PROBLEMAS DE FAMILIA(S) EN PODEMOS

La disputa que enfrenta a la mayoría del Grupo Parlamentario de Podemos con la dirección regional se recrudece con acusaciones sobre un perfil de Twitter

Captura de uno de los nueve tuits que recogía la cuenta. /
Captura de uno de los nueve tuits que recogía la cuenta.
Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

La brecha que separa al grueso del grupo parlamentario de Podemos en La Rioja con la dirección del partido sigue ensanchándose. Esta vez se fragua en las redes sociales y con un contenido absolutamente ajeno a lo ideológico o a las diferencias políticas. La espita se ha abierto ahora a raíz de un perfil falso en Twitter (fake) que ridiculiza al portavoz de la formación en el hemiciclo, Germán Cantabrana, y otros dirigentes como la diputada nacional, Sara Carreño, también alineada con la corriente crítica a la Ejecutiva regional.

La cuenta denominada @cuantibrani ha sido denunciada ante la Secretaría de Organización nacional, que ya se ha puesto en contacto con las partes para informarles de la cuestión y recabar datos. Una denuncia que según Cantabrana no ha sido cursada por él ni su entorno, sino a través de un militante particular desde Madrid que además apunta como responsable a una persona concreta: el secretario político de la formación en La Rioja, Miguel Reinares.

El aludido no sólo niega categóricamente cualquier relación con el caso, sino que sospecha de una manipulación a nivel técnico para acusarle maliciosamente. «No resiste la más mínima revisión de veracidad», cree indicando que «en apenas unos minutos se puede crear una cuenta falsa en Twitter asociada a un teléfono ajeno». El portavoz parlamentario asegura por su lado que se ha realizado un rastreo informático que remite al número de teléfono del segundo en el escalafón del partido en la comunidad tras el secretario general, Kiko Garrido.

Cantabrana no sólo da credibilidad a la verificación y adelanta que tomará medidas jurídicas más allá de lo que pueda dirimirse orgánicamente, sino que inscribe la actuación en la «estrategia de desprestigio que los 'kikistas' llevan dos años encabezando para laminar mi imagen y la de otros cargos públicos con decenas de denuncias que se han demostrado falsas». «Una 'cantabranafobia' a base de mentiras con la vista puesta en las primarias para las próximas elecciones», sostiene.

Reinares lamenta que «alguien haya querido transformar un debate político sobre cuál es la mejor manera de ofrecer una alternativa de Gobierno para La Rioja en una especie de guerra sucia donde todo vale y se ataca directamente la esfera personal». Y añade:«La espiral de filtraciones y montajes en la que algunos siguen empeñados debe detenerse ya; política y ética tienen que ir de la mano, porque sí no, no merece la pena».

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