Rebaja fiscal para fijar población en La Rioja rural

Ceniceros recibe el aplauso de los suyos tras su intervención; en las imágenes pequeñas, la bancada del PP y la del PSOE durante el debate. :: justo rodríguez
Ceniceros recibe el aplauso de los suyos tras su intervención; en las imágenes pequeñas, la bancada del PP y la del PSOE durante el debate. :: justo rodríguez

El presidente toma la iniciativa política y plantea una batería de medidas, como extender el desvío de camiones por la AP-68 al tramo Zambrana-Tudela Ceniceros promete reducir los impuestos y ofrece un pacto por las infraestructuras a una oposición que cuestiona su capacidad para liderar la región

JORGE ALACID* JALACID@DIARIOLARIOJA.COM

logroño. Al término de la primera jornada del debate sobre el estado de la región, José Ignacio Ceniceros tuvo que escuchar en los corros que se formaron por los pasillos del Parlamento cómo reinaba un sentimiento de desolación generalizada, que alcanzaba incluso a algunos incondicionales. La falta de sustancia de su discurso y el mejorable brío con que defendió sus ideas abonaban la tesis que defendería al día siguiente la oposición. Cuyo principal reproche, la ausencia de liderazgo presidencial, saltó por los aires en el tramo final de la sesión de clausura. Donde el jueves dominó la resignación, ayer brilló cierto espíritu combativo. Donde florecía el conformismo, ayer triunfó otro Ceniceros. Rebajas fiscales, medidas tributarias para fijar población rural, novedades en materia de comunicaciones... Y fue ese otro Ceniceros, ya desatado, quien cerró su discurso con una batería de promesas donde resaltaba su oferta central: un pacto por las infraestructuras.

Lo que ocurrió ayer puede calificarse de muchas maneras, pero no debería eclipsar lo evidente: que sus señorías se limitaron a sancionar lo normal. Lo raro fue lo del jueves. No extrañará por lo tanto que Ceniceros, renunciando a su propio yo, acabara abrazando la estrategia de la que en principio abominaba: copiar el modelo de Pedro Sanz, quien aprovechaba este tipo de debates para marcar la agenda política y tomar la iniciativa con medidas que obligaran a los demás a seguir su estela. Su sucesor hizo ayer otro tanto. Dejó que avanzara la sesión, atendió las sugerencias que sí contenían las intervenciones de los portavoces de Ciudadanos, Podemos y PSOE y ejerció de sí mismo: hasta para la réplica llevaba unos papeles preparados. Una táctica que resta espontaneidad a un debate ya muy encorsetado por el reglamento pero que al menos le permitió que cuanto quisiera decir se entendiera.

Porque ya no hay dudas. Ayer Ceniceros subió a la red en el turno final de réplicas, cuando contestó agrupadas a las intervenciones del resto de portavoces y pronunció su mejor discurso en dos años. Puesto que la oratoria no es una de sus virtudes, la noticia no residía tanto en la forma como el fondo: seis compromisos solemnes, enunciados con una energía desconocida en el presidente, que además contaban con la virtud de acertar en la diana. En ellos se condensa con seguridad gran parte de los problemas que afronta La Rioja. Su coyuntura presente y la futura: empleo, servicios públicos, desafío demográfico, juventud, infraestructuras y reforma del Estatuto.

LAS FRASES José Ignacio Ceniceros Presidente del Gobierno «Ya nadie puede negar que las infraestructuras se han convertido en un problema de región» Concha Andreu Portavoz del PSOE «Su apocamiento es incomprensible, frente a los agravios no levanta la voz. La reivindicación no existe» Ana Carmen Sainz Portavoz de Podemos «El PP es un lastre para esta comunidad y todo el potencial que atesora; y Ciudadanos, un tapón» Diego Ubis Portavoz de Ciudadanos «Nos movemos por inercia. ¿Cuál es su liderazgo, señor presidente? Su agenda continúa en la irrelevancia» Jesús Ángel Garrido Portavoz del PP «La oposición aporta poco al debate. Muchos olvidan muy fácilmente qué hicieron en el pasado»

Fue un hábil contragolpe. Porque la sesión no marchaba bien para los intereses gubernamentales. Aunque el portavoz del PP, Jesús Ángel Garrido, se esforzó para evidenciar que puede ejercer su complicado rol con solvencia, las comparecencias de la oposición habían servido para evidenciar que, frente a la ausencia de medidas novedosas que pobló la intervención inicial de Ceniceros, al menos Diego Ubis, Ana Carmen Sainz y Concha Andreu se esforzaban en proponer sus respectivas alternativas. Con un matiz sorprendente en un día propicio para el asombro: el tono duro, vehemente, del portavoz de Ciudadanos, alejado de la condescendencia habitual, la que solía suponerse al socio del Gobierno. Menos inesperado resultó el estilo que planteó la portavoz socialista, porque hace tiempo que Andreu se postula para cometidos mayores. Y puesto que encabezar la oposición parece un objetivo que se le empieza a quedar pequeño, tenía sentido su discurso, desbordante de vocación de Gobierno. Hasta el punto de que, mientras rogaba a Ceniceros «un golpe de timón» y cuestionaba su liderazgo, acabó tronante: achacó al Gobierno «un apocamiento institucional incomprensible», una línea argumental que compartía con quienes le precedieron en el atril.

Porque al inesperado discurso de Ceniceros le correspondió un frente común de la oposición no menos inédito: al margen sus diferencias, PSOE, Podemos y Ciudadanos coincidieron en exigir al presidente que exprimiera su supuesta capacidad para movilizar a la sociedad en favor de una agenda de medidas consensuadas. A lo cual respondió Ceniceros con esa oferta de seis compromisos que fortalecerían la región si llegaran a cumplirse, con especial énfasis en el apartado de mejora de las comunicaciones. Un capítulo que abrochó con otra sentencia para la historia por lo raro que resultó escucharla de sus labios: «Ya nadie puede negar que las infraestructuras se han convertido en un problema de región».

Una frase con trampa. El propio Ceniceros negaba tal extremo el día anterior. Lo negaba su partido y lo negaba su Gobierno. Porque, aunque admitiendo la necesidad de mejoras, su discurso tendía a desmentir el déficit de comunicaciones que lastra el desarrollo de la región. Pero ayer pasó por encima de ese dictamen que trufaba hasta ahora su mensaje, aceptó que precisará ayuda del resto de partidos (y del conjunto de instituciones) e incluso se ofreció a ponerse el primero tras la pancarta.

Había pasado al ataque. Era ese otro Ceniceros que venía de anunciar medidas fiscales, eliminando el impuesto de patrimonio y rebajando medio punto los tipos autonómicos del IRPF. El mismo Ceniceros que atacaba la despoblación rural con su plan para familias que fijen su residencia en zonas con menos de 1.000 habitantes o de aumentar al 30% la deducción por gastos en escuelas infantiles, guarderías o personal para el cuidado de niños en municipios poco poblados. El mismo Ceniceros que aceptó la propuesta del PSOE para ampliar al tramo Zambrana-Tudela el desvío de camiones por la AP-68. Ese Ceniceros que no pudo dejar de parecerse a sí mismo cuando clausuró la sesión a su estilo: deseando felices vacaciones a sus señorías.

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