Otro muro educativo que derribar

La entidad quiere llevar el asunto al Parlamento regional para que se legisle como ha ocurrido en otras comunidades Nace la asociación Rioja Dislexia en demanda de procedimientos adaptativos

ROBERTO GONZÁLEZ LASTRA LOGROÑO.

Incompatible con el sistema educativo si no se le procuran al alumno las herramientas adaptativas necesarias, se calcula que la dislexia afecta al 10% de la población tanto infantil como adulta. Al parecer derivado de una alteración del neurodesarrollo, este trastorno persistente y específico del aprendizaje de la lectoescritura se convierte en un muro infranqueable para los niños afectados, condenados al bajo rendimiento escolar cuando no al fracaso.

Y esa pared quiere derribar en nuestra comunidad la asociación Rioja Dislexia, una entidad recién nacida. Fue alumbrada el pasado 23 de abril, por el empeño de un grupo de padres, madres y educadores reacios a aceptar el «limbo legal existente en el sistema educativo» para la atención a los niños con este trastorno. «Hay un procedimiento fijado a nivel nacional en la Ley Orgánica de Educación, pero aquí en La Rioja depende de la buena voluntad de cada profesor y lo que queremos es que se establezcan, como ya existen en otras comunidades como Andalucía, Navarra, Cataluña o Baleares, las adaptaciones que necesitan estos niños», explica Minerva Heras, su presidenta.

El primer reto de la entidad es invitar a llamar a sus puertas (riojadislexia@gmail.com) al resto de afectados que puedan existir en la región para reforzar una batalla que quieren trasladar al Parlamento regional. «Nuestra intención es seguir hablando con la Consejería de Educación y reunirnos con todos los grupos parlamentarios para que se legisle aquí como ya se ha hecho en otras comunidades autónomas», defiende Minerva Heras, quien aclara que «en Cataluña, por ejemplo, tienen clases aparte, exámenes adaptados, les dejan corregir las faltas ortográficas con ordenador, pueden preguntarle al profesor si no son capaces de entender algunas de las preguntas, no les obligan a leer en alto en clase... Completamente distinto a lo que hay en La Rioja, donde ahora mismo no hay nada», se lamenta.

«No puede ser que los padres tengamos que ir cada curso a Educación y a hablar con cada uno de los profesores para que les adapten cuatro cosillas, necesitamos que se establezca un procedimiento común para todos y que se aplique en cada curso», insiste la presidenta de Rioja Dislexia. Con la detección temprana del trastorno como asignatura pendiente, Heras defiende que «es muy importante que haya personal especializado porque a los hijos de algunos compañeros de la asociación sí se lo han detectado en el colegio, pero en mi caso tuve que pagar los test de detección porque en el centro me decían que era bloqueo emocional». También recuerda que «hay muchísimos programas y herramientas, pero si no se ponen a disposición de los colegios no sirve de nada».

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