El parto a domicilio enfrenta a matronas y ginecólogos

Un profesional sanitario palpa el vientre de una mujer embarazada. :: L.R./
Un profesional sanitario palpa el vientre de una mujer embarazada. :: L.R.

Con 2.694 partos hospitalarios en el 2016, se estima que sólo una decena de riojanas optó por dar a luz en casa| Las comadronas defienden el derecho de la mujer a optar por una práctica «natural y segura» y los médicos resaltan que en uno de cada tres alumbramientos surgen complicaciones

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

La desgraciada muerte de un bebé hace diez días tras un parto domiciliario en la capital riojana ha reabierto un debate que ha partido en dos a los profesionales sanitarios: en un bando, los ginecólogos, que alertan de los riesgos que supone afrontar fuera de un hospital un proceso en el que surgen complicaciones en uno de cada tres alumbramientos; y frente a ellos, las matronas, defensoras del derecho de la madre a decidir y de las bondades de una práctica que en España es aún muy minoritaria, inferior al 1% de los partos totales. Mucho más en La Rioja, donde las estimaciones -cifras no hay- hablan del 0,5%; es decir, solo una decena de los casi 2.700 partos anuales que se producen en la región, con los hospitales como escenario casi único. Así ocurrió también el pasado año, donde se registraron 2.694 partos, que trajeron al mundo a 2.695 bebés: 2.044 en los 2.010 procesos registrados en el hospital San Pedro, de los que 402 fueron cesáreas; 518 en los 519 partos en la Fundación Hospital de Calahorra (114 cesáreas); y 132 recién nacidos en los 130 alumbramientos en Viamed Los Manzanos, con 58 cesáreas.

Dicho debate sí está cerrado hace ya tiempo en algunos países europeos, como Holanda, la cuna de los partos a domicilio, donde incluso está cubierto por la sanidad pública en los casos de bajo riesgo; Reino Unido, donde tanto el proceso domiciliario como el hospitalario o en centros de nacimiento se incluyen dentro del sistema sanitario público; Dinamarca, que incluye el parto casero en la sanidad pública pero no lo promueve; o Suecia, Alemania y Austria, en los que su Seguridad Social cubre la mayor parte de la atención. Prohibido en países como Croacia, Lituania, República Checa o Ucrania, en el caso de España se ha optado simplemente por tolerar los partos domiciliarios, privados de momento de cualquier ayuda económica pública, lo que obliga a las pacientes a abonar una factura que oscila entre los 1.800 y los 2.500 euros.

Pese a la falta de regulación en España, dicha práctica ha ganado algunos -pocos aún- acérrimos adeptos en nuestro país, incluso en La Rioja, gracias a su impulso a través de las redes sociales y de los esfuerzos de algunas asociaciones

«Los derechos en reproducción no pueden ser absolutos, también tenemos deberes para el futuro recién nacido»

«Los derechos en reproducción no pueden ser absolutos, también tenemos deberes para el futuro recién nacido» Juana Hernández | Jefa de Ginecología del San Pedro

Sin apoyos entre los profesionales médicos -Txantón Martínez-Astorquiza, presidente de la Sociedad Española de Ginecología (SEGO), ha advertido de que «dar a luz en tu domicilio es jugártela, hoy en día carece de todo sentido», una tesis a la que se han sumado sus colegas riojanos-, los partidarios del parto casero han encontrado en las asociaciones de matronas el respaldo profesional en el que defender sus demandas.

Diario LA RIOJA contactó la semana pasada tanto con AMALAR (Asociación de Matronas de La Rioja) como con algunas asociaciones para ofrecerles la posibilidad de poner voz y testimonio a sus tesis, pero todas ellas, bajo el argumento de que «ahora no es el momento», rehusaron la invitación más allá de remitir a este periódico a sus páginas web y al envío de algún comunicado de prensa.

Contra la medicalización

Así lo hizo AMALAR, que suscribió una nota redactada por la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) en la que se defiende que «la evidencia científica demuestra que el parto en el domicilio de mujeres de bajo riesgo, cuando es atendido por profesionales, ofrece buenos resultados obstétricos y neonatales». Tras insistir en «el malestar del colectivo por el trato sensacionalista dado a la noticia», FAME reitera que «toda mujer tiene derecho a elegir el parto que desee. Defendemos el derecho de cada mujer a tener el parto que desee, con los niveles de seguridad alcanzados en la actualidad y en el lugar que escoja (hospital, domicilio, casa de partos, zona de parto normal anexa a paritorios o sala de partos convencional), permitiendo así que la experiencia del nacimiento sea positiva y feliz para la familia».

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Siempre bajo unos requisitos mínimos -entre los principales, que se trate de un embarazo de bajo riesgo, que la gestación sea de un solo bebé y en presentación cefálica y que el domicilio esté a una distancia de entre 20 y 30 minutos de un centro hospitalario-, los partidarios del parto a domicilio defienden que «el parto en casa se vive de manera más intensa y satisfactoria al estar en tu propio entorno, en tu misma casa, y no en un lugar ajeno y transitorio», en referencia a los centros hospitalarios, a los que achacan un exceso de medicalización en el proceso. «Esta tendencia pretende convertirse en una alternativa a la estandarización quirúrgica y farmacológica que se da habitualmente en las parterías de los centros clínicos, la más recomendada por los médicos. Es decir, se aboga por que la naturaleza siga su propio curso siempre que las cosas vayan bien, sin más intervención médica que la precisa para garantizar la salud de la madre y del bebé», defiende 'Nacer en casa' en su web.

Sí atendieron, a nivel particular, la llamada de Diario LA RIOJA dos matronos, que, no obstante, prefieren mantener el anonimato. «Yo he atendido ya como medio centenar de partos en casa y entre las ventajas destacaría que la relación que se crea entre la madre y los profesionales es de confianza, no de poder, y mucho más profunda porque hacemos, desde la semana 20 de embarazo, un mínimo de cuatro entrevistas antes del parto», explica D.S.P, que añade que «priorizando siempre la salud de la madre y el bebé, se hace un parto natural -no hay epidural, no hay oxitocina, no se induce, los tactos vaginales son los mínimos imprescindibles...- que es atendido por dos profesionales, matronas, que realizan todos los controles necesarios y con los mismos medios técnicos que se utilizan en el hospital».

El Parto es Nuestro matiza que defiende el derecho de la mujer y sus familias a decidir

El Parto es Nuestro, una asociación sin ánimo de lucro formada por usuarias y profesionales, que pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hijos durante el embarazo, parto y posparto en España, matiza que entre sus objetivos jamás ha estado impulsar el parto a domicilio. «No aconsejamos a nadie cómo ni con quién ni dónde parir. Nuestra defensa es la del respeto y el derecho de las mujeres y sus familias a tomar decisiones libres e informadas en momentos vitales únicos».

«Lo que sí forma parte de nuestro 0bjetivos es la divulgación de evidencia científica en relación a los procesos de gestación, parto y puerporio», prosigue la asociación que ha dado a su apoyo a la campaña 'YoRespeto', en favor del respeto por la decisión, y el duelo, de la familia de Logroño que perdió a su bebé en un parto en el domicilio recientemente. El objetivo es pedir respeto porque se puede parir en casa segura y se está juzgando un duelo.

En el mismo sentido, la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), de la que forma parte AMALAR (Asociación de Matronas de La Rioja), destacó, tras este desgraciado caso, que «toda mujer tiene derecho a elegir el parto que desee». Sin defender ninguna opción de parto frente a otra, señalaba en un comunicado que la evidencia científica demuestra que, cuando el parto es atendido por un profesional, «ofrece buenos resultados». Y la Asociación de Matronas de Euskadi aseveró: «El parto en casa es igual de seguro que en el hospital», para recordar que «la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce a las madres el derecho a elegir el lugar del parto».

En la misma tesis coincide un colega suyo, matrón de La Rioja Baja, quien defiende que «es una opción segura para las mujeres que así desean hacerlo, porque se utilizan los mismos medios y el mismo conocimiento científico que en los hospitales y, además, sólo se hacen en casa los partos de bajo riesgo». «El riesgo cero no existe, pero tampoco en un hospital», añade, para destacar que «el proceso está dirigido de manera más individual pensando más en la mujer y no tanto en el parto», informa María Félez.

