El refugio que libró de morir a todos los caballos hace 50 años

Los caballos pastan en la dehesa. :: albo/
Los caballos pastan en la dehesa. :: albo

J.A. VALGAÑÓN

El acebo, una especie a la que ya los celtas atribuían supuestos poderes protectores, fue durante mucho tiempo una especie muy utilizada para la decoración navideña, lo que en algunas zonas le puso al borde mismo de la desaparición. El acebal de Valgañón tampoco se libró de esta tradición. Javier García Mateo, vecino de la localidad, ha oído hablar de que en los años 50 se llevaban en camiones las copas de los árboles. «¡Qué vergüenza!», exclama. Huelga decir que el acebal es una de las joyas de Valgañón, que presume de este espacio y lo enseña, mediante visitas guiadas, en cuanto puede. Hay muchas historias sobre él, como la que habla de una gran tormenta de nieve en diciembre, hace medio siglo. Gracias al 'microclima' del acebal pudieron salvarse todos los caballos de la Dehesa, excepto uno que no tuvo suficientes fuerzas para llegar y pereció a pocos metros. «El resto sobrevivió alimentándose durante varios días de hojas y de la hierba que había en los troncos de los acebos», rememora.

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