«Piensas: quiero sacar a mi abuelo, darle dignidad»

«Piensas: quiero sacar a mi abuelo, darle dignidad»

Vicente Lázaro lideró la exhumación de Montenegro, en el 2012, de la que todavía no hay datos concluyentes

M. C. LOGROÑO.

En 1936 Toribio Ruiz, de Torrecilla en Cameros, tenía 51 años, ocho hijos y esperaba el noveno, y se dedicaba al campo y a la compra de lana. Fue detenido el 13 de agosto y asesinado la noche del 25 al 26 de septiembre. Él fue uno de los nueve fallecidos en Montenegro de Cameros (Soria).

Desde hace décadas uno de sus nietos, Vicente Lázaro, profesor de la Universidad de La Rioja, ha indagado para localizarle. Finalmente, en abril del 2012, consiguió llevar a cabo la exhumación de Montenegro, apoyado por autoridades en la materia como Francisco Etxeberría y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, entre otros. «Encontramos varios restos, pero todavía no se ha podido identificar ninguno, se va a hacer ahora un segundo análisis en Vitoria; estamos deseando de que se pueda conocer algo más», admite.

Miembro de la Asociación de La Barranca, Lázaro está detrás también de la organización del Curso de Verano de la UR 'Memoria histórica. De fosas, libros y silencios', que se impartirá del 27 al 29 de septiembre en Logroño.

Cuando se trata de analizar la situación y posibles reticencias a las exhumaciones e indagaciones de la Memoria Histórica, Vicente Lázaro es tajante: «No solamente es una cuestión de cerrar heridas, sino simplemente por lógica, por razonamiento, piensas, mi abuelo está en la fosa, quiero sacarle y enterrarlo como 'Dios manda', darle dignidad».

En su casa, como en muchas, no se hablaba mucho del tema. «Era el silencio de la represión. Era llegar el 26 de septiembre y un llorar y llorar de mi abuela», recuerda. En general, como admite Lázaro, «supone para todos un desgaste emocional tremendo, también para quienes lo buscamos. De hecho, se convierte en parte de tu vida».

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