Noticias de la nueva política

'El cuarto estado', óleo de Giuseppe Pellizza da Volpedo, propiedad del Museo del Novecento en Milán.
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'El cuarto estado', óleo de Giuseppe Pellizza da Volpedo, propiedad del Museo del Novecento en Milán.

«Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida» CONFUCIO

JORGE ALACID

Hasta los archienemigos del PSOE en la arena pública aceptan que, en líneas generales, la gestión del dúo Andreu-Ocón, con Luena de mentor, merece alguna consideración, por cuanto no se observan graves fallos estratégicos. Los socialistas, aunque jamás renunciarán a pisarle algún callo al compañero de siglas, parecen haber abjurado, también en líneas generales, de la división perenne. Forman un grupo en efecto heterogéneo donde no obstante se observa, a diferencia de cuanto ocurre en otros escaños de la Cámara, una jerarquía tan sobresaliente como su disciplina. Habrá voces discordantes, pero no desafinan tanto como antaño.

Tal vez por esa razón resulta más sorprendente la decisión recién adoptada por la dirección del partido: asumir la propuesta de Ciudadanos para aumentar en 1,7 millones el Presupuesto de la Cámara. Con el propósito conocido, a veces divulgado de tapadillo pero casi siempre sobrevolando cada mesa de cada negociación: convertir a sus señorías en profesionales de la política, a tiempo completo. Sin detallar por el contrario las contrapartidas que después de allegar semejante dineral tendrán a cambio sus administrados. Dejando en el aire algunas cuestiones. Por ejemplo, si ahora que van a dedicarse en cuerpo y alma al trabajo parlamentario, nuestros diputados seguirán requiriendo del apoyo de sus asesores, cuyos salarios también salen del bolsillo ciudadano. Y puesto que la ciudadanía se hará cargo del sueldo de sus representantes, quién sabe si las próximas candidaturas electorales se volverán a confeccionar por el método habitual (enchufar a los amigos del líder) o se recurrirá al meritoriaje propio de las democracias avanzadas: llenar las papeletas con los nombres de los más capaces de la sociedad riojana. Se admiten apuestas.

Quienes defienden la idea de pagar un jornal a sus parlamentarios aducen que así se mejorará la calidad de la democracia. Y que por lo tanto serán expulsados del exconvento de La Merced quienes se limiten a calentar el asiento o quienes carezcan de otro empleo ajeno a la política, puesto que no podrán aportar al servicio público una experiencia profesional que los haga valiosos en el mercado como debería ser norma. Nada que ver con sus lejanos precedentes, los próceres de la Transición. Abogados, médicos, economistas o arquitectos que abandonaron los mejores bufetes, consultas o despachos para poblar las listas electorales de La Rioja. Lo mismo que sucederá a partir de ahora, según los adalides de la política profesionalizada. La calidad democrática se disparará hasta la techumbre del Legislativo y la Tierra será un paraíso, patria de la Humanidad.

En frío, la cifra de 1,7 millones es sólo un número. Que se arriesga a no decir nada. Pero sí que dice algo, en realidad. Es la misma cantidad que el Gobierno riojano destina para promocionar el empleo local, cuestión que alguna importancia tiene. Es el precio que pagó la plataforma que gestiona 'Smart Logroño' para poner en marcha el proyecto de ciudad inteligente, que tampoco parece cosa menor. El mismo dinero que invertirá la Consejería de Salud para adquirir 100.000 vacunas en tres años: una minucia, vaya. Poco en comparación con las hazañas que se adivinan cuando los diputados se profesionalicen, aunque habrá algunos que notarán nula diferencia con sus actuales emolumentos: son quienes ya se han convertido en políticos profesionales por la puerta de atrás.

Lo cual puede tener sentido entre esas formaciones que esgrimían semejante conquista como parte esencial de su presencia en la vida pública: los paladines de la nueva política. Se ignora por el contrario qué se les ha perdido ahí a los mayoritarios. Al PP, que se limitó a abstenerse cuando se votó el acuerdo: pellizco de monja, acompañado días después del portazo a Ciudadanos, otro capítulo en la confusa estrategia popular. Y, sobre todo, qué se le ha perdido al PSOE. Que trunca una línea bastante cabal y abunda en los errores del pasado: desunir las propias filas. El alcalde de Arnedo, que se apresuró a preguntar qué hay de la financiación local, puso voz a quienes en su partido se preguntan si no habrá mejor destino para esos 1,7 millones. Portavoz oficioso también de quienes incluso dentro del grupo parlamentario se cuestionan si respaldar a Ciudadanos sólo por desgastar al Gobierno, que por otro lado no necesita de grandes ayudas para pegarse tiros en el pie, significa no tanto el triunfo de la nueva política como el imperio de la baja política. Y dejando de paso en el aire la respuesta a la célebre pregunta que se formulaba Josep Pla mientras veía a sus pies las luces de Manhattan desde el Empire State: quién paga todo esto.

Esa pregunta que se responde sola.

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