El orgullo de dar el 'sí quiero'

El orgullo de dar el 'sí quiero'

Jesús e Ilie se casan el 11 de octubre en Calahorra después de 7 años de relación | Un total de 136 parejas se desposaron en La Rioja en los diez primeros años de la Ley del matrimonio homosexual

María Félez
MARÍA FÉLEZLOGROÑO

Madrid está siendo la capital mundial del Orgullo. Millones de personas se han dado cita en la capital de nuestro país para reivindicar los derechos de gays, lesbianas, transexuales. en definitiva, de la diversidad. Todos somos iguales y todos somos diferentes. Madrid se ha convertido en la capital del amor, del que se tienen millones de personas que creen que la sexualidad no debe ser motivo de diferenciación.

La visualización es clave para la normalización y uno de los pasos más importantes se dio en el 2005 cuando se aprobó la ley de matrimonios del mismo sexo, pionera en el mundo. Hasta el 2015 (último año con datos disponibles) 136 parejas del mismo sexo han dado el paso de darse el 'sí quiero'.

Jesús e Ilie no van a estar estos días en Madrid. A Ilie, especialmente, le agobian las multitudes. Fueron un año, el primero de novios, y se lo pasaron en grande pero no para repetir. Además este año tienen otras cosas en las que pensar. El próximo 11 de octubre se casan. Justo siete años después de conocerse. Lo harán en la sala de Caja Rioja de Calahorra. Los espacios que ofrece el Consistorio tienen connotaciones religiosas y el salón de Plenos se les quedaba algo pequeño para las casi 200 personas que están invitadas. Amigos, familiares, compañeros que van a celebrar el amor, como hoy se hace en Madrid. Incluso París ha cedido temporalmente a Madrid el título de 'ciudad del amor' para celebrar este evento.

Jesús cuenta el arranque de su noviazgo: «Nos había intentado poner en contacto un amigo común y por estas cosas del destino unos meses después coincidimos en una página de contactos, nos conocimos y fue amor a primera vista, en poco más de un año estábamos viviendo juntos». Jesús es de Calahorra; Ilie de Portugalete. Cada uno ha vivido su sexualidad de diferentes forma. «Yo salí del armario a eso de los 30. Hasta entonces siempre había tenido novias pero me daba cuenta de que, por ejemplo en la playa, yo me fijaba en el pivón que pasaba pero no en su novia», reconoce Ilie. «Intentas pensar que eso que te pasa no es normal y lo metes en lo más profundo hasta que decides que lo que quieres es ser feliz y hacer feliz a los demás», cuenta.

Jesús se dio cuenta mucho antes. «Creo que lo he sabido siempre. Tuve la suerte de contárselo a una amiga que lo trató con tanta normalidad que me ofreció seguridad para contárselo al resto del mundo», señala. «Al final una vez que das el paso de decírselo a la familia lo demás te da un poco igual, su apoyo es fundamental y a veces no reaccionan bien por miedo a que te hagan daño», comenta.

No recuerdan haber tenido problemas por su condición sexual. «Nadie de la gente que nos importa nos ha dado de lado y siempre hay cenutrios a los que es mejor no hacerles demasiado caso», explican. Aún así saben que la vida de otros gays no es fácil. «Por eso queremos salir para visualizarlo pero el día que no se tengan que hacer estos reportajes será ese día en el que todos seamos iguales», asegura.

¿Discriminación? «Pues el mismo día que nos fuimos a registrar como pareja no había más que un formulario en el que ponía el contrayente y la contrayente, no quisieron cambiarlo y me sentó bastante mal», recuerda Jesús.

Por lo demás, una vida normal en la que sólo cabe los fundamental: respetarse y quererse, como una pareja más.

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