«Quitaban la nieve hasta con los pies»

Manuel, Marta y sus hijos Alejandro y Mylena posan tranquilos en la Hospedería Señorío de Briñas. :: /
Manuel, Marta y sus hijos Alejandro y Mylena posan tranquilos en la Hospedería Señorío de Briñas. ::

El asturiano Manuel Cuétara relata cómo sus dos hijos y su mujer fueron evacuados de madrugada a la hospedería de Briñas

JÖEL LÓPEZ BRIÑAS.

«Es una tropelía intolerable que nos quedásemos tirados en una autopista de peaje durante ocho horas seguidas bajo la nieve». Indignado pero ya tranquilo, Manuel Cuétara cuenta su experiencia mientras desayuna, con su mujer y sus dos hijos, en el hotel a donde pretendían llegar ayer justo a la hora en la que su coche se quedó varado en la carretera.

Natural de Asturias, Manuel y su familia, incluido Little un tranquilo terrier, salieron a las cinco de la tarde de Ribadesella camino de Cambrils, donde viven, con la parada ya prevista en Briñas: «Cuando vi las previsiones antes de salir contaba con que íbamos a tener algún problema en Altube; había nieve pero pasamos el puerto con tranquilidad. Después me relajé y no pensaba encontrarme ese panorama; la nieve estranguló la carretera».

Lo que pasó lo cuenta Cuétara con el enfado contenido de quien ya sabe que el final ha sido feliz: «A las ocho de la tarde paramos el coche en el kilómetro 78 de la AP-68 y no lo volví a arrancar hasta ocho horas después». Asegura que la falta de información es muy difícil de llevar: «Gracias al recepcionista del hotel de Briñas que pudo hablar con la Guardia Civil, supimos lo del camión atravesado y gracias a mi familia en Asturias, los bomberos nos localizaron dentro del gigantesco atasco».

Mientras, ellos, en el coche. Marta, la mujer de Manuel reconoce que estaban preocupados «porque no teníamos comida y los niños se asustaron al principio». Pero añade que, «al final, la niña, Mylena de cuatro años, consiguió dormirse y Alejandro, de diez años, se portó como un hombre y mantuvo la calma ayudando a su padre».

A las tres de la madrugada efectivos de la Cruz Roja consiguieron llegar al coche de los Cuétara para darles agua. «Poco tiempo después evacuaron a los niños y a Marta hasta el hotel de Briñas». Manuel estaba convencido de que se quedaría a dormir en el coche pero a las cuatro, «la carretera empezó a liberarse y pude llegar al hotel para reunirme con ellos».

Delante de su coche había una quitanieves que no podía moverse. Marta recuerda cómo intentaban liberar espacio para que se moviera: «Quitaban la nieve con los pies, como podían». Manuel, sin embargo, tiene claro quién se llevo lo peor: «Los bomberos, la Cruz Roja y la Guardia Civil trabajaron como leones para sacarnos de allí pero no tenían medios; agradecemos mucho su esfuerzo».

Para Manuel, lo más difícil fue «la impotencia de ver cómo los coches circulaban con normalidad por la carretera nacional y tú sin poder hacer nada durante horas».

Ya descansado y con Little vigilando las maletas en la puerta para volver a casa, Manuel reconoce que lo sucedido «se merece una reclamación pero es inviable a nivel individual». E insiste: «Si se hiciera algo colectivo desde luego que me sumaría porque no hay derecho que quien gestiona este tipo de carreteras nos tenga como nos tuvieron el sábado».

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