Un problema como un camión de grande

La autopista, a tope. Vehículos pesados circulando por la AP-68 a la altura de Calahorra, el pasado jueves. / JUSTO RODRÍGUEZ

Diario LA RIOJA constata in situ los trastornos del cierre de la N-232 para el transporte riojano | La autopista oferta servicios «insuficientes» a los camioneros, que piden poder salir a la nacional a repostar, comer y cenar, y descansar

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

No hay semana que pase, desde la puesta en marcha el 2 de diciembre pasado del desvío obligatorio del tráfico pesado de la N-232 a la AP-68, que el transporte riojano no deje de denunciar los «graves problemas» que está soportando. Las empresas, que rechazan que se les culpabilice de la siniestralidad en la nacional, reconocen que la medida «puede ser beneficiosa para los tráficos en tránsito», los de paso, pero «los perjuicios para nosotras y para las que operan en la región son enormes». Para comprobarlo, Diario LA RIOJA decide compartir una mañana con un transportista riojano a bordo de una 'bestia' de cinco ejes y 16,5 metros de longitud, con capacidad para transportar 24 toneladas de mercancía.

Jueves, 8 de febrero, 9.30 horas. Al volante del tráiler se sitúa Javier San Adrián, actual jefe de flota del Grupo Logístico Arnedo, cocinero antes que fraile (fue conductor durante seis años), quien conoce de primera mano «las incomodidades» de no poder circular por la N-232. San Adrián recoge a los periodistas en Agoncillo, una de las dos bases del grupo en la comunidad. También nos acompaña el secretario general de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) en La Rioja, Javier Cámara.

«El desvío puede ser bueno para el tráfico en tránsito, pero para los operadores riojanos es muy perjudicial» Javier Cámara CETM en La Rioja

Tomamos la autopista en el peaje del polígono en dirección a la Rioja Baja. No han pasado muchos minutos de viaje cuando podemos comprobar el primer problema: las áreas de descanso. Los transportistas pueden circular un tiempo máximo seguido de cuatro horas y treinta minutos, tras el cual están obligados a hacer una pausa de 45 minutos. Nos detenemos en la de Alcanadre. «Como podéis ver, aquí difícilmente el conductor puede disponer de su tiempo de parada como dispone el reglamento», explica Cámara. «Ya no es que no te puedas tomar ni un café ni ir al aseo, es que si este descanso te pilla por la noche, aquí no hay ningún tipo de iluminación ni de vigilancia, con el consiguiente peligro de que te roben mercancías o gasóleo», añade San Adrián. Oficialmente, no obstante, el único robo confirmado por la Delegación del Gobierno entre el 2 de diciembre y el viernes pasado fue el registrado el 13 de diciembre, cuando sustrajeron de un camión en Calahorra un palé de botellas de vino.

Área de ¿descanso? San Adrián, en la de Alcanadre. :: j.r.
Área de ¿descanso? San Adrián, en la de Alcanadre. :: j.r.
Invadiendo la LR-134 en Calahorra . El camión, ante la falta de radio de giro, ocupa los dos carriles de la autonómica que une Calahorra y Arnedo para poder acceder al peaje de la autopista.
Invadiendo la LR-134 en Calahorra . El camión, ante la falta de radio de giro, ocupa los dos carriles de la autonómica que une Calahorra y Arnedo para poder acceder al peaje de la autopista.

Retomamos el trayecto y constatamos otro 'daño colateral' del desvío: un camión se pone a adelantar a otro a la altura de Pradejón. La operación dura unos minutos y varios turismos se agolpan en el carril izquierdo obligados a reducir su velocidad a 90 kilómetros por hora, el máximo al que puede circular un camión en una vía rápida. «El desvío ha trasladado el problema de la N-232 a la autopista, que, además, ha dejado de ser atractiva para los particulares», subraya Cámara.

