Recuperando el potaje autóctono

Degustación de cucos finos en las jornadas recientemente dedicadas a esta legumbre en Torrecilla. altura/
Degustación de cucos finos en las jornadas recientemente dedicadas a esta legumbre en Torrecilla. altura

El cultivo del caparrón y del cuco fino supone una alternativa económica en zonas de montaña y un recurso para asentar población en la sierra La Rioja trata de recuperar e impulsar sus legumbres autóctonas

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

De los paisajes de ribera de los pueblos de montaña de La Rioja han sobresalido de forma tradicional los palos para el cultivo de las alubias. El CEIP Rural, a través de su Programa Leader, está apoyando a esos cultivadores de localidades riojanas que han visto en la recuperación y puesta en valor de las variedades autóctonas una oportunidad y un interesante complemento de renta para quienes apuestan por vivir en las zonas de sierra. La Rioja cuenta con tres variedades de alubias locales: el caparrón de Anguiano, el pinto del Alto Oja y el cuco fino de Torrecilla en Cameros.

El cultivo e implantación de estos tres tipos lleva evoluciones muy dispares, si bien los estadios más avanzados sirven de ejemplo y referencia para los que tienen un camino más largo por recorrer.

El modelo a seguir es el caparrón de Anguiano, cuya producción se ha multiplicado gracias al amparo que proporciona la marca de calidad. «El reconocimiento llama a cultivar», señala la técnico del CEIP Rural, Nuria Bazo. Lo ejemplifica en que si en el 2003 tan sólo se recogieron 8.000 kilos de este tipo de alubia, en la actualidad la cosecha asciende a unos 28.000 kilos. En ambos casos, la producción se focaliza de forma íntegra en el municipio de Anguiano.

Hacia ese punto quieren progresar el caparrón pinto del Alto Oja y el cuco fino torrecillano. Bazo indica que el pinto del Alto Oja ha recibido un «importante acelerón» desde la localidad de Santurde. Allí, la Asociación La Llera ha sacado este año al mercado por primera vez una parte de su producción. «Así empezó Anguiano», afirma con esperanza.

El cuco fino de Torrecilla aún se mueve en una fase muy inicial. «Se está intentando poner en marcha un grupo que lo cultive más allá del autoabastecimiento», que era a lo que se destinaba esta alubia blanca, de fino sabor y textura, cuyo interés por recuperarla se avivó hace tres años a raíz de la participación del municipio camerano en un concurso para promocionar la localidad a nivel nacional.

Bazo no oculta que estas tres variedades riojanas, propias de zonas de montaña, exigen un gran trabajo. «Son alubias de mata alta, por lo que su cultivo resulta más dificultoso, ya que no permiten la mecanización», explica. No obstante, la técnico del CEIP Rural subraya que resultan «muy interesantes» porque «son rentables». «El kilo de caparrón de Anguiano se vende a 9 euros», ejemplifica. Así, incide en que constituyen «una alternativa de cultivo clara en las zonas de montaña, que puede generar unas posibilidades económicas que ahora no existen y, por tanto, contribuir a asentar población».

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