Con la propia tumba a cuestas

Con la propia tumba a cuestas

Una imagen para el recuerdo: 'El Ruso', con una de las piezas de su espectacular tumba, por las calles de Logroño

Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

A primera vista se confunde con un paso de Semana Santa. Los tres hombres trasladan por mitad de la calle una cruz de proporciones mayúsculas que se presume tremendamente pesada. Tanto, que el trío se ayuda de bastones para sostenerla en el recorrido y unos trapos que utilizan lo mismo para secar el sudor provocado por el esfuerzo que para protegerse los hombros del roce. El reducido número de portadores desmiente la primera impresión. También su actitud, exenta de solemnidad. Y sobre todo, el vestuario. No hay capirotes, túnicas ni pendones. El único detalle que chirría es el gorro de corte soviético con que el guía se protege la cabeza y descubre así el misterio: es 'El Ruso', el apodo con que se conocía en el Logroño de la postguerra al ingeniero, creador, aviador y excéntrico Fernando Gallego.

La fotografía recoge el traslado por el corazón de la ciudad de una de las piezas que componen la tumba donde él reposaría años después y que diseñó y construyó en vida con sus propias manos. Acompañado por dos ayudantes, la imagen inmortaliza su periplo en avenida de Viana, frente al Hospital Provincial. Un punto a medio camino entre Villa Humildad, el chalé ya desaparecido al sur de la ciudad donde Gallego vivía con su mujer pergeñando sus invenciones, y el cementerio en el cual levantó el que ahora es uno de los panteones más singulares del camposanto logroñés. El trayecto que 'El Ruso' debió realizar decenas de veces hasta llevar hasta allí la totalidad de los elementos de una tumba de más de ocho metros de altura y una ecléctica mezcla de arte modernista y simbolismos egipcios. La cruz que acarrean es una de las dos originales que coronaban el mausoleo hasta finales del 2013 -como muestra la imagen adjunta-, cuando el Consistorio acometió la rehabilitación de una estructura que amenazaba con desmoronarse y había perdido ya algunas de las teselas e inscripciones que lo revisten.

Más aventurado resulta fechar cuándo se tomó la fotografía de 'El Ruso' y sus colaboradores en plena faena. La obra de Gallego está, en realidad, levantada sobre el panteón de la familia que 'inauguró' en 1912 el hermano de su mujer y a la vez prima carnal Humildad, fallecido prematuramente a los 16 años. En el mismo espacio se ubicaron más tarde los restos de sus suegros: primero Domingo Gallego (1938) y más tarde Dominica López (1956). Teniendo en cuenta que 'El Ruso' falleció en la capital riojana en 1973, es presumible que la imagen corresponda a finales de los 60. Poco antes, en 1959, Fernando Gallego formuló ante el Ayuntamiento logroñés la petición de ampliar la tumba familiar, acompañando el expediente con un alzado de sus intenciones que, como muestra el colosal resultado final, quedaron cortas.

El efecto 'Cuarto Milenio'

La estampa en sepia devuelve a la actualidad una figura aparcada hasta ahora por la historia aunque latente en la memoria de muchos logroñeses. Todos aquellos que asistían incrédulos a las 'procesiones' de Gallego con su tumba a cuestas o tropezaban con la pareja que formaba con Humildad paseando por la ciudad. Ambos tremendamente espigados, políglotas, con un punto taciturno, ataviados con esa ropa adquirida en sus incontables viajes por los países con los que 'El Ruso' colaboraba y, según cuenta algún testigo, con la costumbre de pasear tirando de la correa a un cachorro de leopardo a modo de mascota. La que sigue viva es su ingente (y vanguardista para la época) obra de ingeniería. Una parte concretada en la estación de Francia en Barcelona o la presa de Asuán, en cuyos diseños participó, y otra que nunca llegó a materializar, como en el caso del paso submarino para atravesar el estrecho de Gibraltar y, sobre todo, aquel avión de despegue vertical con fines bélicos precursor de los Harrier bautizado como aerogenio del que fabricó diversos prototipos sin éxito.

La poliédrica biografía de 'El Ruso' llevó a 'Cuarto Milenio', el programa de televisión dirigido por Iker Jiménez, a dedicarle el pasado mes un monográfico que ha disparado el interés por Fernando Gallego. Por su trabajo y por su tumba, a la que Amigos de La Rioja ha invitado hoy a visitar junto a algunos de sus familiares vivos e investigadores de su figura que este fin de semana se reúnen en Logroño.

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