Productividad y crecimiento a la carta

Alfredo Martínez y María Díaz de Cerio, investigadores de Biomass Booster, muestran una planta de tabaco transgénica. /  JUSTO RODRÍGUEZ
Alfredo Martínez y María Díaz de Cerio, investigadores de Biomass Booster, muestran una planta de tabaco transgénica. / JUSTO RODRÍGUEZ

La compañía riojana se encuentra en fase de expansión para asociarse con partners de todo el mundo que puedan usar su tecnología patentada Biomass Booster ha desarrollado una técnica de estimulación vegetal a través de modificaciones genéticas

MARÍA CASADO LOGROÑO.

Dos plantas, ambas de tabaco: una sin modificar genéticamente, la otra con variaciones, plantadas el mismo día, con la misma cantidad de agua recibida. Esas coincidencias son las únicas que les unen, porque estéticamente poco tienen que ver: la transgénica está notablemente más desarrollada en frondosidad y altura. Ocurre lo mismo en sus raíces: la que cuenta con la modificación las tiene mucho más numerosas. Todo ello es el resultado de la puesta en práctica de la patente BMB 707 de la compañía riojana Biomass Booster, dirigida científicamente por el biólogo Alfredo Martínez.

¿En qué consiste dicha patente sobre la que surgió la firma en el 2010? «En la observación de una proteína que cuando se añade a la planta hace que crezca de forma más potente», explica Martínez. Así, tras varios ejercicios de investigación se ha logrado este año la llamada prueba de concepto, es decir, probarlo de forma práctica. «Mediante una planta modelo, en este caso de tabaco, se consigue que la propia planta fabrique esta proteína, es lo que sería una planta transgénica. En tabaco nos sale una media del 23% de aumento de la producción, de biomasa, con lo que implica de valor añadido y eficiencia de recursos. Además, crecen más rápidas», precisa. Esta técnica también la han estudiado en microalgas donde se observa hasta un 150% del crecimiento productivo. «Las microalgas se utilizan para aditamentos nutritivos, también para la industria, para biodiésel, bioetanol, para farmacia... O incluso para captadores de CO2, que con lo del cambio climático adquiere más importancia», recalca.

EN DETALLE

uBiomass Booster
La compañía de conocimiento es de origen riojano y nació en el 2010 para desarrollar la patente BMB 707.
uEn qué consiste
A través de la modificación genética de las plantas se consigue que el propio vegetal fabrique una proteína que aumenta su productividad.
uMercados potenciales
Se trabajan acuerdos comerciales en Canadá, EE.UU., Brasil y Argentina.

Con miras internacionales

En microalgas, usadas en industria, biodiésel o para captar CO2, la técnica las hace crecer un 150% más

Tras la fase investigadora, Biomass Booster se encuentra en plena comercialización de su patente que ya está reconocida en 23 países, en los cuales están permitidos los cultivos transgénicos. Y en ese listado Europa, donde se aceptan 23 eventos solo, no es su mercado potencial. «Nos centramos en cuatro países donde puede ser interesante la aplicación comercial de la compañía: Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina (estos dos últimos ya los han visitado)», señala Javier Erro, quien se encarga de la asistencia de la Dirección Ejecutiva de Biomass Booster.

Cabe preguntar por el estado de dicha comercialización. «Estamos negociando con cinco empresas. Pero hay que aclarar que no se tienen clientes, ni producción finalista. Se buscan socios-partners para poder aplicar la tecnología en los procesos de generación de un nuevo evento (planta)», subraya Erro.

¿Y para todos los cultivos? Martínez insiste en que la tecnología Biomass puede ser aplicada a cualquier tipo de plantas (desde ornamentales, herbáceas, frutales...), es cuestión de que el partner llegue a un acuerdo y se comience el desarrollo en el cultivo que desee. Y va más allá. «Podemos hacer que esa proteína actúe en la planta al gusto del partner: en productividad, en crecimiento, en el desarrollo de la flor, de la hoja... Es decir, a la carta».

Lo que son los resultados visibles necesitarán tiempo: «El proceso de ejecución, de ver las cosechas, tardará sus años, hay investigación, trámites, etc.», concluyen.

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