El coste

1.800-2.500 euros
es la horquilla de precios de un parto doiciliario atendido por matronas
Los requisitos
(según las asociaciones defensoras de esta práctica)
1
El plan de nacimiento se debe establecer antes de la semana 28 de embarazo
2
Las mujeres aportarán todos los controles ecográficos, analíticas y cualquier prueba médica complementaria que se haya realizado
3
La gestación será de un solo bebé y que esté en presentación cefálica
4
El parto se atenderá en el domiocilio cuando suceda entre las semanas 37 y 42 de gestación
5
Es necesario que el embarazo sea de bajo riesgo y que los criterios de normalidad se presenten durante todo el proceso
6
El parto debería desarrollarse en una casa con agua corriente, calefacción y a una distancia del hospital inferior a media hota

Riesgo en el 31% de los casos

La lectura es radicalmente distinta desde el colectivo médico-ginecológico. «En nuestro medio, alrededor de un 31% de los partos hospitalarios precisan de la intervención del especialista en Obstetricia y Ginecología. El pasado año, en el hospital San Pedro, 637 de los 2.044 partos precisaron su intervención, ya sea porque fue necesario el parto instrumental o la extracción del feto mediante cesárea», resalta Juana Hernández, jefa de Ginecología y Obstetricia en el centro hospitalario logroñés, quien recuerda que «en todos los casos la supervisión última del parto también es responsabilidad del especialista».

Intervencionismo mínimo

«También sabemos que la mortalidad hace 100 años era de 35 por mil nacidos vivos y la mortalidad media en España en el 2016 fue del 4,3 por mil nacidos vivos, mientras que en Holanda, cuna del parto domiciliario, es de 10 por mil nacidos vivos, más que el doble de la nuestra», prosigue la doctora Hernández, quien se apoya en los trabajos de otro reputado colega, Juan Carlos Martínez Escoriza, jefe de Ginecología del Hospital General de Alicante, quien ha publicado un estudio en el que compara los partos hospitalarios y domiciliarios y hace una revisión bibliográfica de los meta-análisis existentes de los que se deduce que hay una mortalidad perinatal mayor en los partos en casa. «Las conclusiones son que hay que dejar libertad a la mujer para decidir, pero defiende que tiene que haber una buena selección de los casos en que podría haber menos riesgo, una adecuada información a los padres, que los medios domésticos de que disponga el lugar del parto sean aceptables y que haya una red asistencial altamente cualificada coordinada para poder prestar una rápida atención en el caso de que surja algún problema, algo que de momento no existe», aclara la responsable de Ginecología del San Pedro.

«Defendemos que la mujer decida, pero el derecho de autonomía (o derecho a decidir) no puede ser al 100%, porque los derechos en reproducción no pueden ser absolutos, ya que también tenemos deberes para el nonato o futuro recién nacido, y mientras que sea posible hay que intentar evitarle riesgos», añade la especialista, que destaca que «el parto hospitalario ha cambiado, y, siguiendo las directrices de la SEGO, intentamos favorecer el proceso del parto con el mínimo intervencionismo, sólo el necesario para garantizar la seguridad materno-fetal». Con cuidados individualizados y favoreciendo el clima de confianza, seguridad e intimidad, con estancias individuales, «intentamos que, aunque el parto sea hospitalario, la gestante se sienta protagonista y responsable de su parto, pero al mismo tiempo, que disponga de todos los avances tecnológicos en el caso de que el parto se complique», resume la doctora Hernández, quien también desmiente el exceso de medicalización: «La utilización de fármacos como la oxitocina no se hace de forma sistemática, sino siempre comentándolo con la gestante; y la analgesia epidural puede no utilizarse si la ella así lo decide».

«Hemos vivido el parto sin epidural y recordamos a las mujeres llorando de dolor. Los de mi generación peleamos para que se implantara en todos los hospitales y nos parece un avance tan grande... Ahora podemos ver a la mujer en el paritorio con una sonrisa, incluso viendo una película, con el ordenador, escuchando música...», remacha la doctora.

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