PREMIOS DEL CAMPO

MANUEL RUIZ HERNÁNDEZ - EL ANÁLISIS

Recientemente ha tenido lugar la entrega de los Premios del Campo en su 1ª edición. Los premiados lo han sido por una actitud innovadora manifiesta. Nosotros recibimos un reconocimiento especial que atribuimos a nuestra actitud constante de búsqueda de conocimientos y su difusión. También lo acogemos, en cierto modo, por innovación ya que se piensa en lo español como inconstante y pretendemos dar testimonio de que podemos ser constantes, pues no es innato sino derivado de voluntad. Pero acaso lo que más nos sorprendió fue ver que hombres y mujeres del agro riojano pueden ofrecer una originalidad de temas que enlaza con aptitudes técnicas diferentes. Recordemos que en educación los controles oficiales demuestran unos valores positivos derivados del carácter rural. Es muy saludable pero difícil de explicar. Esta realidad nos hace ver un cambio cultural por efecto de la técnica.

Si antaño lo rural era un grado superado por la cultura urbana, hoy ha cambiado y lo rural, por razones desconocidas, avanza y estos premiados son una demostración, pues sus aptitudes encajan ya con técnicas depuradas, hasta genéticas, que antes se creían privativas de la cultura urbana. Podríamos decir que la técnica supone un empuje y una realidad. Pero se demuestra también una presión sobre mercado con aptitudes diferentes, de modo que el valor añadido no responde al balance de costes de producción y venta. Responde a una situación cultural más compleja. Como pensamiento propio, cuando nos jubilamos como funcionario recibimos calor de muchas personas del sector del vino. Sorprendentemente, algunas personas que desde antiguo creíamos que, con la mejor intención, habíamos perjudicado en su tendencia a monopolio de materia prima. Y resulta que no. La explicación que encontramos es que antaño (1960-1980) tenían posibilidad, en autarquía, de buscar beneficio únicamente en el contraste viticultor-bodeguero y después del empuje generado por la acción cultural, comprobaron que el valor añadido se podía lograr perfectamente, aunque duro al principio, por posicionamientos selectivos en mercados globales. Por tal razón, la modernidad no cercena beneficios pero, en favor de la paz riojana, fuerza a lograrlos, no con luchas interiores, sino en posicionamientos. La defensa de las raíces del vino de Rioja no está en luchas internas sino en el conocimiento de los mercados.

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