«¿Podrían hacer un poquito más agradable el interrogatorio?»

Cristina Almeida, junto a las familias de los dos acusados. :: juan marín/
Cristina Almeida, junto a las familias de los dos acusados. :: juan marín

Más de un centenar de personas recibió entre gritos de absolución y aplausos a los dos acusados en las puertas del Palacio de Justicia

L.J.R. LOGROÑO.

Nunca el Palacio de Justicia vio tanto personal reunido a sus puertas. Eran las 9.30 horas y un centenar largo de personas desafiaba, paraguas en mano, a las inclemencias del tiempo. Poco después, de una cafetería cercana, salían los dos protagonistas del día, Pablo Alberdi y Jorge Merino, junto a sus letrados, Endika Zulueta y Henar Moreno. Entre gritos de absolución, abrazos y aplausos, realizaban los dos acusados por los incidentes del 14N su particular paseíllo de camino al Juzgado de lo Penal 1, donde tampoco les faltó apoyo. Entre ellos estaba la histórica letrada Cristina Almeida (amiga personal de la familia de Pablo Alberdi), que siguió con interés el desarrollo de toda la sesión.

La misma escena se repitió, casi seis horas después, cuando a eso de las 17.30 horas, los dos salían por la puerta giratoria del Palacio de Justicia. Los más fieles seguían allí mostrando su férreo apoyo después de permanecer durante toda la jornada ofreciendo información sobre el caso del 14N.

En el interior de la pequeña sala de vistas en la que se celebró el juicio tampoco faltaron apoyos. Se escenificaron, eso sí, con gestos bastante más discretos: alguna que otra sonrisa -incluso esbozos de carcajadas-, miradas atónitas ante ciertas declaraciones, gestos de asentimiento...

Todo, en buena medida, gracias a la relativa manga ancha de la magistrada -solo en una ocasión advirtió al público de que podía ser expulsado y lo hizo con un tono más informativo que amenazante-. Eso sí, tuvo que fajarse más de lo esperado: primero contra un guión prefijado que saltó por los aires apenas comenzó el juicio; después, con la técnica y los «petardeos del wasap» que acoplaban el sistema de grabación y, después, con el tenso, muy tenso, interrogatorio del comisario jefe de la Policía Local de Logroño, que respondió con altanería a la retórica irónica de Endika Zulueta.

«¿Podrían hacer un poquito más agradable el interrogatorio. Los dos?», les amonestó la jueza en un par de ocasiones tras un constante intercambio de 'y tú más'. Esa tensión se respiró, sobre todo, cuando Zulueta le preguntó por las condecoraciones recibidas tras las cargas y el 'premio' en forma de 'ascenso' a comisario jefe de Logroño. La juez cortó ahí el interrogatorio. «Es improcedente», alegó. «Es improcedente», se jactó Beneite. «Su señoría dirá si es improcedente», espetó Zulueta...

Esa tirantez también llegó a las preguntas que Henar Moreno trasladó a Beneite después de que éste dijera que en aquella manifestación el grupo de CNT no estaba en la cola, sino que detrás de ellos había «gente normal». «¿Usted cree que la gente de la CNT no es normal?», le preguntó Moreno. «Gente que agrede a personas no es gente normal», contestó.

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