Oklahoma para cambiar de aires

La logroñesa Gloria Alonso Fernández posa ante el cañón del Colorado, en EEUU. :: G.A.F./
La logroñesa Gloria Alonso Fernández posa ante el cañón del Colorado, en EEUU. :: G.A.F.

«Me seducía la idea de conocer otro sistema educativo y mejorar mi inglés», dice Gloria Alonso, una logroñesa en Estados Unidos

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Afirma que siempre le ha gustado «viajar, conocer otras culturas, otras gentes y sentía que necesitaba un cambio en mi vida», además de confesar que le seducía «la idea de conocer otro sistema educativo y, por supuesto, la gran oportunidad para mejorar mi inglés». Por eso la logroñesa de 38 años Gloria Alonso Fernández, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la UPV y maestra en Educación Física por la UR, después de trece años ejerciendo, los últimos en el CEIP Las Gaunas de Logroño, participó en el 2017 en la convocatoria de 'Profesores visitantes' del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, de donde salió con una oferta para trabajar como tutora en una escuela pública de Tulsa, en Oklahoma (EEUU).

El 31 de julio voló hacia allí para adaptarse, algo en lo que le ayudó su familia de acogida, una pareja puertorriqueña «encantadora». Alguna de las primeras cosas que hizo fue adquirir un teléfono móvil y un automóvil porque «sin coche allí no puedes hacer nada». «Apenas hay aceras», asegura. Aún no ha decidido cuánto tiempo permanecerá allí y aunque podría extender su contrato hasta los cinco años, duda entre uno o dos cursos.

Una de las cosas que más le han llamado la atención de EEUU es «la manera de alimentarse, sobre todo en mi estado, Oklahoma, que tiene una de las tasas más elevadas de obesidad, y es que hay mucha cultura de 'fast food', de comer a cualquier hora e ingerir muchos dulces». Y también «son mucho más perceptibles que en España las diferencias sociales: hay mucha gente pobre y perdida y, por otro lado, gente con mucho dinero». Aún así, Gloria considera que no ha supuesto «un cambio radical» en su vida, «ya que mi trabajo sigue siendo de profesora y en mi tiempo libre trato de seguir haciendo lo que hacía en Logroño (deporte, reuniones con amigos, eventos sociales y viajar)», pero reconoce que «empezar de cero fuera de tu zona de confort» no es fácil. Aún así, se siente «muy afortunada. He encontrado a un montón de gente en mi misma situación y ya somos una gran familia».

De La Rioja echa de menos pasear, entrenar (practicó atletismo y logró varios podios en distintas carreras con el club La Rioja Atletismo), a su fisioterapeuta, salir de tiendas o de pinchos, ir a la montaña más a menudo («Oklahoma es bastante plano»), por supuesto, a su familia y amigos y, también, «no madrugar tanto».

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