El prior de Valvanera dirigirá desde Montserrat el monasterio

Andrea Versaneti, Agustín María Prado y Cristóbal Armijo, delante de la entrada a la iglesia del monasterio de Valvanera. /Fernando Díaz
Andrea Versaneti, Agustín María Prado y Cristóbal Armijo, delante de la entrada a la iglesia del monasterio de Valvanera. / Fernando Díaz

José María Sanromá continuará como responsable administrativo monástico | Tres monjes del Instituto del Verbo Encarnado se ocuparán del monasterio

FÉLIX DOMÍNGUEZ VALVANERA

El Monasterio de Valvanera acaba de dar la bienvenida a los tres monjes del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) que, a partir de ahora, serán los encargados de custodiar y llevar a cabo todas las tareas, religiosas y seglares que hasta ahora realizaban los monjes benedictinos, los cuales, por falta de personal, han tenido que acudir a otra congregación a pedir colaboración.

«Fue el obispo, don Carlos Escribano, el que hace como un año pidió a nuestro instituto a ver si podíamos venir aquí, ya que los benedictinos no tenían monjes para poder atenderlo», explica al nuevo superior del monasterio, el sacerdote argentino del IVE Agustín María Prado, quien junto al padre Andrea Versaneti (Italia) y el hermano Cristóbal Armijo (Chile), forman la nueva comunidad de Valvanera.

«El padre José María (prior benedictino del monasterio) se vuelve a Montserrat, pero seguirá ayudándonos, ya que se queda como administrador, como representante legal de todo lo que aquí hay: la hospedería, el restaurante, el licor Valvanera, la miel...», advierte Prado. Él, que cumplía este jueves 31 años, es a pesar de su juventud una persona con un largo recorrido religioso que le ha llevado por diversos países. «Empecé a los 11 años, cuando entré en el seminario menor en San Rafael (Mendoza), allí cursé la secundaria, para pasar a realizar el noviciado en Chile. Después volví al seminario a Argentina y de allí fui enviado a Estados Unidos a continuar los estudios de seminario, para regresar a San Rafael y concluir mi formación sacerdotal», relata. «El último año, ya como diácono, fui enviado a Italia, a la casa generalicia en Roma, donde también empecé mis estudios de la licenciatura en Teología Moral, que acabé después de ordenarme sacerdote».

«Fue el obispo don Carlos Escribano el que preguntó a nuestro instituto si podíamos venir aquí» Agustín María Prado | Superior de Valvanera

No acabó ahí su periplo. «Ya de sacerdote y licenciado en Teología, fui enviado a misionar a una parroquia de Lituania, hasta hace un año y unos meses, que fue cuando ingresé en la rama monástico-contemplativa y fui al monasterio del Pueyo. Ahora me han pedido que venga aquí, a Valvanera, y aquí estoy».

El miércoles, él y sus dos compañeros, fueron recibidos por el obispo. Este jueves quien les dio la bienvenida fue el presidente del Gobierno riojano, José Ignacio Ceniceros.

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