«En el pueblo nadie pasa solo la Navidad obligado»

M. CASADOSAN ROMÁN.

A veces el número de gente no va en correspondencia directa al sentimiento de cercanía o soledad. Algo así ocurre en el núcleo rural, donde en algunas zonas hay escasez de habitantes, el envejecimiento es mayor, pero no así la soledad. «En el medio rural la soledad es mucho más llevadera que en el urbano. Hay menos dificultad de movilización, salen a la calle y tienen a los vecinos; además, es más fácil contar con la cercanía de profesionales como los de atención psicosocial, los sanitarios, los secretarios... No hay listas de esperas, etc.; los párrocos también hacen una gran labor de detección; y aquí destaca sobre todo el apoyo vecinal: no tenemos voluntariado, sino que son los vecinos los que apoyan, controlan, etc.», explica Salomé López, trabajadora social en la zona del Camero Viejo (con 11 localidades a su cargo) desde hace 13 años. En su opinión, «una cosa es vivir solo porque hay personas que así lo quieren , pero no se sienten solas». En el medio rural, como indica Salomé, «lo que quiere la gente es tener autonomía para vivir y terminar su vida en su casa. Pero no siempre pueden mantener esa autonomía, y cuando esto pasa entramos los Servicios Sociales».

«En el ámbito rural hay soledad, pero elegida, porque si no hay familia aparece el apoyo vecinal» Salomé López Trabajadora social Camero Viejo

A través del programa Acompaña2, como recuerda Álvarez, se articula tanto la acción comunitaria, organizando actividades que les permitan esa autonomía (talleres, por ejemplo, de ejercicio saludable, de cocina, etc.) y acciones para mantener esas relaciones sociales, así como facilitar los sistema de dependencia cuando esa autonomía se pierde. En los lugares más pequeños, donde no es posible organizar actividades, además el trabajador social se encarga de visitar individualmente a las personas con ese perfil de soledad.

Pero, ¿y la Navidad? «Les he visitado estos días y la mayoría se va con algún familiar a otros sitios (normalmente a Logroño), otras familias suben a pasar las fiestas al pueblo para que el mayor no esté solo, también hay vecinos que se juntan...», explica Salomé López, que pasa sus jornadas a caballo entre los pueblos del Camero Viejo.

Y hay una reflexión con la que quiere terminar: «Lo que sí se puede decir es que en el medio rural nadie pasa solo la Navidad obligado. Quien así la vive es porque ha decidido hacerlo de esta forma, no porque nadie le haya ofrecido cenar o comer acompañado. Hay soledad, pero elegida, porque si no hay familia, siempre aparece el apoyo vecinal».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos