LA OTRA NUEVA POLÍTICA

Francisco Ocón, a la izquierda; enfrente, Félix Caperos, en dos momentos del debate celebrado en la Casa de los Periodistas. :: justo rodríguez

Concha Andreu se destapa como la gran coincidencia de Ocón y Caperos en el objetivo común de desalojar al PP del Gobierno regional

JOSÉ ANTONIO DEL RÍO LOGROÑO.

Puede dejarlo tranquilo César Luena. El del PSOE de La Rioja goza de buena salud. Salud estupenda, incluso, si uno atiende al desarrollo del debate entre los dos candidatos a la secretaría general en las primarias que dan voz el domingo próximo a los afilados. Tal salud, incluso, que nadie diría que este es el mismo PSOE que viene perdiendo gas, y sangre, en cada convocatoria electoral desde hace una década. Las primarias federales de mayo que rehabilitaron a Pedro Sánchez han inyectado vitaminas en Martínez Zaporta. Feliz efecto colateral para el socialismo riojano. Del enfrentamiento intestino y cainita de hace solo unas semanas al objetivo común de hoy: desbancar al PP de las instituciones de la región. Y con una misma encargada de enhebrar semejante aguja: Concha Andreu. Todo en un solo paso y por el mismo precio.

La súbita irrupción de Félix Caperos en unas primarias que, como no se cansó de repetir el alcalde de Casalarreina, parecían programadas para no celebrarse, ha aportado un plus de credibilidad al proceso de democratización interna del PSOE riojano. Sin Caperos en liza, Francisco Ocón habría asumido el liderazgo, pero lo habría hecho con el estigma de ser 'el heredero'. Es esa, precisamente, la baza a la que la candidatura de Caperos apuesta sus cartas: vincular el nombre de César Luena al de Francisco Ocón como una unidad indisoluble. Fue la pulla recurrente de Caperos en el debate. Hasta que el aludido le mentó su ya dilatado pasado y aquí paz y después gloria. Porque la sangre no llegó al río ni en este ni en la media docena de intercambio de puños de la mañana. Es más, no hubo sangre. Arañazos, sí; algún manotazo, también. Pero hasta ahí.

Visto lo anterior, de la presencia de Caperos capitalizando al sector antiluenista también se deriva el descubrimiento de que las diferencias no son tan profundas como las pintan. Detrás del primer arrebato se dibuja un horizonte común que ambos candidatos descubrieron al primer bote: «Trabajar para que Concha Andreu sea la primera mujer presidenta del Gobierno de La Rioja», en la versión de Ocón. «Echar al PP del Gobierno», según la interpretación de Caperos. En el camino, acaso, sea donde anidan las diferencias. En donde Ocón ve un proceso electoral, Caperos propone una moción de censura. «El día 17 hablaré con Podemos y Ciudadanos», se descolgó el segundo. «No soy partidario de golpes de efecto, es una estrategia equivocada», advirtió el primero.

«Las primarias que rehabilitaron a Sánchez han inyectado vitaminas en Martínez Zaporta»

Y así, el debate, el primero de estas características que un partido celebra en La Rioja, fluyó ágil, ligero. Menudearon las propuestas, las coincidencias y las apelaciones a la unidad («En este tiempo ha faltado lealtad al proyecto», denunció Ocón). («No quiero líneas rojas ni retrovisores», advirtió Caperos).

La nueva política es esto o debería parecérsele. Dos candidatos con referentes irreconciliables hace solo un mes (Ocón y Pedro Sánchez, Caperos y Susana Díaz) capaces de enfrentarse en el diálogo por un mismo horizonte. Salud, en fin, para el PSOE riojano. El muerto se reivindica vivo. Luena puede dar tranquilo el relevo.

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