El negocio de la reventa por Internet

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, presidió la XXV Conferencia Sectorial de Cultura el 10 de julio. :: efe/
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, presidió la XXV Conferencia Sectorial de Cultura el 10 de julio. :: efe

Gobierno y comunidades se comprometen sin plazos a luchar contra una práctica denunciada por los artistas Un vacío legal permite hacer en la Red lo que está prohibido en la calle

Pablo Álvarez
PABLO ÁLVAREZLogroño

La práctica es de todo menos nueva: ante un evento que genera expectación, un grupo organizado acapara un buen número de entradas, que luego ofrecerá a los ansiosos compradores que se han quedado sin localidad... con un módico (o no tanto) recargo. Es la reventa, una práctica que en España es ilegal.

O ilegal pero no tanto. Como siempre pasa en estas cosas, las leyes van dos pasos por detrás de quienes quieren incumplirlas, y la regulación española sobre el tema va a más de dos pasos. Porque la ley en vigor se creó en tiempos de Naranjito. Literalmente: una norma que entró en vigor en el 82, pensada para el Mundial de fútbol, prohíbe la reventa de entradas con esta fórmula: «Queda terminantemente prohibida la venta y la reventa callejera o ambulante de localidades». Evidentemente, el Reglamento de Policía de Espectáculos Públicos del que se extrae esa prohibición no sabía nada de Internet. Pero Internet está aquí, y el fenómeno se ha convertido en todo un problema en algunos casos.

Alarmas ha habido muchas. Alejandro Sanz ha sido un artista muy beligerante con este tema, tras comprobar cómo muchas entradas en sus giras eran acaparadas por webs que luego las vendían a un mayor precio. Y la promotora de la última gira de Bruce Springsteen por España llegó un paso más lejos: la firma Doctor Music anunció en marzo que llevaría a los tribunales a varias webs, en las que aparecían masivamente entradas para ver al Boss con un recargo variable pero importante.

Desde la OCU, que ha empezado una campaña para acabar con esta práctica, se señala directamente a webs como Seatwave, Ticketbis/Stubhub o Viagogo. Y se señala que en algunas ocasiones el usuario no tiene muy claro que no está comprando en un servicio autorizado, porque la apariencia de esas webs es similar a las originales.

Apariencia legal

Pero en realidad es que lo que hacen esas webs es, al menos en apariencia, legal. Si nos atenemos al principio de que lo que no está prohibido está permitido, lo que estas páginas hacen está dentro de la ley. Y algunas de ellas, además, funcionan (al menos de forma nominal) como un servicio de compra/venta entre particulares. Es decir, que si uno quiere vender una entrada que ha comprado, estas webs se lo facilitan, quedándose en el camino con un porcentaje de la transacción.

El problema es que así se abre el campo a la actuación con mucha facilidad de redes organizadas que, sobre todo en el caso de eventos muy cotizados, pueden hacer el agosto con una práctica que el espíritu de la ley parece querer prohibir, pero no su letra. Y la tecnología facilita que haya redes que usen 'robots' que bloqueen las entradas 'legales' para después poder venderlas muy por encima del precio inicial, a consumidores que incluso no terminaban de saber que no estaban comprando en un canal oficial porque estas webs suelen estar muy bien posicionadas en buscadores. «Puede que no sepas que estás comprando en la reventa hasta que imprimas la entrada y te llevas la sorpresa», alertan desde la OCU. Y además, miles de particulares han visto la oportunidad de hacer un dinerillo con esta práctica, sin trabajo ni apenas riesgo. Un chollo.

El perjudicado de este alegal sistema es, evidentemente, el consumidor, que termina pagando más de lo que debería por el espectáculo. Afortunadamente parece que se van dando pasos para regularizar la situación. En la última reunión sectorial de Cultura entre Gobierno y comunidades se tomó la decisión de dar pasos para prohibir esta práctica, aunque es un plan sin fechas. «La reventa de entradas 'online' es un tema del que todos somos conscientes. La revolución tecnológica va muy por delante de la legislación y por eso es bueno ser conscientes de esa necesidad de regularla, porque es un obstáculo para que la gente pueda acceder. Pero plantea cuestiones jurídicas que no son fáciles de responder», decía el ministro Méndez de Vigo tras la reunión de la Conferencia Sectorial.

En cualquier caso, la necesidad está ahí. La tecnología va por delante, pero la ley puede ponerse a su altura si lo intenta. Por el bien del sufrido fan del Boss, por ejemplo.

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