La nieve llena Valdezcaray de optimismo

La estación de Valdezcaray acumula en la actualidad espesores de entre 70 y 170 centímetros. En la imagen, edificio de servicios en la cota 1.530 metros :: E. SALICIO

La estación de esquí ha recibido hasta la fecha 65.000 visitantes | Falta aún la mitad de la campaña, pero con el aval de toda la nieve acumulada parece posible alcanzar el segundo mejor registro de afluencia en diez años

JAVIER ALBO

La estación de esquí de Valdezcaray ha recibido hasta la fecha unos 65.000 visitantes, la tercera mejor cifra, a estas alturas, de los últimos diez años.

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Los datos son muy buenos, pero la nieve que sigue cayendo sin parar y que ha acumulado espesores, según las cotas, de entre 70 y 170 centímetros, todavía más, porque augura un buen resto de temporada.

«Soy optimista y pienso que, seguramente, nos vamos a encontrar con la segunda mejor temporada de la última década», vaticinó ayer el gerente de la estación, Gonzalo Morrás, quien recuerda que la del 2008/2009 fue una temporada excepcional , tanto por la nieve como por una coyuntura económica bastante mejor que la actual. No obstante, aún queda media temporada.

POR COMPARAR

65.000
son los visitantes que la estación de Valdezcaray ha recibido hasta ahora, ecuador de la campaña.
78.250
fueron los visitantes con los que se cerró la temporada anterior.

En estos buenos y provisionales resultados es determinante que el comienzo de la misma fuera el 5 de diciembre y que se pudiera esquiar en el puente de la Inmaculada. «Eso augura siempre una muy buena campaña», dice Morrás. Y, por supuesto, la nieve que sigue cayendo sin cesar les hace ser optimistas de cara a una buena ocupación en las dos citas más importantes que le quedan a la temporada, como Carnaval y Semana Santa.

El persistente temporal actual está trayendo consigo aplazamientos, no anulaciones, por parte de no pocos colegios, aparte de sembrar el temor de que puede difuminar muchos planes en fechas clave, como las citadas. Porque -observa Morrás- «cada vez más, algo que vemos que sucede desde hace algunos años pero ahora ya de forma mucho más notable, la gente acude cuando hace bueno y lo hace en un número desproporcionado. Pero cuando hace un tiempo malo o el pronóstico dice que va a hacer malo, se retraen tremendamente». Y añade: «Esto, hace 10-15 años no sucedía. La gente tenía un plan de ir a esquiar e iba a esquiar, independientemente muchas veces de los pronósticos. Hoy todo el mundo tiene acceso a la información y quiere elegir el momento en que mejor tiempo haga. Eso conlleva una polarización enorme: los días de buen tiempo estamos saturados y los que han anunciado que el tiempo no va a ser favorable, más del 50% no acude, directamente».

«Pienso que nos vamos a encontrar con la segunda mejor temporada de esta década», augura Morrás

«Ojalá todos los inviernos fueran, como mínimo, como éste», afirma el alcalde de Ezcaray, Diego Bengoa

«Que nieve, que nieve...»

Que la nieve caiga sin parar es una alegría pero también supone una carga extra de trabajo. «La estación tendría que tener otra infraestructura totalmente diferente si estas nevadas fueran lo habitual, pero esto es totalmente inusual», indica Morrás. «Recibir, como nos está ocurriendo, casi metro y medio de nieve en cinco días tendría que tener un ordenamiento completamente diferente, pero son nevadas muy puntuales, ya que esto no había pasado hace diez años», añade. Lo que sí conlleva es un mayor gasto y algún refuerzo en materia laboral. Actualmente, en un fin de semana bueno se superan los 150 trabajadores, entre los de la estación y concesionarios.

Abajo, en Ezcaray, se hace bueno eso de «año de nieves, año de bienes». El alcalde, Diego Bengoa, pone voz a esa general satisfacción, que parece compensar los trastornos que genera cuando se acumula en las calles. «Que nieve, que nieve, porque es bueno para todo», afirma el regidor municipal, que no le pone 'peros' a un invierno 'auténtico' como este. «Nada en exceso es bueno y, aunque es un poco incordio, nada comparado con el beneficio que genera», asegura. Habla de negocios, acuíferos, montes refrescados... «Ojalá todos los inviernos fueran, como mínimo, como éste», remacha.

Ya tienen la nieve, ahora lo que desean es que haga buen tiempo para que la estación y su amplio entorno se llenen de esquiadores.

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