La población riojana crece por primera vez en siete años gracias a la inmigración

La población riojana crece por primera vez en siete años gracias a la inmigración

La región terminó el año 2017 con 312.830 residentes, lo que le sitúa en niveles similares al año 2007

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

La población de La Rioja creció durante el año 2017. Algo inédito en una tierra en la que el problema de la despoblación continúa siendo uno de los retos perennes de los últimos ejecutivos. El crecimiento fue tímido -212 residentes más- pero viene a romper la tendencia negativa sostenida de manera ininterrumpida durante los últimos doce semestres. El último repunte poblacional lo constató el Instituto Nacional de Estadística en su recuento del 1 de julio del 2011.

En aquel semestre La Rioja ganó 200 habitantes para marcar el techo de población de la región (321.050 vecinos) y dar paso a seis años marcados por los números rojos con descensos anuales de hasta 2.300 residentes. Las crisis económica y la poblacional se dieron la mano entonces de la misma manera que se han abrazado ahora ralentizando la intensidad de su capacidad de erosión. En todo caso, La Rioja, en cuestión de habitantes, se sitúa en niveles similares a los del año 2007.

La tendencia demográfica tiene un explicación y es la misma que permitió que la región rebasará el techo de los 320.000 empadronados allá por el mes de junio del 2007: la llegada de inmigrantes. A lo largo del año 2017 se inscribieron en los registros municipales de la región un total de 2.417 nuevos 'riojanos' (342 más que un año antes) procedentes de terceros países.

Se trata, según los registros del INE, del cuarto incremento consecutivo del número de extranjeros censados en La Rioja. El repunte, combinado con una contenida salida de la región de inmigrantes -se fueron a lo largo del 2017 un total de 1.735-, arrojó el segundo balance migratorio positivo de los últimos nueve años. A 1 de enero vivían en La Rioja 682 extranjeros más que hace un año.

Saldo vegetativo negativo

En todo caso, y pese a esa positiva evolución de la llegada de extranjeros, el crecimiento de la población en La Rioja se limita a 212 residentes más toda vez que el saldo vegetativo (la relación entre defunciones y nacimientos) es significativamente negativa (-488) pese a que también el movimiento de residentes entre comunidades fue positivo para La Rioja (+28).

Por países, el mayor número de nuevos censados contaba con nacionalidad rumana (422), marroquí (337) y colombiana (241). También los nacionales de Rumanía fueron los que más se marcharon (402), por delante de los portugueses (139 desaparecieron de los registros municipales riojanos) y los marroquíes (102).

El balance de inmigrantes por nacionalidad arroja saldos positivos para casi todas ellas con Marruecos (+235), Colombia (+200) y Venezuela (+82) a la cabeza. En el extremo contrario, la colonia portuguesa fue la que más se resintió (27 lusos menos residentes en La Rioja), por delante de Bulgaria y Argelia (-8) y Países Bajos y Polonia (-6).

En el agregado nacional, también la inmigración hizo crecer en el 2017 la población residente en 132.263 personas hasta los 46,65 millones de habitantes. Apunta el el INE que hasta España llegaron 532.482 personas del extranjero y que otras 367.878 abandonaron el país con destino al extranjero. Por comunidades autónomas, la población creció en la mayoría de ellas salvo en Aragón (2.577 residentes menos), Asturias (-6.618), Cantabria (-73), Castilla y León (-17.173), Castilla La Mancha (-7.770), Extremadura (6.920 menos) y Galicia (-6.839).

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