Pirro en Logroño

Estatua de Pirro adoptando la figura de Marte, dios de la guerra,
esculpida en mármol del siglo I d. C., que se conserva en los
Museos Capitolinos en Roma.
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Estatua de Pirro adoptando la figura de Marte, dios de la guerra, esculpida en mármol del siglo I d. C., que se conserva en los Museos Capitolinos en Roma.

«Si te dan un papel pautado, escribe por detrás»

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ JORGE ALACID

Érase una vez un municipio gobernado (no sin contratiempos) por el Partido Popular, cuyo alcalde pensó llegada la hora de ocupar también la jefatura interna ahora que corren vientos de renovación y transparencia en su formación. Puesto que nuestro hombre creyó de verdad en el mandato emanado desde la dirección, según el cual sonaba la hora de alinear el Poder Ejecutivo con el liderazgo del partido, no pudo imaginar que, por el contrario, le tocaría lidiar por la cúpula del PP local con algún rival alentado por los mismos mandatarios que desde la sede central juzgaban preferible (en teoría) compatibilizar los cargos según el estilo habitual, de Pedro Sanz a José Ignacio Ceniceros. Aunque héte aquí que el protagonista de esta historia con moraleja decidió plantar cara. Se parapetó tras sus convicciones y finalmente no hubo tal. No encontró adversario y se hizo con el poder interno entre los aplausos de quienes, como él, cayeron derrotados en el congreso de Riojafórum.

El pasado sábado, el PSOE logroñés vivió un episodio que guarda alguna semejanza con esta peripecia, lo cual confirma que partidos en principio opuestos finalmente se parecen bastante más de lo que están dispuestos a admitir... Beatriz Arráiz se postuló en solitario para hacerse con el cargo de máximo dirigente de la agrupación local. Lo consiguió, aunque pagando cierto precio. Puesto que sus relaciones con la cúpula actual resultan mejorables, o no guardan el grado de confianza que distinguía su vínculo con la anterior dirección, la portavoz municipal socialista se sorprendió con una amable dosis de luz de gas en el congreso del que salió triunfante aunque castigada: del total de la militancia, no atrapó siquiera el 20% de apoyos. Porque entre quienes no acudieron a votar, misteriosamente ausentes del Ayuntamiento esa mañana, y entre quienes le hincaron rejones en forma de sospechosas papeletas en blanco, alcanzó una victoria muy parecida a la sensación de derrota que embargaba cierta tarde a su oponente máxima en el salón de plenos, la alcaldesa, Cuca Gamarra, con ocasión de su propio viacrucis congresual. Sí, la política hace extraños compañeros de viaje...

Ahora, la jefa socialista sabrá mejor qué se siente cuando fallan los apoyos que se creían seguros, menudean las emboscadas y resuena lo que cuentan que exclamó Pirro cuando ganó la batalla célebre: «Otra victoria como ésta y volveré solo a casa». ¿Qué ocurrió entre bambalinas, en los días previos al congreso socialista, para que de 413 militantes sólo aparecieran 119? ¿Cómo se explica que apenas recibiera el respaldo de 77 afiliados, lejos de los recogidos por quienes le han precedido en el cargo? Las opiniones divergen. Entre los afines a la dirección triunfa la idea de que Arráiz, muy tibia en la campaña que entronizó a Francisco Ocón, se rodea de amistades que despiertan cierto rechazo entre lo que llaman «la mayoría natural» del PSOE logroñés. Vulgo, afectos al eterno sector rebelde, los caídos en el congreso regional, cierta vertiente de UGT... Según su versión, que augura no obstante días tranquilos en la principal agrupación del PSOE riojano, ya no hay dudas: la menguada victoria de Arráiz profetiza competencia cuando llegue la hora de elegir cartel electoral.

Por una vez, su análisis clona la opinión de la facción crítica. Que veía en el liderazgo de Arráiz una oportunidad de agrupar a las distintas sensibilidades en torno a un proyecto común, finalmente fallido, por culpa en su opinión de torticeras maniobras de quienes manejan el aparato. Que es donde reside la moraleja de esta clase de cuentos: cuando el liderazgo interno se discute, quien gana la batalla acaba como Pirro, con la sombra de la derrota a su espalda. Para una larga temporada. Salvo que haga frente, como el alcalde del cuento antes mencionado, a quienes le encizañaban y en ese caso saldrá vencedor. Doblemente legitimado. Por las urnas y por su capacidad para remar contra corriente.

Un estupendo aviso para quienes naveguen por las no menos procelosas aguas del PP logroñés, que se disponía a vivir su propio cónclave en este mes recién difunto y ahora se decanta por aplazarlo. De acuerdo con las tesis oficiales, porque se prefiere celebrar antes un comité ejecutivo que sirva para visualizar si alguien se anima a disputar la corona a Gamarra. Según la impresión oficiosa, porque eso de que nadie escarmienta en cabeza ajena no es del todo verdad.

Al menos, en política.

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