«La realidad de las listas tiene poco que ver con los datos que da Salud»

Acto de protesta por las listas de espera de Marea Blanca en la plaza del Mercado en Logroño en una imagen de archivo. :: /
Acto de protesta por las listas de espera de Marea Blanca en la plaza del Mercado en Logroño en una imagen de archivo. ::

El colectivo cuestiona las cifras de demora que ofrece la Consejería de Salud y anima a Ceniceros a «asumir un cambio de rumbo»

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

Para la Marea Blanca las cuentas no cuadran y la realidad de las listas de espera «tiene poco que ver» con las cifras que periódicamente difunde la Consejería de Salud. La última, hecha pública hace dos semanas, de 48 días de demora media a 30 de noviembre, es para este colectivo de defensa de la sanidad pública «poco creíble» y nada tiene que ver con las que ellos constataron al hacer un testeo a pie de consulta, explica Raquel Ramírez, portavoz de Marea Blanca.

De acuerdo con sus cálculos, la demora para la unidad del dolor ronda los 8 meses, 6 para urología, 10 traumatología y 7 en oftalmología. Para Ramírez, las listas de espera son un problema que no sólo afecta a La Rioja, sino a todo el país y, desde luego, «no se puede buscar la salida a esta situación en conciertos y convenios con centros de privados».

La solución, en su opinión, tiene que venir del consenso político, siempre que se abandonen las posturas defensivas. Pero la población también tiene, según Ramírez, parte de responsabilidad porque «tenemos que tomar conciencia de lo que hay y, si es necesario, emitir una queja razonada y razonable». No obstante, considera que es necesario tener en cuenta que no sólo es un problema de cifras, sino de piel porque «muchas veces detrás de esa operación hay un dolor crónico, un dolor agudo... hay gente que está perdiendo visión y se va enclaustrando porque no le permite salir a la calle... son cosas que sería posible agilizar con otro tipo de organización».

«Estamos perdiendo a muchos profesionales que se van a otra comunidad o a la privada por no darles unos contratos que esperan»

La solución no es fácil, pero «no tenemos más remedio que resolverlo, aunque la consejera y su equipo están superados». En la búsqueda de responsabilidades, apunta no sólo a los anteriores gestores del departamento de Salud en La Rioja, «porque ha habido muchos errores y los llevamos arrastrando», sino también al actual equipo que, en su opinión, no ha mejorado la situación porque «no ha habido un cambio de rumbo». «Están en un momento en el que cada cosa que pasa intentan pararla con una contrainformación», afirma Ramírez. «Durante un tiempo -continúa- se puede acallar la información, pero la persona que está esperando para que le operen de oftalmología, por ejemplo, sigue esperando».

En definitiva, «la administración no está haciendo su labor y el presidente Ceniceros tiene que asumir el cambio de rumbo», detalla la portavoz de Marea Blanca. En lugar de devolver la figura del defensor del paciente, una reclamación reiterada de la Marea Blanca, y crear una comisión independiente de evaluación y control de las listas de espera, lo que ha hecho el Gobierno es «dejar de recibir a los movimientos de reivindicación».

El objetivo de la mencionada comisión, de la que, a su juicio, deberían formar parte organizaciones de consumidores, vecinales y usuarios, entre otras, es dar al paciente «las garantías necesarias para velar por un proceso transparente y eficaz». Además, debería informar dos veces al año a toda la sociedad del estado en el que se encuentran las listas de espera y disponer de autoridad administrativa para poder actuar.

Los conciertos

Raquel Ramírez critica que el Gobierno regional sigue ofreciendo como «solución mágica» la concertación de la sanidad pública con empresas sanitarias privadas y denuncia que continúa existiendo la práctica de penalizar a un paciente que se niega a ser operado en estos centros alternativos. «Antes, si renunciaban iban al final de la lista y ahora, antes de que acabe el plazo legal, ofrecen una alternativa en la privada y, si se niegan, vuelven a entrar en otra lista. Un sistema que sigue siendo una penalización, aunque encubierta». «Ellos han cumplido el requisito, ya te han llamado, pero sigues sin operar, por tanto, la penalización sigue siendo efectiva», detalla.

Insiste en la urgencia de dar una solución a estas situaciones «con mucha más transparencia y más humildad, en el sentido de aceptar que no es fácil y que necesitamos consensos para concluir cómo gestionar las listas de otra manera».

A su entender, la asistencia sanitaria es buena, pero «estamos en un momento en el que estamos desgastando mucho a los profesionales y estamos perdiendo a muchos que se van a otras comunidades o a la sanidad privada por no ofrecerles unos contratos que esperan». Una circunstancia a analizar, según Marea Blanca, porque «si la pública está formando a los profesionales con el esfuerzo y el dinero público y luego se pueden ir a ganar mucho dinero a la privada no es lógico». En su opinión, las personas que se forman deberían comprometerse a revertir parte de su labor dentro del sistema. Un compromiso que ya se está asumiendo en otros países.

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