no se ha visto afectado por las heladas ha padecido la intensa sequía. Sin embargo, algunos han podido adaptarse a las circunstancias mejor que otros y entre los primeros parece que la remolacha va a hacerse un hueco.

Todavía es pronto para hacer un balance general de la campaña puesto que, tal y como apunta Raúl Gómez Palacios, actualmente se habrá recogido aproximadamente un cuarto de la cosecha en La Rioja, pero las previsiones son buenas. Y eso que el sector se ha tenido que sobreponer a varias dificultades durante este año. «Por un lado, nos hemos visto muy afectados por la sequía y por las restricciones de riego que se han derivado de esa ausencia de precipitaciones», expone Sergio Sáenz de Jubera, técnico de ARAG-ASAJA. «Pero además hemos tenido una incidencia mucho más elevada de enfermedades como la cercospora», apostilla. Ante este último contratiempo, los productores han tenido que realizar un desembolso importante para aplicar los tratamientos pertinentes.

Estas enfermedades puede tener como consecuencia, según Sáenz de Jubera, una menor riqueza, aunque los primeros compases de la campaña no han traído malos datos en ese aspecto, según productores como Raúl Gómez. «La riqueza nos está yendo bastante bien, pero sí que creo que la falta de agua y las restricciones de regadío van a hacer que salgan bastante menos kilos que en años anteriores», indica. Hay que tener en cuenta, además, que se viene de una campaña, la pasada, con unos resultados excelentes, ya que se en la fábrica de Miranda de Ebro se procesaron 143.200 toneladas de remolacha procedentes de La Rioja, alcanzándose el segundo rendimiento más alto de la historia de la región, con 107,1 toneladas por hectárea.

Sáenz de Jubera, por su parte, cree que los pesos finalmente sí que se ajustarán a los de campañas anteriores y eso permitirá concluir con unos rendimientos «razonablemente buenos» aunque resultará complicado alcanzar los datos del año pasado. «Pero se puede andar más cerca de lo que se preveía en un primer momento», apunta el técnico de ARAG-ASAJA. «Aunque es todavía muy pronto para realizar una valoración general», recalca.

Los precios

Uno de los motivos por los que la remolacha se ha convertido en un producto atractivo para el agricultor es, sin duda, la seguridad en los precios. «Estos se dividen en varias partes», explica Sáenz de Jubera. «Por un lado, está el precio que se percibe por la raíz y eso se complementa con el de la pulpa», enumera. «Aparte, hay un complemento según la distancia de la parcela a la fábrica que va desde los 0,5 euros hasta los 2 euros por tonelada; y otro que depende del rendimiento», añade. «Al final, el precio de la remolacha por parte de la Azucarera está en torno a los 32 o 33 euros por tonelada», concluye. A eso hay que sumar las ayudas de la PAC y de la producción integrada. «Ambas están en torno a los 500 euros por hectárea», expone el técnico de la organización agraria.

A pesar de eso, algunos productores consideran que los precios deberían aumentar. «Antiguamente, se pagaba bastante más por tonelada, lo que ocurre es que ahora recogemos más kilos que antes y con eso lo logramos compensar», relata. Aun así, parece claro que el sector vive en un entorno de estabilidad, tal y como se recoge en los datos estadísticos de la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja. Así se comprueba que el número de hectáreas se ha mantenido en unos números muy similares durante las últimas campañas hasta alcanzar las 1.344 registradas en el 2016.

La remolacha riojana, por lo tanto, ha deparado unos buenos resultados en los últimos años para los productores de la región y las previsiones marcan que la tendencia, más o menos, se mantendrá a pesar de la sequía, las restricciones de agua y las enfermedades. La remolacha se hace fuerte.

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