PAZ POR UN DÍA

Gamarra, flanqueada por Cuevas y Bengoa, rodeada ayer del resto de miembros de la nueva junta del PP. :: foto facilitada por el partido popular/
Gamarra, flanqueada por Cuevas y Bengoa, rodeada ayer del resto de miembros de la nueva junta del PP. :: foto facilitada por el partido popular

Gamarra, reelegida al frente del PP logroñés «por asentimiento»: es decir, con el apoyo tácito (ahora, expreso ) del sector oficial

JORGE ALACID LOGROÑO.

Mire usted, amigo lector, a los protagonistas de la foto que preside estas líneas. Son los nuevos miembros de la junta local del PP de Logroño, aunque en algún caso el concepto de nuevo merece alguna matización: su presidenta, Cuca Gamarra, ya lo era hasta ahora. Desde ayer, puede exhibir esa sonrisa radiante que luce en la imagen con razones de peso, porque casi un año después de iniciarse el proceso de renovación interna acometido por la dirección que salió de Riojafórum, se mantiene al frente de la principal agrupación de su partido en La Rioja. Pero no debe usted engañarse: por debajo de los semblantes tan risueños que dominan a los retratados, sobrevive la división entre las distintas facciones que gobierna José Ignacio Ceniceros como presidente. Son por lo tanto sonrisas de circunstancias. Las propias de quienes en medio de tanta zancadilla acuerdan concederse un respiro. Una prórroga de apenas unos minutos.

Porque por minutos se contó ayer la reunión de los convocados para reelegir a Gamarra: leyó Diego Bengoa, como coordinador flamante, los estatutos del partido en lo relativo a la elección de Logroño, y tomó a continuación la palabra Carlos Cuevas. Otrora alfil de Pedro Sanz, convertido con el paso del tiempo en rival interno del equipo que se mantiene nucleado en torno a la alcaldesa de Logroño, el vicesecretario de organización reclamó a los convocados el voto a favor de su ahora rival, mediante una fórmula desconcertante por novedosa: por aclamación, según coinciden las fuentes consultadas. Lo cual hizo posible que se obrara el milagro que pretendían los fieles a Gamarra: una victoria incontestable. Ellos habían acuñado el término de 'cucanimidad': más o menos, es el botín que han conseguido.

Reforzada por una mayoría tan sólida, Gamarra dispone, en efecto, del respaldo necesario para acometer su principal propósito, que ayer definió en estos términos preguntada por este periódico: «Tenemos que renovar nuestro proyecto político». En sus declaraciones, efectuadas nada más concluir la reunión, Gamarra no ocultó que el objetivo fundamental que pretende impulsar desde su cargo mira hacia el horizonte electoral. También advirtió de su intención de formalizar con una nueva reunión a la junta recién elegida, «con la idea de seguir trabajando en equipo».

Un equipo que tiene trabajo, aunque en líneas generales lo integra una mayoría de leales a su persona. En esa imagen de la unanimidad figuran no obstante tres vocales nombrados por el aparato del partido. Ayer no alzaron la voz: fue su manera de ofrecer un apoyo tácito que ese voto (o no voto) por asentimiento convierte ahora en expreso. Se permitieron como el resto de integrantes de la junta un día de paz. Tal vez, la calma que precede a las tormentas. Así que no se fíe el amigo lector de todas esas sonrisas de la foto.

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