«No preveo desgarros en el partido»

Pablo Rubio, ayer en la sede del PSOE. :: díaz uriel
Pablo Rubio, ayer en la sede del PSOE. :: díaz uriel

El dirigente socialista insta a «mantener los valores que siempre hemos defendido» pero recuerda que «los problemas de hoy son distintos»Pablo Rubio Coordinador de la ponencia marco del congreso del PSOE de La Rioja

JORGE ALACID LOGROÑO.

Veterano dirigente socialista riojano, Pablo Rubio lo ha sido (casi) todo en su partido. Ahora, asume la coordinación del equipo encargado de redactar la ponencia que el PSOE debatirá en su congreso, el último fin de semana de julio. Un grupo formado por Elisa Garrido, Javier García y Vicente Urquía (que le acompañaron ayer en rueda de prensa), más Laura Rivado, Resu Cruz, Raúl Díaz, Victoria de Pablo, José Medrano, Ana Santos y Pilar Criado.

-¿Le parece un equipo representativo de los dos sectores que rivaliza en las primarias?

- Creo que sí. Yo no he hecho, claro está, esa lista, porque es una potestad de la dirección, pero me parece que se ha buscado la diversidad y la pluralidad. Teniendo en cuenta que se trata de militantes del mismo partido, se supone que hay un criterio homogéneo, pero claro: ya se sabe que vivimos en la controversia constante, al menos periodística. Procuraremos que no nos pase como en el congreso del PP. (Risas).

«Compatibilizar la igualdad entre territorios con resolver la reivindicación del nacionalismo es el reto» «Cuando entramos en crisis, la derecha se olvida del estado del bienestar. Se mueve más por el interés»

-Si tuviera que resumir el espíritu que impregna la ponencia que usted coordina, ¿qué palabra elegiría? ¿Socialdemocracia?

-Bueno, la izquierda está ahora mismo en fase de cambio. En una encrucijada. Históricamente, en 1945 la socialdemocracia sale de la Segunda Guerra Mundial como la doctrina predominante y forja, en alianza con la democracia cristiana, su pacto por el estado del bienestar, que luego sufre el ataque del neoliberalismo en los años 80, cuando el empleo, que es el elemento esencial de integración social, se empieza a convertir en un bien escaso. Ya no se necesita tanta población activa en sectores tradicionales como el industrial. Esos trabajadores dejan de ser el motor de cambio de la izquierda y se abre un debate a escala europea que todavía perdura. La izquierda ha dado distintas alternativas, como ese regreso a la raíz socialdemócrata que vemos ahora en dirigentes como Corbyn, para satisfacer las expectativas de futuro de los ciudadanos en una hora de gran incertidumbre, cuando no generamos la suficiente confianza para dar respuesta adecuada a los populismos.

-¿Y cuál puede ser esa respuesta que ofrezca el PSOE?

-Mantener los valores que siempre hemos defendido. Libertad, igualdad, democracia. Para un socialista, frente a otros movimientos de izquierda, la libertad siempre ha sido muy importante. Y lo sigue siendo, sobre todo ahora en que se acentúan las diferencias entre clases sociales. En los próximos treinta años, por ejemplo, será difícil que se cumplan las expectativas de la población en torno a valores como la educación. Bueno, pues nuestra obligación es proteger el Estado que garantiza esos derechos, que asegure que un ciudadano tiene posibilidad de integrarse en la sociedad a través de la educación. Y si somos una sociedad con suficientes recursos, deberemos ser capaces de habilitar rentas de inserción a gentes que, de lo contrario, están condenadas a la pobreza.

-Pero eso también es ahora un atributo de la derecha. Me refiero a la renta ciudadana: la ha implantado en La Rioja un Gobierno del PP.

-Desde luego, debemos recordar que el estado de bienestar le debe mucho a la democracia cristiana, ese tipo de derecha compasiva que en España no se ha dado. Hay un momento en que la derecha clásica sí asume estos postulados, aunque me parece que de una manera más superficial que real. Digamos que la defensa del estado de bienestar no entra en sus convicciones. Se nota cuando entramos en crisis: entonces, la derecha se mueve más por el interés que por las ideas. Se olvida del estado del bienestar.

-¿No se le olvida también al PSOE la defensa de esa clase de valores cuando gobierna?

-Siempre hay contradicciones en política. Las hay entre la ética de la convicción, que es propia de cuando estás en la oposición, y la ética de la responsabilidad, que domina cuando gobiernas. Y sí que creo que el PSOE ha cometido errores, por ejemplo en explicar las medidas adoptadas con ocasión de la crisis económica reciente. A partir de ahí, cualquier respuesta debe estar unida a la idea de que los problemas de hoy son distintos y debemos tenerlo en cuenta. Aceptar que el mercado ya no tiene su misma razón de ser, los recursos disponibles en el planeta son finitos y la falta de empleo en algunos sectores industriales va a ser sistémica.

-¿Llega dividido su partido a este congreso?

-Creo que si hay diferencias deberíamos limitarnos a que sean de estilo, sólo en las formas. El PSOE siempre ha tenido diferentes visiones en La Rioja, pero no creo que ahora sean las divergencias más profundas que antes en el partido. No preveo que se vaya a producir ningún desgarro.

-¿La Rioja es una nación?

-No, no, no... A ver, ahora conmemoramos los 40 años de las primeras elecciones democráticas y recuerdo, porque yo ya estaba en el PSOE, que a lo largo de aquella noche del 15J cristalizó entre nosotros un miedo extraño. El miedo a ganar. Ganamos luego, en el 82, que era cuando tocaba. Porque en 1977 lo prioritario era dar una respuesta a los problemas históricos de España de sus últimos 200 años, como la cuestión territorial. Que se resolvieron de manera insatisfactoria para muchos partidos, como el PP, que no estaba a gusto con el título octavo de la Constitución. Lo ha estado luego, cuando le ha tocado gobernar autonomías y ha visto que el Estado autonómico funcionaba. Y tampoco los nacionalistas han asumido de manera completa la Constitución. Debemos aceptar que las identidades territoriales son distintas y de hecho La Rioja nació como autonomía a partir de una coyuntura política muy concreta. Así que hablar de La Rioja como nación no tiene sentido, pero sí es cierto que Cataluña y País Vasco reclaman una solución que habrá que dar en un Estado federal.

-¿No lo es España ya de facto?

-Sí, incluso más avanzado en el concepto de descentralización.

- ¿Y entonces? Lo pregunto porque el PSOE reivindica la idea de igualdad y no se me ocurre nada más opuesto que instigar la desigualdad entre regiones.

-Ése será el reto del futuro. Incluso a escala europea. Hacer compatible la igualdad entre territorios con resolver esas reivindicaciones del nacionalismo.

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