«La mujer todavía sufre en silencio la violencia de género en el mundo rural»

Carmen Quintanilla, presidenta de Afammer, en Riojafórum. uriel/ DÍAZ
Carmen Quintanilla, presidenta de Afammer, en Riojafórum. uriel / DÍAZ

Carmen Quintanilla | Presidenta de Afammer // La presidenta nacional de Afammer reivindica en Logroño listas segregadas para conocer los casos de maltrato en los pueblos, enrelación a las zonas urbanas

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Afammer (Asociación de Familias y Mujeres del Mundo Rural) conmemoró el pasado sábado en Logroño el Día Internacional de la Mujer Rural con una jornada en torno a 'La titularidad compartida en las explotaciones agrarias: Un reto para las mujeres rurales'. La presidenta de esta organización, Carmen Quintanilla, aprovechó este foro nacional para exigir un estatuto europeo para estas mujeres y listas segregadas sobre malos tratos.

-¿Qué supone un estatuto europeo para la mujer rural?

-Uno de los grandes retos que hoy tenemos en Europa es seguir visibilizando el trabajo y la vida de las mujeres de los pueblos del continente. Salvo en España y Francia, en el resto de países de Europa no existe actualmente una ley de titularidad compartida en las explotaciones agrarias. Tampoco hay estadísticas segregadas que reflejen la violencia de género que sufren las mujeres del mundo rural en relación a las del urbano; ni políticas para fomentar el trabajo de las mujeres que viven en los pueblos cuando el empleo constituye el primer pilar para la igualdad. Además, debemos hablar de la discriminación en la brecha salarial y en la digital, de la falta de poder de las mujeres en las cooperativas agrarias en España y la UE. Un estatuto así debería valorar esto y establecer los objetivos y medidas para que se rompan esas discriminaciones.

-En materia de empleo, ellas encabezan más de la mitad de los nuevos negocios que se abren en el medio rural, pese a lo que continúan presentando las tasas de paro más elevadas en estas zonas. ¿A qué obedece esto?

-Durante la crisis, el 54% del empleo autónomo que se ha creado en el medio rural ha estado en manos de las mujeres. Pero insisto, se trata de empleo autónomo y no por cuenta ajena. Tampoco hablamos de relevo generacional en las explotaciones agrarias, sino de pequeños nichos de empleo por los que ha apostado la mujer. De forma paralela, la tasa de actividad femenina está 15 puntos por debajo de la masculina en el trabajo por cuenta ajena. Por esto, reivindicamos que se habiliten incentivos fiscales y laborales que hagan posible que vengan empresas al mundo rural y generen empleo.

-La asamblea nacional celebrada en Logroño abordó la titularidad compartida en las explotaciones agrarias. ¿Qué supone esta norma?

-A día de hoy cuántas mujeres siguen cosechando la uva, cuántas llevando la contabilidad o dando de comer a los animales... No obstante, son las últimas en cotizar a la Seguridad Social. Esta ley otorga derechos fiscales, sociales, jurídicos y laborales a la mujer. Ello requiere darse de alta en un registro de titularidad compartida en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. A partir de ese momento podrán cobrar la PAC al 50%, disponer de una incapacidad laboral transitoria, de baja por enfermedad y por maternidad, vacaciones...

-Sin embargo, ¿por qué muy pocas mujeres han solicitado acogerse a esta medida?

-Porque los hombres del mundo rural creen que les vamos a quitar la tierra. Todavía persiste una cultura machista. Además, no ha habido iniciativa política para poner en marcha esta ley. También han faltado formación e información en los funcionarios para asesorar a las mujeres que se interesaban por la norma. Nosotras queremos que esta ley sea una realidad porque por primera vez visibiliza y reconoce derechos de todo tipo a las mujeres.

-Otra de las reivindicaciones de Afammer es que se publiquen listas diferenciadas con casos de violencia de género en el mundo rural y urbano.

-Sí. El pacto de Estado ha sido una oportunidad única para hablar de la violencia que padecen las mujeres, pero no ha recogido que en el mundo rural todavía sufrimos una cultura machista y patriarcal, en la que todavía importa el qué dirán y la mujer sufre en silencio la violencia de género. Nosotras seguimos apostando porque estas mujeres que padecen violencia en el mundo rural denuncien y porque se les haga un seguimiento dotándoles de protección.

-En esas sociedades pequeñas de los pueblos, ellas continúan también al cargo de los dependientes, de la familia, el hogar y los hijos.

-Afammer ha hecho un estudio según el cual el 9,1% de la población en el medio rural sufre dependencia y el 68% de quienes cuidan a estos dependientes son mujeres. Hay que cambiar mentalidades. Cuidar a una persona que requiere asistencia lo puede hacer de igual manera un hombre que una mujer. Lo mismo ocurre con un bebé. La capacidad de amar no es patrimonio de las mujeres. En ese sentido, tenemos que romper esa línea roja. Asimismo habría que reconocer el servicio social y público que hacen las mujeres en una parcela en la que debería estar el Estado.

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