La Retina: los paseos de Muro de la Mata

Muro de la Mata en una imagen de los años 60. :: /LA RIOJA
Muro de la Mata en una imagen de los años 60. :: / LA RIOJA

Cuando llegaba el calor los alrededores del Ibiza recibían el sobrenombre de 'la costa del muslo'

EDUARDO GÓMEZLogroño

La noticia de que Setlan deja El Espolón ha causado un gran impacto en Logroño, dada la notoriedad de su protagonista, la prestigiosa firma Setlan, con 56 años de actividad pionera en la ropa femenina de moda.

El anunciado traslado a la calle Doctores Castroviejo no afectará al reconocido prestigio de la firma, pero su marcha del emblemático emplazamiento viene a acentuar el hecho de que el Muro de la Mata empieza a necesitar proyectos que le devuelvan su prestigio.

Un prestigio que tuvo cuando se paseaba por él sorteando los veladores de las terrazas del Ibiza, del café Comercio de los hermanos Las Heras, con sus actuaciones de cupletistas, la del Brillante, la del Correos, la del Aéreo Club y del Danubio, que se animaban tan pronto llegaban los primeros calores, recuperando entonces el sobrenombre de 'La Costa del Muslo' para no ser menos que las costas de moda del Mediterráneo, apelativo ganado en aquellos años con la colaboración de la moda imperante de la falda tubo.

Las terrazas del Ibiza, del Comercio, del Brillante... le valieron el sobrenombre de 'La Costa del Muslo'

La evidente actividad que le aportaba la hostelería se incrementaba con otros negocios, algunos bancarios, una sastrería cívico-militar, un comercio de muebles, la librería Careaga, especializada en literatura infantil, la parada de taxis más importante de la ciudad...

Los serenos tuvieron que ir desplazando el gentío de paseantes hacia el Espolón para despejar la calzada

Por otra parte, en el Muro tenían señalizada la salida de algunas de las líneas de autobuses que llevaban a los trasnochadores a sus diversas procedencias. Además, la propia calzada se convertía a partir del atardecer en el paseo de moda de la juventud, para desesperación de los automovilistas que cruzaban la ciudad por el Espolón. La costumbre se originó al trasladarse el paseo desde Portales, buscando mayor desahogo cuando llegaba el buen tiempo.

Los pacientes serenos consiguieron, poco a poco, desplazar al gentío hasta el paseo del Espolón que se distribuía con la primera calle para disfrute de las terrazas de las cafeterías del Muro, reservando la siguiente para pasear, que tenía cierto prestigio pues era muy frecuentada por estudiantes. Allí se establecían los primeros contactos y, con un poco de suerte, les acompañaban hasta el portal de su casa al término del horario autorizado.

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