La nieve y 'Ana' provocan un leve repunte de los embalses tras meses de sequía

Vista del embalse González Lacasa el pasado jueves desde el monte de la Agenzana, en El Rasillo. :: j.e.

El Ebro duplicó ayer, a su paso por Logroño, el nivel medio del último mes, con 1,82 metros de altura, y el Oja y el Najerilla amanecieron con abundante agua

C. NEVOT LOGROÑO.

La nieve caída la pasada semana y las precipitaciones que acompañaron a la borrasca 'Ana', la primera con nombre propio en el país, han sido claramente insuficientes para aliviar la intensa sequía que sufre la región. La Rioja, deseosa de llenar sus embalses, se había encomendado a la primera ciclogénesis explosiva pero todo se quedó en mucho ruido y pocas nueces.

En la península se esperaba como agua de mayo el paso de la profunda borrasca, que en La Rioja sólo dejó precipitaciones simbólicas, salvo en Anguiano donde cayeron 25,8 litros por metro cuadrado. Pese a todo, estas lluvias sumadas al agua procedente de la nieve caída la semana pasada han favorecido un repunte en el nivel de los tres embalses de la cuenca del Ebro en La Rioja que ayer, de acuerdo con el último informe de la CHE, se encontraban al 16% de su capacidad, con un hectómetro cúbico más que la semana anterior.

Por pantanos, el de Mansilla, el más perjudicado por meses de intensa y pertinaz sequía, ha sido el más beneficiado por las últimas precipitaciones y ayer albergaba 6,134 hectómetros cúbicos de los 67,734 posibles o lo que es lo mismo se encontraba al 9,1%, frente al 7,4% de la semana pasada y al 7,8% de hace un mes. No obstante, se encuentra lejos de la media de los últimos cinco años (34,7%). También ayer, el caudal de entrada de agua a Mansilla marcó un máximo de 29,72 metros cúbicos por segundo a las ocho de la mañana -a lo largo del día fue descendiendo- después de muchos meses de raquíticas aportaciones que entran, sobre todo, del río Najerilla.

González Lacasa creció hasta el 21,4% -una semana antes estaba al 20,9%- y Pajares al 17,2%, cuatro décimas más que siete días atrás. Los ríos también vivieron las consecuencias del temporal. El Ebro, a su paso por Logroño, ofrecía una estampa inusual en los últimos meses. A media tarde había alcanzado una altura de 1,82 metros, el doble de la media de al menos los dos últimos meses.

Aguas arriba, el Ebro en Miranda (Burgos) también duplicaba su nivel y superaba los 2,30 metros, y un caudal de hasta 263 metros cúbicos por segundo, casi cinco veces más que la media del 2016 (55,13).

En Santo Domingo de la Calzada, el Oja -según informó Javier Albo- fue un reclamo para los vecinos que querían ver el río con agua después de nueve meses prácticamente seco. Una imagen muy parecida mostró el Najerilla y el Iregua, que por fin comenzaban a moverse gracias al agua procedente de la nieve.

Precisamente ayer se difundió el último informe sobre la Sequía en España 2017 y, con datos previos a las precipitaciones, citaba La Rioja como la comunidad con mayor porcentaje de capacidad de embalsamiento vacío y la que dispone de menos reservas de agua en términos absolutos.

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