Riojanos por el mundo: el primer vuelo a Chile

Marta Rubio, en el embalse de El Yeso dentro de la cordillera de los Andes en Chile. :: m.r./
Marta Rubio, en el embalse de El Yeso dentro de la cordillera de los Andes en Chile. :: m.r.
Marta Rubio | Fuenmayorense en Viña del Mar, Chile

Marta Rubio Fuenmayorense en Viña del Mar, Chile

MARTA HERMOSILLA/M.M.

Las ganas de vivir nuevas experiencias y de conocer mundo llamaron a la puerta de esta riojana hace ya un tiempo, cuando decidió coger sus maletas e irse a Viña del Mar a estudiar durante un año la carrera de INEF. Marta Rubio, que ya había cursado dos años en La Coruña, aprovechó la oportunidad que le brindó su universidad de irse a estudiar un año al otro lado del charco. «En un principio ni me lo planteaba, quería acabar los dos años de carrera que me quedaban y quizás después aprovechar para viajar. Al final lo vi como una oportunidad que estaba dejando pasar y me aventuré a echar la solicitud y meterme en mi primer vuelo de trece horas», recuerda Marta.

Ahora, esta fuenmayorense comenta que su corta estancia en el país ha sido muy intensa permitiéndole conocer a gente de diferentes países, culturas e ideales, así como profundizar en el funcionamiento de la educación en este país latinoamericano. Destaca que la relación entre alumno y profesor es mucho más cercana que en España: «Al entrar en clase te reciben dándote la mano, un beso y te preguntan por el fin de semana. Sobre todo con nosotros, los alumnos de intercambio, son muy atentos».

Lo que más destaca del país es que «la gente es muy amable, siempre se ofrecen a ayudarte cuando lo necesitas». Algo que le llamó la atención de Chile fueron los viajes en la 'micro' o autobús: «Es como montarte en una montaña rusa». Y también le sorprendió la cantidad de perros callejeros y la impuntualidad de los chilenos («Siempre llegan media hora tarde», destaca frustrada).

«La gente en Chile es muy amable, siempre se ofrece a ayudarte»

Pero para Marta Rubio no todo ha sido perfecto, sobre todo durante los primeros días en el país. «Al principio cuesta un poco porque te tienes que familiarizar con la moneda (aquí son pesos chilenos) y encontrar alojamiento», indica.

Aun con ganas de exprimir la experiencia, Marta se ve acabando la carrera en España con sus familiares y amigos «a quienes echo mucho de menos».

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