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Álvaro Alejandre y Gorka Peciña, ganadores del concurso de coctelería. ::/Justo Rodriguez
Álvaro Alejandre y Gorka Peciña, ganadores del concurso de coctelería. :: / Justo Rodriguez

Álvaro Alejandre y Gorka Peciña, mejores barmans de La Rioja

Sergio Moreno Laya
SERGIO MORENO LAYALogroño

No existen las prisas para elaborar el mejor cóctel de La Rioja. Como los pequeños detalles importan mucho en estos concursos de coctelería -derramar una gota penaliza-, la liturgia previa a la creación de cada cóctel se retrasa irremediablemente: son rutinas y como todas deben cumplirse a 'rajatabla'.

Una hora más tarde de lo previsto se puso en marcha el primero de los nueve barmans que ayer en Franco Españolas se disputaron el Campeonato de La Rioja de Coctelería. «Y hubieran sido más, pero hay muchas fiestas por los pueblos», explicó Chema Rello, presidente de La Rioja de Coctelería. No se vive de ganar concursos de este tipo; y sí de poner buenas copas donde fuere preciso.

El mejor 'Jefe de Barra' (barmans de más de 27 años) será durante un año Álvaro Alejandre con un cóctel de vino tinto Bordón, brandy, vermut Lacuesta, sirope de rosas, bitter de chocolate y bitter de naranja. Y en la segunda de las categorías, para 'Jóvenes Barmans' (menores de 27 años), el título fue para Gorka Peciña con el aperitivo de sidra de manzana y pera, vodka, vino blanco y un twist de limón. Ambos representarán a la coctelería riojana durante el próximo Campeonato de España que tendrá lugar en Mérida en octubre.

Los dos cocteleros representarán a La Rioja en octubre en el Nacional

La mecánica del concurso se fija previamente porque es bajo estas reglas de las que se sirve tanto el jurado técnico como los jueces degustadores para elegir al mejor barman de La Rioja. Los nueve participantes debían elaborar un cóctel de aperitivo, «por tanto con clara presencia de los sabores amargos», indicó Rello, con unas cantidades perfectamente establecidas: «Debían preparar cinco servicios del mismo cóctel, cuatro para la cata del jurado y otro de exposición final». Cada cóctel no podía superar los 8 cl., y como máximo podía contener 7 cl. de alcohol y como mínimo 1 cl. con graduación. «Y no podía llevar más de seis ingredientes». Y una última cosa: todos los elementos decorativos debían ser «orgánicos y comestibles», explicó Rello.

El concurso se dividía en dos escenarios. Uno previo, donde los participantes tenían 15 minutos para preparar todos los elementos decorativos bajo la atenta mirada de un miembro del jurado. Y luego el escenario final, a modo de barra de bar, donde podían permanecer un máximo de siete minutos para su elaboración. Fue aquí donde se decidieron los dos mejores aperitivos de La Rioja, realizados a día de hoy por los dos cocteleros más prestigiosos de La Rioja, al menos durante todo el año que les queda por delante.

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