REALIDADES PARALELAS

LA OPINIÓN - JORGE ALACID

Sólo con un elevado sentido de la compasión puede calificarse como Presupuesto alternativo el documento presentado días atrás por el PSOE, cuando las negociaciones entre Gobierno y Ciudadanos cruzaban sus horas más delicadas. En realidad, aquellos papeles tenían aspecto de regalo navideño: cien millones más de euros de gasto, cuyo origen se ignora igual que se desconoce cómo se casarían luego con el capítulo de ingresos. Toda una carta a los Reyes Magos, una de esas que sus majestades de Oriente declinarán contestar. O un nuevo adorno en el árbol de Navidad en que se ha convertido el Presupuesto: un perchero donde cualquiera puede colgar su última ocurrencia.

Sucede que la estrategia socialista parece contagiarse de esta tendencia detectada en los bancos naranjas: el ingreso de la política en el país de las realidades paralelas, como señaló oportuno el portavoz del PP, Jesús Ángel Garrido. Fue su mejor momento del debate, aunque en general, salvada esa contradicción observada al principio, el PSOE volvió a irse del Parlamento nimbado de púrpura. El consejero Alfonso Domínguez, estupendo orador y solvente político, entregó una intervención carente del brío habitual. Como si hubiera depositado todo su caudal de energía en complacer a Diego Ubis y compañía y ahora se encontrara con la reserva al límite. De donde nacía la falta de convencimiento que caracterizó ayer su discurso, lo opuesto al tono firme que sí exhibió Concha Andreu.

Su intervención, muy rica por supuesto de contradicciones como suele ser norma en cada portavoz, al menos contó con una intensidad superior. Incluyendo ese punto de Rottenmeier benevolente que adoptó para regañar a las bancadas del Gobierno, sin perder jamás el aplomo. E incluyendo también ese sorprendente intercambio de elogios mutuos con Ubis, protagonista de nuevo del momento más desconcertante de la sesión. Porque su gratitud encendida hacia los escaños socialistas, combinada con acres reproches para el Gobierno encarnado en la persona de su presidente, se ganó el imaginario premio recién declarado por Garrido: en efecto, la realidad paralela triunfa en el Legislativo regional.

De lo contrario, no se entiende que el portavoz de un grupo tan crítico con el Gobierno le absuelva luego sin entrar en controversia consigo mismo. Capaz como siempre de ejecutar algo y proclamar su opuesto, Ciudadanos, antes de levantar la mano para confirmar que no apoyaría las enmiendas a la totalidad, se despachó a gusto contra Ceniceros. Por boca de Ubis, le acusó de pertenecer al linaje de esa vieja política que la formación naranja venía a desterrar. «Si no hubiese personas de su equipo que creen en que este nuevo tiempo sí es posible, la situación hoy sería muy distinta», sentenció el portavoz naranja, ceño fruncido y semblante adusto. El mismo perfil enfadado con que concluyó su alocución, citando a Nietzsche, nada menos: «No me molesta que me hayas mentido, me molesta que a partir de ahora no pueda creerte».

Una frase dirigida a Ceniceros que dispone sin embargo de su propio camino de vuelta: porque ese mismo mensaje le podrán dirigir sus compañeros diputados al propio Ubis cualquier día.

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