La ninfa del Ebro resucita en La Rioja

Dos buzos, sumergidos en el río Ebro a la altura de Recajo (Agoncillo), muestran una náyade encontrada en el fondo. :: MIGUEL HERREROS/
Dos buzos, sumergidos en el río Ebro a la altura de Recajo (Agoncillo), muestran una náyade encontrada en el fondo. :: MIGUEL HERREROS

La CHE informa del hallazgo en Recajo de náyades, una especie en peligro crítico de extinción en el río

DIEGO MARÍN A.

Agoncillo. Desde el año 1933 no se localizaba una en La Rioja. Ayer la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), con ayuda de unos buzos, mostraron algunos ejemplares vivos de 'margaritifera auricularia', popularmente conocida como náyade (ninfas de los ríos en la mitología griega), en el río Ebro a su paso por el enclave de Recajo, en Agoncillo. «Es una especie en peligro de extinción que vive hasta 100 años, aunque la que hemos encontrado aquí en La Rioja mide 13 centímetros y tendrá unos 60 años, lo que quiere decir que aún hay esperanza, que está en situación crítica», explicó ayer Alfonso Calvo, jefe de Servicios Medioambientales de la CHE.

Hace 84 años los últimos ejemplares se hallaron en Cenicero. Los buzos realizaron ayer prospecciones mediante palpeo del fondo del río «puesto que el agua baja muy turbia y no se ve nada» y obtuvieron como resultado este hallazgo. «Es una especie que se reproduce a través de un depredador que se llama blenio [o 'pez fraile'], 'salaria fluviatilis', que alberga en sus branquias la larva hasta que sufre la metamorfosis, cae al fondo del río y crece como un juvenil», describió Alfonso Calvo. También puede crecer gracias al esturión, aunque esta especie desapareció del Ebro al mismo tiempo que la propia náyade. La extinción de estos peces de ríos como el Ebro es lo que empujó a la también conocida como almeja de agua dulce a desaparecer de las aguas riojanas.

Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales encontró náyades en el Canal Imperial de Aragón en 1998. Allí reside una importante colonia, la mayor parte de las 4.000 que se calcula que quedan entre Francia y España. La náyade es un molusco con forma de almeja, un bivalvo que llega a medir 20 centímetros. «El potencial para albergar náyades existe en La Rioja, pero sólo se ha encontrado aquí», confesó el representante de la CHE en referencia a Recajo. Entre otras razones, incide el sustrato. «Aquí es arenoso y supone un refugio», añadió Calvo.

LAS FRASESAlfonso Calvo Jefe de Servicios Medioambientales de la CHE «Es un bioindicador del ecosistema porque son especies dedicadas a filtrar agua»«Quien encuentre una tiene que llamar al servicioprovincial de Medio Natural para que den cuenta de ella»

El hallazgo es una doble buena noticia, primero por confirmar que la especie animal sigue viva y no está extinguida y, segundo, porque su existencia habla bien de la calidad del agua en la que se encuentra. «La náyade es un bioindicador del ecosistema porque son especies dedicadas a filtrar agua. Hace muchos años el fondo de los ríos estaba lleno de náyades y su labor era muy importante, encontrarlas significa que el río está en buenas condiciones», asegura Alfonso Calvo.

Precaución

Eso sí, hay que ser precavido: «No son comestibles, son especies muy protegidas, en el estado más alto, así que desaconsejo a quien encuentre una que abuse de ella, lo que tiene que hacer es llamar al servicio provincial de Medio Natural para que den cuenta de ella, pero nunca matarla o llevársela a casa».

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