Seguimos ruta y salimos en el peaje de Calahorra para ser testigos de «otro problema grave». Para acceder a la autopista, San Adrián tiene que entrar en la LR-134, la carretera que conecta Arnedo con la capital riojabajeña: invade el carril contrario ya que no tiene margen de giro.

p La N-232, desierta. Imagen de la carretera nacional en el término municipal de Ausejo, sobre las 12.45 horas del jueves, un día laborable, sin apenas tráfico, ni siquiera de vehículos ligeros.
p La N-232, desierta. Imagen de la carretera nacional en el término municipal de Ausejo, sobre las 12.45 horas del jueves, un día laborable, sin apenas tráfico, ni siquiera de vehículos ligeros.
«Me sobra plantilla». Fernando Vallejo, en su restaurante. :
«Me sobra plantilla». Fernando Vallejo, en su restaurante. :

Volvemos a la AP-68. Es hora de repostar. Así que entramos en la estación de servicio más cercana. El indicador de precios señala el litro de gasóleo a 1,189 euros. Esto es «19 céntimos más caro que en las estaciones de servicio de la nacional», avisa Cámara. San Adrián hace cálculos mentales: «En este camión entran entre 1.200 y 1.300 litros; así que llenar el depósito aquí... me costaría entre 228 y 247 euros más. Esto es algo impensable». Posteriormente, de vuelta en la redacción, consultaremos al gabinete de prensa de Repsol. «¿Identificándose como profesionales, los transportistas pueden beneficiarse de una rebaja del precio del carburante», preguntamos. La compañía nos informa de que «no entramos en este tipo de debates» y nos recuerda que las tarifas «están reguladas».

Volvamos a la carretera. Decidimos proseguir viaje hasta Tudela conocedores de las protestas del Gobierno de Navarra del caos que sufre la N-121-C: la carretera, invadida por el tráfico pesado redirigido a la AP-68, está saturada, lo que complica los accesos de las ambulancias al Hospital Reina Sofía. Efectivamente, in situ, somos testigos de la aglomeración de camiones expulsados de la N-232. El acceso al peaje nos recuerda al de Haro y nos imaginamos semejante cisco en la N-126 en la capital del Rioja.

«Llenar el depósito puede ser hasta 247 euros más caro y en las áreas de descanso no hay ni aseos» Javier San Adrián Grupo Logístico Arnedo

Toca regresar hacia Logroño. Retomamos la autopista en dirección a Alfaro. «Aquí el problema lo tenemos en la LR-287, la carretera hacia Corella», dice Cámara. No hace falta que se explique más: nuestro camión, y varios más, adelantan a tres ciclistas que en ese momento circulan por la autonómica. Contenemos la respiración.

Se acerca la hora de comer. Así que decidimos abandonar la AP-68 y dirigirnos a El Villar de Arnedo, donde el Grupo Logístico Arnedo tiene su segunda base. El complejo, abierto a todos los transportistas, no sólo a los de la compañía, ofrece carburantes a un precio competitivo y un servicio de restauración muy estimable en la relación calidad-precio. Sin embargo, apenas hay actividad y el amplísimo aparcamiento vigilado está vacío. «Así están otras áreas como las del Hotel Zenit, el Hernani, el Villa de Castejón, El Molino...», lamenta San Adrián mientras damos cuenta de un café.

«Cada día que pasa perdemos dinero; si esto sigue así estamos abocados a la ruina» Nacho Olarte Estaciones de Servicio San Juan

Retomamos el recorrido y decidimos 'jugárnosla': vamos por la N-232. «No hay claridad sobre la norma, así que depende de la interpretación de los agentes de Tráfico te puede caer una denuncia o no», alerta Cámara. Es cerca de la una de la tarde y la carretera está desierta. Mientras avanzamos hacia Logroño, el representante de la CETM aborda otro de los problemas en los recorridos internos: «Para llegar a determinados destinos tienes que hacer kilómetros de más». Por ejemplo: para ir de Agoncillo a El Villar hay que llegar hasta el peaje de Calahorra (nueve kilómetros más) y luego deshacer el camino por la N-232 (otros nueve). De la misma forma, «para ir de Nájera a Murillo hay que desplazarse hasta Agoncillo, no se puede salir en el peaje de Recajo», apunta Fernado Vallejo, del mesón El Molino, con quien charlamos al final de nuestro periplo. «Mi negocio ha caído entre el 50% y el 80%», nos dice. «Tengo 30.000 metros cuadrados de aparcamiento y está vacío», añade, al tiempo que avanza que tendrá que reducir plantilla «si esto sigue así». Más o menos, la misma situación por la que atraviesan las Estaciones de Servicio San Juan en Agoncillo y Pradejón. «Cada día que pasa perdemos dinero y nos están abocando a la ruina», explica Nacho Olarte.

Y es ahí donde transportistas y negocios de la N-232 coinciden en sus demandas: que, «como mínimo, se permita a los camioneros abandonar la autopista para el aprovisionamiento de los vehículos y comer y descansar». Fomento y Gobierno regional tienen la última palabra.

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