El negocio del secuestro

Alberto Carba explica a los asistentes a la jornada las medidas de seguridad que hay que adoptar en algunos países extranjeros. :: díaz uriel/
Alberto Carba explica a los asistentes a la jornada las medidas de seguridad que hay que adoptar en algunos países extranjeros. :: díaz uriel

La Policía Nacional imparte una charla a empresarios sobre seguridad en el exterior | «Los secuestros son algo extraordinario», tranquiliza el jefe de los negociadores de la Policía, que recordó ayer en Logroño el papel de su unidad en la resolución de estos delitos

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Hace demasiado poco tiempo, no muy lejos de aquí, mucha gente miraba sus espaldas con excesiva frecuencia. Una medida de autoprotección ahora innecesaria pero que en muchos países continúa siendo vital. En el sentido más literal de la palabra. Alberto Carba, jefe de la sección de Secuestros y Extorsiones de la Policía Nacional -algo así como el jefe de los negociadores policiales- fue el encargado de 'adiestrar' ayer a una veintena de empresarios riojanos en el marco de la primera jornada sobre actuación en situaciones críticas en el extranjero.

El punto de partida fue claro: «Los secuestros son algo extraordinario». Pero los hay. Y de tres tipos: los llamados 'exprés', aquellos en los que los delincuentes eligen más o menos al azar a su víctima -se fijan en su ropa, en su reloj, en su coche... deducen una capacidad económica y buscan un pago rápido-; los 'profesionales', ejecutados por grupos organizados, «empresarios del secuestro», dijo Carba, tras un proceso de seguimiento e información de la víctima; y los virtuales, aquellos en los que los criminales hacen creer a la víctima, con complejas tretas, que están retenidos cuando en realidad es todo un 'juego psicológico' «que hace que la víctima sienta como real el secuestro». El pago no es garantía de nada.

RECOMENDACIONES

FRENTE A SECUESTROS
Discreción:
Es, dicen los expertos, la primera regla básica. Tan elemental como evitar circular en coches de alta gama que puedan llamar la atención de los delincuentes, lucir joyas, relojes, etc.
Cautela con la información que se revela:
No confiar en cualquier persona y no airear los planes.
Evitar rutinas y medidas de autoprotección:
No repetir siempre los mismos movimientos, girarse cuando uno llega a su domicilio para los posibles delincuentes se den cuenta de que está alerta. En ciertos países, explicó Alberto Carba, «un semáforo en rojo significa pasar con cuidado y uno verde hacerlo a toda la velocidad. Detenerse en un semáforo de noche puede ser peligroso en ciertos países».
Tener claro a dónde se está viajando:
Vestir como lo hacen los residentes de la ciudad a la que se vaya. Informarse del destino y sobre las posibles zonas peligrosas y medidas de seguridad. Facilitar a los familiares, antes de viajar, la contraseña del móvil para que, ante un secuestro, la policía pueda acceder a él.
SI ES VÍCTIMA DE UN ATAQUE
No resistirse
Adoptar una actitud sumisa frente al agresor, especialmente en casos en que vaya armado. Solo intentar fugarse si existe un porcentaje alto de éxito.
No revelar información:
Evitar dar datos sobre propiedades que se puedan tener, capacidad económica...
Captar información:
Recordar la mayor cantidad de datos y tener claro que hay gente que está trabajando para su liberación.
ANTES DE VIAJAR
Información:
Estudiar toda («hasta el final», insisten desde Exteriores) la información que ofrece el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Registro de viajeros:
Inscribirse (incluso para un viaje corto) para que la Embajada le tenga en su 'radar'.
Seguro de viaje:
Lo más completo posible con atención médica, avión medicalizado y repatriación de cadáveres.

Por eso, ante una situación así, «está la Policía Nacional» y su equipo de negociadores. Explicó a los asistentes que el secuestro «es un macabro juego de estrategia» en el que su función es «intentar interpretar el cerebro del secuestrador» en busca de un final feliz. Junto a las medidas de autoprotección -ver ficha- apuntó que agentes de su sección se han desplazado a numerosos países para resolver secuestros de ciudadanos españoles. «El estado no paga rescates. Tampoco las empresas. Lo hacen las familias», explicó. En todo caso, quiso tranquilizar: «No hay que ser alarmistas, pero hay que tener claro que la seguridad de España no es como la del resto del mundo».

Junto a él, estuvo Carmen González, de la Unidad de Emergencias Consulares, que recordó el papel que juegan las Embajadas y Exteriores en la protección de los españoles en el extranjero y aconsejó, siempre, hacerse con el teléfono de la Unidad de Emergencias del país de destino.

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