Palabra de periodista

Ángeles Espinosa, ayer en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño. :: sonia tercero/
Ángeles Espinosa, ayer en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño. :: sonia tercero

La calceatense Ángeles Espinosa departió ayer sobre Oriente Medio en el ciclo #ReferentesUR

E. SÁENZ

Habituada a medir con precisión el peso de cada adjetivo, a Ángeles Espinosa (Santo Domingo de la Calzada, 1962) se decanta por el de «complicado» para definir el momento actual que vive Oriente Medio. Como explicó ayer en la conferencia ofrecida en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño dentro del ciclo 'La sociedad en busca de referentes' que organiza la Universidad de La Rioja en colaboración con CLH (#ReferentesUR2018), a los problemas históricos y de carácter interno que atenazan a una de las regiones más conflictivas del mundo, se han ido superponiendo otros muchos alentados por agentes externos.

«Países con intereses geoestratégicos han ido apoyando a los diferentes sectores enfrentados en sus luchas de poder, elevando una tensión que ha remachado Trump y la reversión de las prácticas diplomáticas habituales», resume la periodista que acumula más de 30 años de experiencia como corresponsal y un abultado catálogo de reconocimientos por su labor.

Un «cóctel muy peligroso» que resulta potencialmente explosivo para un territorio que siempre ha estado al borde del precipicio. «No digo que vaya a estallar una nueva guerra», afirma ponderando cada una de sus reflexiones, «pero el riesgo está ahí y eso es lo último que necesita el mundo». La mirada ofrecida ayer por la periodista calceatense también fue en dirección inversa, analizando la visión que se tiene de España desde Oriente Medio. «En líneas generales, ellos nos conocen mejor a nosotros que al revés, y no es difícil topar con gente en las calles de Teherán o Bagdad que sepa hablar español o conozca detalles de nuestra cultura», explica señalando cómo el fútbol ejerce como catalizador de ese interés, además de la «conexión muchas veces idealizada con el mito de Al-Ándalus».

«Es un imperativo moral no obviar la situación que se vive en Siria o Yemen»

Además de una falta de conocimiento profundo por parte de Occidente de esta parte del planeta, Espinosa denota otra carencia de carácter ético. «La crisis económica ha generado un descenso del interés informativo por la situación en la zona», opina lamentando esa «desconexión». Y no sólo por las consecuencias prácticas que afectan aquí como el terrorismo yihadista o el impacto en las relaciones comerciales. «En pleno siglo XXI y con el grado de bienestar que hemos alcanzado, es un imperativo moral no obviar las imágenes del drama que se vive en Siria o Yemen», defiende.

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