«En los 80 quedarse embarazada era un hándicap para trabajar»

Trabajadoras en una fábrica de champiñón en Autol. :: sonia tercero/
Trabajadoras en una fábrica de champiñón en Autol. :: sonia tercero

La Cooperativa Coperial, integrada sólo por socias, proporcionó empleo a las que no querían dejar la vida laboral tras casarse

P. HIDALGO SANTO DOMINGO.

La Cooperativa Coperial, ubicada en la plaza de la Constitución de Santo Domingo de la Calzada, constituye uno de los escasos ejemplos en La Rioja de empresas íntegramente conformadas por mujeres desde sus inicios.

Se creó en 1982 y se dedica a la confección de ropa de trabajo, en especial para el cuerpo de bomberos, si bien atiende otros encargos. Su labor consiste en cortar los rollos de tejidos que les trae la compañía para la que sobre todo trabajan (Productos Mesa), marcar las prendas, coserlas y plancharlas para que «salgan para utilizar».

Coperial da empleo a 12 personas, todas de sexo femenino. «Nunca nos hemos planteado coger a un hombre», reconoce su presidenta, María Jesús Martínez, quien no oculta que tradicionalmente la costura «parece más de mujeres».

Martínez refiere que la constitución de Coperial nació un poco de las ganas de algunas de no quedarse apartadas de la vida laboral y de la necesidad. «Coperial surgió para que hubiera igualdad porque, a principios de los ochenta, quedarse embarazada resultaba un hándicap. Y había mujeres casadas que querían trabajar», evoca.

A esto se añade que la población femenina suele encontrar en ocasiones dificultades para hallar un empleo fuera de los grandes núcleos de población, donde prolifera el sector servicios.

Pros y contras

Coperial se rige bajo el régimen de cooperativa, por lo que todas sus trabajadoras deben ser a su vez socias. «Así, tenemos que implicarnos más», expone.

De igual modo, dice que «todas sabemos hacer de todo». No obstante, los temas administrativos los han externalizado y de ellos se ocupa una asesoría que curiosamente también la integran mujeres.

Martínez comenta que el trabajo en una cooperativa cuenta con algunos alicientes, aunque, a su vez, también presenta desventajas. Entre éstas la que sobresale es la edad, cuya media se está elevando y alcance ya los 48 años. No juega a favor el que «a las jóvenes no les guste coser o que prefieran tener un jefe». Tampoco que para entrar en Coperial haya que pagar una acción. «Tenemos dificultades para encontrar gente», admite.

Y es que aquí todas son autónomas. O lo que es lo mismo: «nuestro sueldo depende de la labor que tengamos en el mes, no contamos con pagas extra, si cogemos vacaciones no cobramos, nos tenemos que pagar nosotras la Seguridad Social y, si se nos acumula la tarea, debemos venir también por las tardes o los sábados a trabajar».

La presidenta de Coperial destaca que el régimen de autónomas presenta, asimismo, alguna ventaja. «Tenemos la libertad de que nadie nos manda, ni le tenemos que pedir permiso a nadie», suscribe María Jesús Martínez.

Martínez apunta que en Santo Domingo de la Calzada existe otra cooperativa (Santa Teresita) compuesta en su totalidad por mujeres y que también se dedica a la confección de ropa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos